Cuando llegó el momento de dar la puntuación de Harry, Lindsey desde luego estaba a su lado para apoyarlo y también estaban Ron y Hermione.
Madame Máxime le dio un ocho en su evaluación, Crouch le dio un nueve, Dumbledore también le dio un nueve, Ludo Bagman le otorgó un diez y como era de esperarse Karkarov solo le dio un cuatro.
-¡Infeliz! -musitó Lindsey entre dientes-. ¿Un miserable cuatro?
-Es un cerdo egoísta. A Krum le dio un diez -añadió Ron igualmente indignado.
Lindsey no lo dijo pero realmente estaba maravillada con la molestia de Ron pues significaba que se había reconciliado con su amigo. El pelirrojo no dejaba de quejarse y despotricar de Karkarov, así como tampoco dejaba de alabar la proeza de Harry con la escoba.
-¡Estoy muy orgullosa de ti, Harry! Hiciste un gran trabajo aunque me llevé un gran susto -lo felicitó Lindsey cuando iban de regreso al castillo.
-Gracias por tu apoyo, tía.
-No tienes absolutamente nada que agradecerme, cielo -respondió la mujer desordenándole el cabello como un gesto cariñoso.
Después de un breve silencio Harry añadió:
-La primera prueba fue superada, solo falta esperar a mañana. ¿Tienes alguna idea de lo que podrían preguntarme?
-No lo sé, cariño pero de todos modos el director Dumbledore me aseguró que como de costumbre nos acompañaría. Además, de seguro el señor Mahoney, nuestro abogado, nos asesorará.
Mientras Lindsey, Harry, Ron y Hermione retornaban al castillo se toparon con Rita Skeeter (en realidad salió desde detrás de un árbol de tronco grueso) Ella intento hacerles una nueva entrevista a tía y sobrino pero ellos se negaron desde luego. Ambos estaban todavía bastante molestos con la periodista. Su cinismo al pretender una nueva entrevista después de las falacias que escribió en el artículo anterior no hizo sino desbordar la rabia que ambos sentían.
-¡Muchas felicidades, Harry! Tu tía tiene razones de sobra para estar orgullosa de ti ¿y qué harán ahora?
Ellos continuaron el camino sin emitir comentarios pero la bruja insistió.
-¡Vamos! ¿Me concederían una entrevista? ¿A dónde partirán mañana? Así que tienen una abogado, ¿eh? ¿Tiene algo que ver con el litigio contra los muggles que te criaron? ¿No te parece un gesto desagradecido?
Lindsey perdió la paciencia y se detuvo enseguida.
-Ese no es tu problema, Skeeter. ¡Déjanos en paz o de lo contrario habrá un juicio pero contra ti por acoso!
La mujer se detuvo también, mirando a Lindsey con asombro.
-¿Acoso? ¿Por qué? Solo quiero saber si tienen algunas palabras para El Profeta.
-Solo tengo una palabra.
-¡Harry! -exclamó Lindsey en tono de advertencia.
-¡Adiós! -respondió el chico a Skeeter y siguió su camino hacia el castillo, seguido de los demás.
-¡Por Merlín, Harry Potter! No comprendo por qué estás tan molesto conmigo si...
-¡Aléjate de mi sobrino, Skeeter! -advirtió Lindsey señalándola con un dedo-. Ya tuvimos suficiente sensacionalismo con el asqueroso artículo que escribiste sobre nosotros.
-¿Asqueroso? ¿Asqueroso? -se quedó Skeeter rezongando-. Soy una periodista respetable.
Cuando estuvieron lo bastante lejos Lindsey se atrevió a expresar su preocupación en voz alta.
-¡Por Merlín! ¿Cómo lo supo esa mujer?
-Siempre anda husmeando por ahí -respondió Ron.
-Seguramente escuchó nuestra conversación pero ¿cómo? Si no estaba por ahí cerca sino más adelante.
-Esa mujer es una arpía -se quejó Hermione.
-Bueno, ya llegamos. Tía, subiré a mi habitación, necesito escribirle a Sirius cuanto antes para contarle los pormenores. De seguro está preocupado.
-Sí, mi cielo, es justo que lo hagas pero después descansa para que repongas fuerzas. ¡No te fatigues!
Harry, Ron y Hermione se dirigieron escaleras arriba en dirección a su habitación, Lindsey en cambio, mucho más tranquila después de comprobar que su sobrino había salido ileso en la primera prueba se dirigió hacia la oficina de Dumbledore para esperarlo allí. No tuvo que esperar demasiado porque él ya estaba de regreso acompañado por Ludo Bagman.
-Bueno, Albus tengo que reunirme con Crouch en un rato ¡Nos vemos luego! ¡Adiós, señora Cooper!
Lindsey lo despidió con la mano.
Una vez que Lindsey y Dumbledore se reunieron en la dirección ella se apresuró a contarle lo del desagradable encuentro con Skeeter y lo preocupada que estaba de tan solo imaginar que esa mujer pudiera aparecerse en el juzgado para perjudicarla, así como lo había hecho con su apestoso artículo.
-No podría hacerlo -la tranquilizó Dumbledore-. Ella tendría que dar muchas explicaciones. No olvides que es un juzgado muggle en el que nos enfrentamos.
-¡Dios mío! Y pensar que nada de esto sería necesario si Petunia no fuese tan egoísta. -respondió Lindsey mientras se pasaba las manos por el cabello en señal de impotencia-. ¿Por qué quiere evitar que yo lo tenga? ¿Qué gana con todo esto? Ella lo ha tenido por trece años.
-Lamento decirlo pero la razón se resume en una sola palabra, egoísmo -contestó Dumbledore colocándole una mano en el hombro para intentar reconfortarla-. Ella quiere herirte intentando apartarte de Harry.
-Pero él es lo único que tengo, es el único lazo con mi hermana gemela. Profesor Dumbledore, Harry me ama tanto como yo a él...
-Lo sé, Lindsey, eso quedará demostrado mañana así que no debes preocuparte. Se hará todo lo que sea necesario para que Harry quede bajo tu tutela.
Harry escribió y envió la carta para Sirius, Lindsey en cambio se reunió con Charity en la enfermería para comentar los pormenores de la prueba y las expectativas del día siguiente. Se sentía tan tranquila después de hablar con ella y con Dumbledore.
Severus Snape no se lo diría a nadie pero la verdad era que estaba bastante aliviado luego de haber visto triunfar a Harry en la primera prueba. Desde su lugar en las gradas había visto su magnífica destreza en el manejo de la escoba y, muy a su pesar, tuvo que admitir al menos ante sí mismo que sus habilidades se igualaban a las de su padre. Desde la distancia también pudo advertir a la angustiada tía que lo contemplaba todo desde la tienda de enfermería.