Los días fueron pasando dentro y fuera de los muros del castillo, como si nada estuviera ocurriendo, indiferentes, a excepción de unos cuantos que navegaban en un mar de incertidumbre, haciéndose miles de preguntas mientras se valían de la memoria para viajar al pasado en busca de respuestas, como Petunia Dursley que no podía evitar derramar lágrimas (aprovechando que su marido se había ido al trabajo y su hijo se encontraba en el colegio) mientras revisaba las viejas fotografías familiares de su infancia. Recordaba el mismo llanto silencioso en los ojos de su madre, todas las mañanas mientras preparaba el pastel de cumpleaños de Lily (quizá pensaba en su otra hija, esa que había nacido muerta)
Si bien no soportaba verla haciendo magia, Petunia no odiaba a Lily en realidad, solo la envidiaba por tener poderes especiales. Junto a su hermana se sentía opacada y débil, sobre todo cuando sus padres elogiaban sus proezas, a pesar de que los señores Evans nunca tenían favoritismos, pero Petunia solo se centraba en la atención especial que ambos le brindaban a Lily cuando ella regresaba de Hogwarts, sin tomar en cuenta que ella había pasado todos esos meses lejos de ellos mientras que ella (Petunia) los había tenido todo el tiempo.
Cuando Lily murió, Petunia tuvo una mezcla de sentimientos, por una parte sintió un dolor agudo atravesar su alma por haber perdido a su única hermana, su cabeza se llenó de recuerdos alegres que, irónicamente le provocaban más dolor en esos momentos; pero por otra parte (y esto no lo reconocería jamás) muy en el fondo sintió alivio porque de alguna forma pensó que la magia había muerto con ella. Era como si sintiera que junto a Lily, estaría también enterrando todo ese mundo lleno de cosas inexplicables. Pero verse forzada a criar al hijo de Lily había sido el colmo... hasta que ella, Lindsey, apareció... ¿Por qué había regresado si la creía muerta? Sin embargo, por otro lado se preguntaba cómo sería la reacción de Harry al verla y, sin saber por qué, sin poder identificar todavía ese sentimiento, se llenó de ira, levantándose abruptamente de la cama, dejando caer el álbum fotográfico que tenía sobre la falda.
—Si ella cree que puede quedarse con él está muy equivocada. Ella no es mi hermana ¡La desconozco! —dijo con rabia mientras las lágrimas le corrían por el rostro—. Es una extraña, otra bruja igual a ella, una vergüenza para la familia y... no quiero que se lo lleve, no quiero verla complacida.
A kilómetros de distancia, amparado bajo un disfraz, aparentando ser un muggle cualquiera, Sirius Black contemplaba a Hedwig mientras ella se perdía en la distancia, acababa de escribirle una carta a su ahijado, reportándose al fin, respondiendo su anterior esquela. Sacó un pedazo de pergamino que mantenía en su bolsillo y releyó la carta recién recibida de Harry donde dos cosas habían llamado su atención:
Querido hocicos.
Fiel a la promesa que te hice de mantenerte informado sobre cualquier cosa que aconteciera conmigo, quiero contarte dos cosas desconcertantes e igualmente importantes, una no estoy seguro de si es buena o mala, pero la otra te puedo asegurar que es grandiosa. No vas a creer lo que voy a contarte...
En primer lugar quería decirte que me ha estado doliendo la cicatriz desde este verano, sin embargo solo fue una vez y ahora durante el curso sucedió un par de veces más y con un poco más de intensidad. No entiendo por qué sucede si nunca antes me había pasado. Yo no quería alarmarte por algo que quizá no tiene importancia, pero Hermione insistió en que te avisara y además, recordé mi promesa.
Pero, por otra parte, la siguiente noticia es mucho más gratificante y difícil de creer ¡TENGO OTRO PARIENTE! Sí, otro pariente sanguíneo que no tiene nada que ver con los Dursley, salvo por el hecho de que es hermana de mi tía Petunia. ¡Sí! Así como lo lees. Resulta que yo no sabía que mi madre había tenido una hermana gemela, pero el día que nació, parecía muerta, aunque en realidad no lo estaba, ocasión que aprovechó una enfermera del hospital para robársela y llevarla muy lejos de sus padres, a España. Mis abuelos, mi madre y mi tía Petunia siempre creyeron que ella había muerto, pero no... ¿Puedes Creerlo?
Hace poco la enfermera, la madre adoptiva de mi tía Lindsey (es así como se llama ella) murió, pero antes de hacerlo le contó con lujo de detalles todo acerca de su verdadero origen, así que ella regresó al Reino Unido para buscar a su familia sin tener idea de que mi madre y sus padres habían muerto. El profesor Dumbledore la llevó junto a tía Petunia pero ella la echó de su casa (supongo que estaba terriblemente asustada y te juro que yo habría pagado por ver eso).
Es idéntica a mi madre, son como dos gotas de agua y no te lo había dicho antes porque yo quería pasar el mayor de mi tiempo libre junto a ella, saberlo todo, conocerla más a fondo. Es muy bonita, cariñosa y amable. Dice que ya me ama y que quiere cuidar de mí, así que está haciendo gestiones para reclamar mi custodia y poder adoptarme. Ella es medimaga y trabaja aquí en el colegio junto con la Señora Pomfrey.
Todo esto es maravilloso, increíble pero maravilloso. Estoy tan feliz y me gustaría tanto que pudieras conocerla. Yo le he hablado mucho de ti y también el profesor Dumbledore, así que sabe que, aunque por ahora estás prófugo, eres inocente.
Esperando recibir al fin noticias tuyas, se despide tu ahijado.
Sirius estaba eufórico por dentro, atónito ante la noticia de su ahijado y lamentaba profundamente no poder ir en ese mismo momento a Hogwarts como le hubiese gustado, pero no podía ser imprudente, tendría que esperar un poco más. Sin embargo, pensaba acercarse y para eso viajaría hacia el norte. Por otra parte también le llamó la atención el hecho de que a Harry le doliera la cicatriz y esta situación, aunada al regreso de Peter el año pasado, lo vinculaba inevitablemente con Voldemort. Lo bueno era que Harry ahora contaba con alguien más que lo apoyaba, y no era cualquier persona... era la hermana gemela de Lily ¡Por Merlín! ¿Cómo podía ser eso posible? Siempre creyó que ese tipo de situaciones solo se daban en las novelas anexadas en las revistas para brujas.