Lineage Chronicles : Salem Cult

capitulo 20: khaenomicon

El motor del vehículo se apagó en la entrada de la casa. La puerta se abrió y Frank entró a la sala dejando caer su bolso sobre el piso. Traía la cara demacrada por el viaje y el pelo revuelto, pero sobre la mesa de centro apoyó un bulto pesado envuelto en una tela oscura.

Chase se levantó del sillón de inmediato. Casey, que estaba sentada cerca de la ventana limpiando parte de sus armas, levantó la vista.

—¿Y Jake? —preguntó Chase, mirando hacia la puerta abierta.

—Se quedó allá —respondió Frank, dejándose caer en una de las sillas con un suspiro pesado—. Ahora está en Alemania cumpliendo la parte del trato.

Frank retiró la tela. Sobre la madera quedó expuesto el Khaenomicon. Era un volumen grueso, con bordes desgastados y una cubierta rígida. Los tres se quedaron mirándolo en silencio durante un momento.

Chase tocó los bordes del grabado de la tapa y repitió en voz baja:

—Ignis Castigarum.

—Según Moreau, el nombre significa algo así como "castigo de fuego" —dijo Frank.

—Qué decepción, el nombre parece mucho más raro —comentó Casey—. Me esperaba un libro cubierto con piel humana.

—Definitivamente, eso no es lo más raro de esta cosa. Echen un vistazo.

Frank abrió el libro. Chase frunció el ceño levemente y pasó varias páginas.

—¿Acaso todo el libro está lleno de garabatos así?

—Absolutamente todo el libro. Tenemos suerte siquiera de saber cómo se llama.

Chase se tiró de espaldas en la silla y largo un suspiro.

—estoy harto de los callejones sin salida.

—¿Me dejan probar algo? —preguntó Casey.

—Adelante, ya no importa —dijo Chase.

Casey dejó las herramientas sobre la mesa y se acercó. De uno de sus bolsillos sacó un dispositivo metálico redondo, lleno de agujas finas y dos pequeñas luces en la parte superior.

—Tengo esto desde hace tiempo —comentó Casey mientras ajustaba una perilla en el lateral—. Lo usé en una cacería para rastrear la energía de un leprechaun. Sirve para medir concentraciones de magia.

Acercó el sensor al libro. Apenas la punta del dispositivo estuvo a un par de centímetros de la tapa, las agujas comenzaron a moverse bruscamente de un extremo a otro y un pitido agudo y constante llenó la sala. Las luces parpadearon hasta apagarse por la saturación. Casey apagó el aparato de golpe.

Frank observó el sensor y negó con la cabeza.

—Morrigan tenía razón sobre este libro —dijo en voz baja. Sacó el celular del bolsillo—. Esperemos que mi última ficha nos sirva.

Unos minutos después, tocaron a la puerta. Frank abrió e hizo pasar a Marvin a la sala.

—Lamentablemente, no tengo información sobre el texto ni sobre la naturaleza de ese libro —dijo Marvin—. Lo que sí puedo confirmar es que estos no son simples garabatos, para los seres con poca magia como nosotros, se nos presentan así. Podríamos pasar meses estudiando cómo funcionan esos símbolos, pero no es garantía de nada sin...

—Entonces para eso se lo hubiera quedado Moreau —interrumpió Frank.

—Frank, ¿puedes dejarme terminar?

—Sí, perdón.

—Sin embargo —continuó Marvin—, su poder como objeto rebosante de energía puede ayudarnos si están dispuestos a usarlo. Podríamos hacer magia de verdad. La brujería con artefactos es menos conocida, pero con este libro es posible. Solo necesitamos algo de la persona que buscan.

Marvin hizo una pausa y miró el libro un momento antes de seguir.

—El problema es que el libro es inestable. Si van a intentar un canalizado así, el mejor lugar es el Bosque Antiguo. El Rey Árbol rebosa energía natural; ese entorno puede ayudar a estabilizar el hechizo si la magia del libro intenta descontrolarse.

Frank miró a los chicos, inseguro.

—No sabemos qué puede pasar si usamos el poder de algo así.

—Ya arriesgamos demasiado —intervino Chase con firmeza—. Jake está cumpliendo su parte en Alemania y Sabrina está haciendo la suya. Es hora de que nosotros hagamos la nuestra.

Casey asintió sin dudarlo.

Antes de salir, Chase pasó por la casa de Meredith y regresar con una bufanda que pertenecía a la abuela de Sabrina para usarla en el ritual.

Llegaron a la entrada del Bosque Antiguo cuando la noche ya había caído por completo. La niebla se arrastraba entre las raíces y el aire se sentía helado. Marvin ya los esperaba cerca del sendero.

Caminaron en silencio hasta la zona del Rey Árbol. Mientras avanzaban entre las sombras de los troncos, Chase miró a Frank y a Casey.

—Si ven criaturas acercarse, no se asusten —les advirtió en voz baja—. Son amigables mientras no hagamos nada para provocarlas.

Llegaron al claro rodeado por las raíces gigantescas del gran árbol. Marvin examinó el terreno y preparó el centro del área.

—Necesitamos un recipiente —explicó Marvin—. Alguien que sostenga el libro y haga de intermediario directo en la canalización para que la energía fluya.

—Yo lo hago —dijo Casey, dando un paso al frente.

Se acomodó en el centro del claro, sobre una raíz expuesta. Tomó el Khaenomicon con ambas manos y colocó la prenda de Meredith sobre la tapa. Marvin le indicó las palabras de inicio. Al pronunciarlas, Casey cerró los ojos y su cuerpo quedó rígido, entrando de inmediato en un trance profundo.

A los pocos segundos, la energía del libro comenzó a activarse. Un zumbido sordo vibró en el suelo y el bosque pareció responder. Entre la maleza, sombras y pequeñas criaturas del bosque comenzaron a aproximarse lentamente, atraídas por la pulsación.

—Creo que la cagamos —dedujo Chase, mirando a su alrededor.

Frank ajustó el agarre de su arma, escaneando el dosel de los árboles.

—Eso crees, chico. Nos volvimos un puto faro.

No terminó de hablar cuando dos figuras femeninas descendieron desde el cielo montadas sobre especies de escobas. Cayeron con fuerza en el claro, levantando tierra y hojas a su alrededor. Vestían túnicas oscuras y la magia ardía entre sus manos.




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