Lineage Chronicles : Salem Cult

Capitulo 2 : encuentro

El sol de San Francisco entraba de costado por la ventana mientras Chase terminaba de tachar tareas en una hoja. El bolso estaba a medio hacer sobre la cama.

—Ya pagué las facturas y compré comida para los primeros días del viaje, así que si salimos en una hora, estaríamos llegando a tiempo a Arizona para descansar y después retomar el viaje a Texas.

Chase consultó su reloj, calculando el tiempo que le tomaría a Jake llegar con el auto. De pronto, el sonido de un claxon rompió su concentración. Al abrir la puerta, la sorpresa lo dejó mudo: era Jake, ya estacionado.

—Esto no puede ser posible. —Chase se acercó rápido. Jake, me dijiste que estabas saliendo de Los Ángeles. Te tomaría una hora venir acá. ¿Cómo llegaste tan rápido?

Jake sacó un frasco del bolsillo y lo mostró con una sonrisa pícara.

—La rapidez es posible cuando tienes esto.

—Aprendiste a crear una poción. Entonces, hay que tener cuidado si empieza a llover.

—Sí, muy gracioso, pero más gracioso sería si pensabas que iba a conducir una hora para después viajar y volver a dormir en hoteles sucios. Eso hoy se acaba. No fue fácil aprender que esto te puede llevar por cualquier puerta; no importa el tamaño de lo que lleves o te lleve.

—Y dime, genio, ¿cómo vamos a viajar si todos nos están viendo?

—Para eso usaremos el garaje. Hice mi tarea y Salem tiene varias líneas ley por ese lugar. Solo tenemos que elegir la más alejada del pueblo y llegaremos rápido. —Jake le extendió un papel—. Acá está el nombre del punto.

Chase notó el brillo en los ojos de su amigo.

—Pareces bastante emocionado por esto.

—Bueno, Salem es la ciudad del encanto. Aprenderemos y nos divertiremos más que con el calor de California.

Chase corrió a abrir el garaje. Al cerrar la puerta tras el auto, tomó la poción y, con el papel en mano, recitó: "Carretera este de Salem". El portal brilló intensamente frente a ellos.

—Bueno, ya estamos listos. Sube tus cosas al auto y nos vamos.

Chase buscó sus pertenencias y, antes de subir, tomó un objeto especial. Ya sentado en el auto, miró a Jake con una sonrisa.

—Tengo una sorpresa. —Le mostró el cuchillo raro con el que apuñalaron a la primera bestia en Cedar Hollow. Cuando la policía limpió mi casa, lo encontraron. Todo lo que mudé vino acá. Esto también.

Jake lo miró un segundo.

—Será nuestro primer trofeo. Esperemos conseguir más.

Pisó el acelerador y cruzaron el portal. En un instante, el sol de San Francisco fue reemplazado por el frío cortante de Massachusetts.

—¡Qué fresco se siente acá! —Jake se frotaba las manos.

Chase miró por la ventana. Los árboles llegaban hasta el borde del asfalto y no había ningún edificio a la vista.

—¿A cuánto estamos del pueblo?

—Un par nomás.

Mientras avanzaban por las carreteras rodeadas de vegetación, Jake rompió el silencio con una tos.

—¿Y qué estuviste haciendo mientras nos separamos, Chase?

—Bueno, como dejé la escuela para salvar el mundo, tuve que aprender del negocio de las armas del abuelo por si quería un futuro, pero no fue fácil, porque desde que te fuiste me es difícil conectar de vuelta con él.

—¿Por ocultar tu herencia?

—Sí, hasta hace unos meses pensaba que mi padre no le hablaba por una simple disputa. —Chase se recostó en la ventana—. Cuando murió mi abuela, elegí quedarme con él antes que soportar a mi padre. En ese momento me parecía la decisión obvia.

Jake siguió mirando la ruta un momento. —Yo también estuve pensando mucho en el camino. Siendo sincero, ese viaje me hizo replantear lo que venía haciendo antes de conocerte. El cazar me dio un propósito. Lo que hicimos en ese pueblo pesquero con ese hombre y su hijo, el salvarte de la loca de la serpiente... Son muchos peligros para personas comunes, y me di cuenta de que soy bueno haciendo lo que hicimos.

—¿Entonces recorriste los estados de nuevo para cazar? —Chase no podía ocultar la impresión.

—En resumen, sí, pero también probé la comida local. Te hubiera invitado, pero sabía que las cosas estaban calientes.

Al final de la frase, apareció el cartel de Salem. Los primeros edificios tenían fachadas de piedra y madera oscura, estilo europeo, y los árboles no terminaban en la orilla del pueblo, sino que seguían adentro, entre las casas, como si la ciudad hubiera crecido alrededor de ellos y no al revés. El aire olía a humedad y a algo que ninguno de los dos supo nombrar.

—¿Sabes dónde es la casa de esta chica? —preguntó Jake al volante.

—En realidad es la casa de la abuela y sí encontré la dirección. Pero hay que tener cuidado. Ella no sabe que estamos acá ni nos conoce bien, así que no la espantes.

—Si nos intenta atacar por acosadores, no prometo nada.

—Para acá, que la casa está solamente a tres casas.

Se bajaron frente a una gran casa de estilo colonial. Chase subió los escalones, se sacudió la ropa para parecer presentable y tocó el timbre.

—¿Quién es?

—Soy Chase, el nieto de Abraham. Soy Sabrina.

La puerta se abrió rápidamente. Sabrina, vestida con un conjunto gótico negro, los miró asombrada desde el umbral, sin hacerse a un lado todavía.

—¿Tú eres Chase? —Pero hace un día que te llamé y estabas en San Francisco.

—Sí, eso ahora es complicado de explicar, pero te dije que sé cómo buscar a tu abuela y a mi abuelo. Por eso estoy acá. Necesito que me cuentes más de qué hacía tu abuela en este pueblo para comenzar a buscar.

—Ok, entiendo, puedes pasar. —Miró a Jake—. ¿Pero quiero saber quién es él?

—Yo soy Jake, amigo de Chase. Le ayudé la primera vez que se perdió su abuelo.

—¿Esta es la segunda vez que se pierde? —dijo Sabrina haciéndose a un lado para dejarlos entrar.

—Sí, es una historia muy divertida —dijo Jake mientras pasaba al interior.

—La contarás en otro momento. —Chase se dirigió a Sabrina—. ¿Me puedes mostrar ese mensaje que le mandó mi abuelo?




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