Cuando Lindsey se dirigía a su habitación se encontró con Charity en el camino.
—Te estaba buscando, Lindsey. ¿Fuiste a la oficina del director? ¿Qué te dijo?
—Así es pero fue inútil. Harry tendrá que participar. El director Dumbledore debe saber desde luego cuál es la primera prueba pero no me lo dijo así que temo por Harry.
—No te preocupes. Dumbledore no dejaría que le sucediera algo a sus estudiantes. Debe estar preparado —dijo Charity para tranquilizarla.
—Eso mismo me dijo él pero también me preocupaba todo eso del litigio por Harry. Después del artículo de Skeeter temí que el ministerio de magia me retirara el apoyo ante los muggles pero afortunadamente Dumbledore me tranquilizó al respecto y además ¡Mira! —comentó Lindsey mostrando la carta que acababa de llegar con la invitación adjunta para Harry.
—¿Qué es eso?
—Es la invitación a declarar para Harry —respondió Lindsey con una sonrisa—. Debe estar allá un día después de la primera prueba. ¿Has de creer que mi hermana recibió la citación y la muy malvada la retuvo? Supongo que ella debe saber a donde dirigirse para enviar correos para magos, todos los familiares muggle lo saben.
—Lindsey, cariño, no conozco a tu hermana pero desde que me contaste como te echó de su casa y trató al pobre Potter todos estos años me doy cuenta de que es una... mejor me reservo el adjetivo —comentó Charity riendo. ¿Y bien? Debes estar contenta, ¿no?
—Contenta pero nerviosa.
—¿Por qué? Potter sabrá qué decir cuando le toque. No te preocupes, querida que ese muchacho será tuyo. Y en cuanto a... el otro ¿lo has visto?
—El muy idiota quiso hablar conmigo pero no se lo permití. Nada me saca de la cabeza que fue él o... su amante los que se pusieron a hablar con la periodista para que escribiera esa basura de artículo. Colette me interceptó cuando iba a casa de Hagrid para decirme con su vocecita estúpida y absurda que había leído el artículo.
—¿Y tú qué hiciste?
—Desde luego la puse en su lugar, le dije que no me importaba lo que ella y Noah hicieran con sus vidas pero que no se metieran más en la mía. Pero uno de los escregutos de Hagrid se escapó y le explotó la cola allí casi en el tobillo de esa... estúpida mujer.
—¡Ay no puedo creerlo! —Soltó Charity muerta de risa y una mirada de avidez.
—No te rías, Charity. Fue una quemadura de segundo grado y por ende bastante dolorosa. El caso es que solo aceptó ser atendida por Noah porque no quiso que yo la tocara.
—Es claro que quiso hacerse la víctima —dedujo su amiga con un encogimiento de hombros—. Solo vino hasta aquí para provocarte pero tú no debes caer, Lindsey.
—Es difícil —confesó la pelirroja—, no sabes cuanto. Cuando los veo juntos no puedo evitar recordar ese día... el peor día de mi vida cuando perdí a mamá y a Noah al mismo tiempo.
Sus ojos se humedecieron y la voz se le quebró. Su amiga la retuvo en un abrazo para contenerla.
—Sé que lo amas pero en algún momento, cuando menos te lo esperes pasará. Solo debes tener paciencia y por ningún motivo caer en su labia.
—¡Eso jamás! Lo amo, Charity pero también me amo a mí misma.
—Eso es, así me gusta, ahora ve a buscar a tu sobrino y cuéntale las buenas nuevas acerca de la vista a la que tendrá que asistir —respondió Charity sonriéndole mientras le secaba las lágrimas.
Harry estuvo tan contento como indignado con el asunto de la invitación a la corte. ¿Cómo era posible que tía Petunia hubiese sido tan egoísta como para no enviarle a él la invitación a declarar? Sabía que los Dursley eran capaces de muchas cosas con tal de hacerlo infeliz y de que la pasara muy mal, como las veces que lo dejaban con la señora Figg para que no fuera al zoológico, al parque o al circo junto con ellos, pero nunca imaginó que tratarían de impedir que alguien más lo adoptara solo por seguir martirizándolo hasta que cumpliera la mayoría de edad.
También se alegró de que la fecha no coincidiera con la primera prueba del torneo.
—Afortunadamente has mejorado bastante con tus hechizos, mi cielo —aprobó Lindsey—, pero aún así debes cuidarte mucho. Me gustaría darte apoyo desde las gradas pero debo estar con la señora Pomfrey y los demás sanadores y medimagos en una tienda detrás del terreno que están preparando para ese día. ¡Ay, Harry tengo tanto miedo!
—No te preocupes, tía, todo estará bajo control —dijo Harry para tranquilizarla pero la verdad era que se moría de miedo—. No puedo esperar a ir a Londres y decir lo feliz que me siento desde que te conocí.
—¿De verdad, Harry? ¿Sientes que te he traído felicidad?
—Mucha, esa es la verdad. Tú y Sirius han sido fundamentales para mí y me alegro de tenerlos conmigo pues aunque Sirius esté lejos lo siento muy cerca a través de sus cartas.
—Muero por conocerlo y agradecerle todo el apoyo que te ha brindado.
—También me gustaría que lo conocieras, tía. Ya llegará ese día.
Unos días antes de la primera prueba todos los alumnos que tenían el permiso se fueron a Hogsmeade, incluyendo algunos profesores que se ofrecían voluntarios para «cuidar del rebaño» pero Snape jamás se incluía entre los voluntarios, más bien consideraba una lástima que los alumnos más jóvenes no tuviesen permitido asistir también para que así dejaran el castillo en total y absoluta paz. De todos modos los que se iban dejaban el castillo más silencioso y así él podía disfrutarlo mejor. Por desgracia en su paseo se encontró de frente a Karkarov cerca del lago negro cuando el pocionista intentaba llegar al bosque. ¿Qué demonios estaba haciendo husmeando por ahí? De seguro ya no tendría tiempo para huir. Ni modo, ya lo había visto.
—¡Severrus! ¡Es bueno verrte! ¡Deberriamos irr a Hogsmeade a tomarr unos Whiskys de fuego como en los buenos tiempos! —comentó el director de Durmstrang mientras le abarcaba los hombros con un brazo.