Sabrina se encontraba sentada con la foto en la mano, la misma que había encontrado en la habitación secreta. Su abuela joven, el collar, el hombre con la escopeta. La miró un segundo más antes de levantar la vista.
—¿Me están diciendo que lo sobrenatural… ¿Existe?
—No te podría decir qué cosa en específico lo es, pero en general sí —dijo Chase.
Sabrina señaló a Jake.
—¿Y él qué es?
Jake abrió la boca, pero Chase fue más rápido.
—Hombre lobo.
El golpe llegó de inmediato. Chase se encogió frotándose el brazo.
—Eso dolió de verdad.
—Te dije que no vuelvas a hacer ese chiste. —Jake se dio vuelta hacia Sabrina—. Soy humano, al menos mi ADN lo dice. Lo de mis habilidades lo estoy descubriendo sobre la marcha.
—¿Y vos? —Sabrina miró a Chase.
—Yo no tengo nada genial. Mi familia se dedica a cazar monstruos, eso es todo.
Sabrina dejó la foto sobre la mesa.
—Entonces tu abuelo caza cosas aterradoras y mi abuela es una bruja. Mi vida se convirtió en los libros de ficción que leía a los trece.
Chase se acercó un poco.
—Sé que no es fácil asimilarlo. Mi forma de enterarme implicó que casi muriera, así que te fue mejor que a mí.
—Ahora que lo sabes, podemos empezar a buscarlos —dijo Jake.
—Primero explíquenme qué tienen que ver las muertes del noticiero con un mal que volvió —dijo Sabrina.
Chase sacó el teléfono y buscó sus notas.
—Las muertes en Salem se acumulan desde hace un mes. Intenté buscar una conexión pero con lo que hay ahora no llegué a nada. Si hay pistas tienen que estar en el pasado, en cómo y por qué nuestros abuelos se conocían. Eso nos va a decir qué estaban investigando ahora.
—Si hay que buscar en el pasado, hay que ir donde está guardado el pasado. —Sabrina los miró—. La biblioteca de Salem. El mensaje de la grabadora mencionaba algo de décadas atrás, tiene que haber algo ahí.
La biblioteca de Salem quedaba a unas cuadras de la plaza central. Era el tipo de edificio que parecía haber crecido solo, con más pisos de los que recordabas cada vez que lo mirabas.
Al entrar, Chase inhaló el aire.
—¿Olés eso, Jake? Historia viva.
—También huelo el café y la comida.
—Mi abuelo me contó que cuando cazaba activamente revisaba los periódicos buscando señales de actividad anormal. —Chase bajó la voz—. Hay que revisar los diarios de la época de la foto.
Mientras tanto Sabrina ya estaba en el mostrador hablando con la encargada. Volvió con dos archivos gruesos.
—Décadas del setenta y el ochenta. —Los puso sobre la mesa.
Jake agarró uno antes de que alguien dijera algo.
—Yo tomo el de los setenta y me voy lejos de Chase antes de que me explique cómo acá lucharon en la guerra de independencia para proteger los libros. Nos vemos.
Chase y Sabrina se sentaron con el archivo que quedaba entre los dos.
Los periódicos olían como si hubieran quedado atrapados en su tiempo. Sabrina pasó una página, después otra. Fotos de actos municipales, una inauguración de farmacia, el invierno del 74. Chase tenía el suyo abierto y lo leía en silencio.
Pasaron unos minutos así.
—Esto es lo más raro que me pasó en la vida —dijo Sabrina, sin levantar la vista—. Vine a Salem a descansar y disfrutar las vacaciones. Y acá estoy jugando a Nancy Drew Paranormal.
—Yo estaba en vacaciones también la primera vez —dijo Chase.
Sabrina lo miró.
—Dijiste que casi moriste cuando te enteraste de todo esto. ¿Cómo fue?
—Una criatura entró a la casa y se fue directo a por mí. Sin aviso, sin explicación. Esa fue mi introducción al tema.
—Espera, ¿una criatura entró a tu casa?
—Por la puerta principal, sí. La destruyó entera.
—¿Y tu abuelo ya sabía todo?
—Resultó que llevaba años cazando cosas. Yo pensaba que era un tipo normal. Pescado los domingos, sudoku por las noches. No tenía idea de nada.
Sabrina esperó. Chase volvió al periódico un momento antes de seguir.
—Lo que más me asustó no fue la criatura. Fue pensar que podría haberlo perdido en cualquier momento y yo sin saber ni por qué. —Una pausa corta—. Pero buscarlo nos permitió ayudar a gente que no hubiera tenido ninguna oportunidad sin nosotros. Eso no lo tenía calculado cuando empezó todo.
El reloj de la biblioteca sonó en algún pasillo. Sabrina miró su periódico sin leerlo.
—Yo pensé lo mismo cuando no encontré a mi abuela. Que algo había pasado y yo no iba a poder hacer nada porque no sabía ni por dónde empezar.
Chase asintió. No agregó nada, pero tampoco volvió a leer.
Sabrina volvió al periódico. Pasó una página que ya había leído.
—Chicos. —La voz llegó a centímetros de ellos.
Chase dio un respingo. Sabrina levantó la vista de golpe. Jake estaba a unos pocos pasos detrás de Chase con un libro abierto en la mano, tan tranquilo como si llevara ahí un rato.
—Sé que la historia les puede gustar, pero tampoco era para quedarse en trance. Encontré algo que tienen que ver.
Chase le lanzó una mirada. Sabrina cerró su periódico.
Jake puso el archivo sobre la mesa y señaló varias páginas marcadas.
—Durante casi todo el 74 hubo muertes en Salem. Todas con símbolos similares en la escena. Y después del 75 pararon. De golpe, sin explicación oficial.
—El 75 es cuando se sacaron la foto —dijo Chase.
—Exacto. Abraham estuvo acá en ese período y esto no es coincidencia. —Jake pasó a la última página marcada—. Pero lo más interesante no son las muertes.
Sabrina frunció el ceño.
—¿Entonces qué es?
—Que el mismo periodista cubrió todos los casos. Cada muerte, cada nota, cada vez que la policía dijo que no tenía explicación. Y también escribió la nota cuando las muertes pararon y dieron el caso por resuelto. —Jake apoyó el dedo sobre el nombre al pie de la página—. Frank Miller.
La casa de Frank Miller quedaba en una calle tranquila cerca del centro. Persianas gastadas, jardín descuidado, un auto viejo en la entrada.