Nadie cae de golpe.Antes hay señales.
Pequeñas.
Silenciosas.
Una confianza que se vuelve exceso.
Una guardia que se baja. Una presencia que regresa sin hacer ruido.
Todo parece estar bajo control.
Y es justamente ahí donde comienza el problema.
Este no es un relato sobre la caída sino sobre el camino que conduce a ella.
Sobre el veneno que se infiltra, el aire que empieza a faltar, el instante frente a una puerta que no debería cruzar.
Cuando el cuerpo grita, la decisión ya fue tomada mucho antes..