Light After the Storm

Prey

Capítulo 3 — Presa

La vida estaba dividida entre aquellos que tenían poder… y aquellos que no.

Los fuertes decidían. Los débiles obedecían. Y cuando alguien nacía sin poder suficiente para protegerse, su destino dejaba de pertenecerle.

Como una presa.

La presa no elegía vivir o morir. Todo dependía del cazador. De si tenía hambre. De si estaba aburrido. O de si simplemente deseaba algo con lo que distraerse por un momento.

Y en ese instante, la vida de la presa dejaba de pertenecerle a ella misma.

Le pertenecía a aquello que podía devorarla.

Jean recuperó la conciencia lentamente.

Oscuridad. Eso fue lo primero que encontró, otra vez. Pero esta vez era distinta porque podía sentir movimiento: su cuerpo se balanceaba de un lado a otro mientras algo lo transportaba, y había tela rodeándolo, suave en algunas partes y áspera en otras, y voces, muchas voces hablando en un idioma que no reconocía.

Jean permaneció inmóvil.

No podía aceptar todavía lo que estaba ocurriendo. Ni siquiera entendía con certeza qué era ahora. Pero lamentarse no cambiaría nada, eso ya lo había entendido. Si realmente había reencarnado, nadie vendría a explicarle nada. No había una diosa amable esperándolo. No había un mensaje celestial ni una bienvenida ni un propósito entregado con cuidado. Solo oscuridad. Solo miedo. Solo el sonido de personas hablando en un idioma que lastimaba sus oídos sin decirle absolutamente nada.

Respiró lentamente e intentó concentrarse.

Sobrevivir primero. Entender después.

Poco a poco comenzó a mover lo que sentía como sus extremidades. Todo seguía siendo torpe e incorrecto, como intentar operar maquinaria sin haber leído el manual, sin saber siquiera cuántas piezas tenía.

Entonces el movimiento se detuvo de golpe.

Jean fue lanzado contra algo duro. El impacto le arrancó el aire y el dolor y el miedo llegaron juntos, mezclados con la desesperación de no poder ver nada, de estar encerrado dentro de algo que no controlaba. Intentó moverse. La superficie bajo él vibraba constantemente con sonidos secos y repetitivos, y sin saber cómo lo sabía, sin poder explicarlo, su mente empezó a traducir esas vibraciones: madera, piedra, ruedas girando sobre un camino irregular.

Las voces continuaban alrededor. Risas. Conversaciones. Pasos que se acercaban y se alejaban. Todo mezclado en aquel idioma desconocido.

Jean intentó acomodarse dentro de la bolsa y prestar atención a su propio cuerpo.

Podía mover algo parecido a patas, cuatro de ellas, con pequeñas cosas afiladas al final. Uñas, o algo similar. Movió lentamente una de sus extremidades y notó cómo aquellas pequeñas garras se atoraban en la tela.

Estoy dentro de una bolsa.

Su nariz comenzó a trabajar involuntariamente, capturando sudor, cuero, madera húmeda, polvo, y otros olores completamente desconocidos que no tenía palabras para clasificar. El mundo parecía entrar en él a través de cada respiración, sin pedirle permiso.

Jean cerró los ojos con fuerza.

Nada de eso se sentía humano. Nada. Y aun así seguía pensando como uno, lo cual era lo más extraño de todo, tener una mente completamente intacta dentro de algo que no lo era en absoluto.

Su audición comenzaba a estabilizarse, o tal vez su mente simplemente se estaba acostumbrando al caos. Cualquiera de las dos opciones le parecía igualmente inquietante.

Jean intentó analizar la situación con lo que tenía.

En las historias que había leído, las personas renacían como héroes. Humanos poderosos, magos, guerreros, personajes especiales con estadísticas y habilidades únicas y un sistema que les explicaba amablemente sus capacidades. Pero aquello era demasiado real. Demasiado físico. Demasiado incómodo para ser fantasía.

Porque ahora entendía algo aterrador que ninguna novela había explicado correctamente: los animales no solo tenían otra apariencia. Tenían otra forma de sentir el mundo. Otro cuerpo. Otros instintos. Otra manera de existir que no podía simplemente ignorarse porque uno tuviera los recuerdos de ser humano.

Se sentía pequeño. Frágil. Como si cada segundo pudiera convertirse en el último sin que nadie le avisara.

Y lo peor era que aquel miedo no venía únicamente de su mente. Su cuerpo también tenía miedo, de manera independiente, como si las dos cosas funcionaran en paralelo sin ponerse de acuerdo.

Jean intentó razonar con frialdad.

¿Qué era? Cuatro patas. Mamífero, claramente, el ritmo acelerado de su corazón lo confirmaba. Pequeño. Sin cola larga, descartaba la rata. Sin piel fría, descartaba cualquier reptil. Garras pequeñas, casi decorativas, inútiles como armas.

Se detuvo en ese pensamiento.

Inútiles como armas.

No quiso seguir por ese camino todavía.

Jean comenzó a rasgar lentamente la tela con sus pequeñas garras. Una vez. Otra. Otra más. Necesitaba salir. Necesitaba ver. La luz atravesaba débilmente la bolsa, iluminando el interior con formas borrosas y cálidas que no se parecían en nada a aquella otra luz, la que había visto después de morir. Esta se sentía diferente. Más natural. Probablemente era de día.

Entonces algo tomó la bolsa desde afuera.

Jean sintió cómo su cuerpo se elevaba del suelo y el miedo regresó de inmediato con una intensidad que no era completamente suya, que venía de algún lugar más profundo que sus pensamientos. No le gustaba no tocar tierra firme. Su cuerpo no le gustaba no tocar tierra firme, y por primera vez Jean entendió que esa distinción importaba.

Sus oídos se llenaron de sonidos. Pasos, voces, música lejana, objetos moviéndose, demasiadas cosas al mismo tiempo. Su respiración se aceleró. Intentó tranquilizarse. Intentó pensar. Pero incluso eso comenzaba a sentirse difícil cuando cada instinto que tenía gritaba que estaba en peligro.

Entonces la bolsa se abrió.

La luz golpeó sus ojos de golpe. Jean apenas logró distinguir formas borrosas antes de que una mano gigantesca descendiera hacia él. Su cuerpo reaccionó antes que su mente: las patas se movieron desesperadamente, pequeños chillidos escaparon de su garganta sin que pudiera evitarlo.



#1123 en Fantasía
#547 en Thriller
#203 en Suspenso

En el texto hay: psicologico, darkfantasy, reflexivo

Editado: 24.05.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.