Lindsey Cooper, la hermana de Lily

Conociendo un poco más

Dumbledore, McGonagall y la señora Pomfrey salieron de la enfermería para dejarlos solos, tenían la necesidad de darles espacio y ellos dos los agradecieron. Lindsey le contó todo a Harry, con lujo de detalles, todo acerca de su vida: cuál era su nombre completo, como había llegado a España, su paso por Beauxbatons, incluso le contó que había estado casada y las razones por las cuales se había divorciado recientemente. No quería esconderle nada, no a él, y el muchacho desde luego se indignó al ver la forma en que la habían engañado sus padres adoptivos y como la había traicionado su ex esposo, pero la alegría de tenerla a ella en su vida, pronto le hizo olvidar la molestia.

No podía creerlo todavía, no dejaba de mirarla y sonreírle, acariciaba su rostro y su cabello para asegurarse de que fuera real y Lindsey a su vez, lo besaba una y otra vez en las mejillas y lo abrazaba, agradecida y feliz de que al menos uno de sus sobrinos la quisiera.

—¡Oh, Dios! Tenía tanto miedo de que tú no me quisieras, Harry.

—No digas eso —contestó el muchacho, secándose un par de lágrimas más—. Todavía me cuesta creerlo y de hecho no sé si despertaré en cualquier momento, pero te juro que si es un sueño no quiero despertar. Saber que tengo a alguien más es reconfortante y maravilloso.

—Sé que soy una desconocida para ti, pero tenemos todo el tiempo del mundo para conocernos y saber de nuestros gustos mutuos porque además.... pienso... bueno yo quiero... no sé como lo tomes tú pero me gustaría adoptarte legalmente.

—¿Adoptarme?

—Sí, sé que todavía es temprano para pensar en eso puesto que apenas estás conociéndome hoy, pero tuve la oportunidad de conocer a Petunia y... no me gustaría que regresaras ahí, salvo quizá para buscar tus cosas. Ella... dijo cosas horribles y el profesor Dumbledore me dijo que ellos te habían tenido confinado en una alacena por años. No conservan ninguna fotografía tuya, ni de Lily y... no quiso enseñarme alguna que tuviera de mis padres.

Llegado a este punto, Lindsey no pudo evitar echarse a llorar. Harry la abrazó por instinto, sintiéndose extraño pero conmovido al mismo tiempo. La entendía perfectamente al pensar con cuánta ilusión había llegado ella a Inglaterra en busca de los suyos, para encontrarse con la terrible realidad de que casi todos estaban muertos, sin siquiera haberlos visto jamás.

Él sí había logrado ver solo una fotografía de los señores Evans que su tía Petunia conservaba en su habitación, y en base a eso se los describió a su tía para que ella, al menos pudiera hacerse una imagen mental. ¡Pobre tía Lindsey! No solo había sido apartada de su familia, sino que además, la única hermana que le quedaba era una persona egoísta y malvada.

—Muchas gracias, Harry —dijo la mujer, secando sus lágrimas—. De todas formas intentaré conseguir alguna fotografía como sea. También soy su hija y tengo el mismo derecho que Petunia.

Hubo un breve silencio que luego Harry rompió con una afirmación que puso muy feliz a Lindsey, provocando incluso una de sus hermosas sonrisas.

—Creo que.... ¡No! No creo, estoy seguro de que me gustaría estar contigo. Siempre soñé con salir de casa de los Dursley pero el profesor Dumbledore nunca lo ha permitido.

—¿En serio? Pero ahora está de acuerdo. Ya inicié los trámites, aun sin saber si estabas de acuerdo —comentó la mujer, acariciando la mejilla de su sobrino—, desde luego, si me rechazabas yo habría desistido enseguida, pero ahora que me has confirmado estar de acuerdo seguiré adelante, aunque Petunia me advirtió que se opondría.

—Pero los de la corte tendrán que escucharme —intervino Harry con avidez—. ¿Para qué me quiere ella?

—Quizá para lastimarme pero no lo conseguirá. ¡Harry! Compré una casa en Londres para que vivamos en ella cuando salgas del colegio en verano. Es un poco más pequeña que la de los Dursley pero tendrás tu propia habitación e incluso hay una de invitados en la que podrás alojar a tus amigos.

Harry no podía creer lo que estaba escuchando, ese era el sueño de toda su vida. Siempre había fantaseado con que alguien lo rescatara de los Dursley, alguien que en sus sueños todavía no tenía rostro, ni nombre, ni género, pero ahora se había convertido en una maravillosa realidad, ese alguién ya tenía un rostro, uno hermoso porque era el mismo de su madre y tenía nombre: «Lindsey Cooper», pero a partir de ahora se sentiría feliz de poder llamarla «Tía Lindsey»

Harry le contó lo feliz que se sentía con sus expectativas y que no veía la hora de que el juez fallara a su favor debido a que se moría de ganas por salir de casa de los Dursley, incluso le contó acerca de los decepcionado que se sintió de no haberse podido ir con Sirius el año pasado y ella se sorprendió y conmovió con toda esa historia acerca del prolongado cautiverio del padrino de Harry, siendo inocente, pero al mismo tiempo se alegró de que alguien más, así fuese desde el exilio, lo quisiera.

—No puedo imaginar su cara si llegara a verte... tía, tía Lindsey. Es extraño llamar a alguien así a parte de...

—Ella siempre será tu tía y mal que bien siempre te recibió en casa pero, ahora podrás contar conmigo.

Harry y Lindsey estuvieron hablando largo rato de todo un poco, de los amigos de Harry, cuales eran sus asignaturas favoritas y si le gustaría ir a conocer España algún día. Él sonrió al decirle que estuvo a punto de vivir en ese país cuando los Dursley querían mudarse a Málaga por asuntos de trabajo de tío Vernon, y que él se había preocupado mucho al pensar que no podría seguir asistiendo al colegio de magia y hechicería.

—Claro que sí, habrías ido a Beauxbatons, como yo. El colegio francés recibe a todos los estudiantes del mediterráneo —respondió Lindsey, tomándolo por la barbilla—. Es curioso que nadie te haya dicho que habían otros colegios de magia.

—Mi amiga Hermione siempre vive riñéndonos a mi otro amigo, Ron y a mí por no haber leído Historia de Hogwarts y otro acerca de la educación mágica que no recuerdo su nombre —dijo Harry, rascándose la cabeza, alborotando todavía más su cabello rebelde—. según ella allí lo explica bien.



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En el texto hay: enemistad amistad amar en silencio

Editado: 13.04.2026

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