Listening to love

16

NOAH:

 


Esa tarde, cuando recién llegaba a Los Ángeles, lo primero que hice fue llamar a Mónica para encontrarme con ella. Me sentía emocionado, después de todo al fin hablaríamos de lo nuestro.

El sol ya se estaba ocultando cuando llegué al sitio pautado, un parque cerca de la casa de mis padres me había parecido buena idea, principalmente porque el lugar era privado y no habría desconocidos rondando por ahí. Después de minutos que parecieron horas para mí, vislumbre a la distancia, bajo los faros de luz de la calle, a Mónica acercarse, en seguida me levanté del banco y fui acercándome.

Ella sonrió al verme, yo imité el gesto y me acerqué, hasta estar lo suficientemente cerca para atraparla en mi brazos.

— ¡Dios, te extrañé! — Dije honestamente.

— Yo igual, Noah. — Logré ver su sonrisa cuando pusimos un poco de distancia, pero no lo suficiente como para que evitara unir mis labios con los suyos, en un largo pero delicado beso.

Mis brazos aún la sostenían, y me volvía loco poder besarla al fin. No iba a mentir, desde aquella llamada telefónica en la que dijimos nuestros sentimientos, no había dejado de fantasear con ese momento en el que nos viéramos de nuevo. Segundos después la falta de oxígeno se hizo evidente, razón por la que tomamos distancia.

— Me moría por besarte, Mónica. Y traje regalos, para ti, para Melissa, para todos... Pero después te muestro eso, porque ahora hay un solo tema que quiero hablar. — Antes de que Mónica pudiera interrumpir mi obvia emoción, le robé otro pequeño beso, y tras eso, una sonrisa también. — De nosotros.

— Sí, eso pienso también. Hay que aclarar ciertas cosas. — fue lo que ella respondió — Pero primero quiero saber que piensas tu respecto a nosotros.

Su comentario me hizo balbucear... Creo que eso ya era algo obvio ¿no?

— Pues está claro que quiero intentarlo. Quiero una relación estable, y sé que será algo difícil con mi agitada vida, pero creeme que empeño de mi parte no faltará. La verdadera pregunta, es qué quieres tú.

— Yo también quiero intentarlo. — la seguridad en su voz me hizo sonreír. — Pero quisiera saber que pasará con todo lo demás, las críticas, la prensa, tus fans... Casi se siente como si la relación no fuera solo de nosotros.

— Podemos hacerlo funcionar — De pronto recordé aquella vez que Sophia me había dicho lo mismo, he incluso enumerado la cantidad de parejas famosas que habían logrado privacidad con su relación — Existen numerosas figuras públicas que han mantenido privada su relación y les ha funcionado bastante bien. Además, no seremos el ojo público por siempre, en cuanto surja otro escándalo nuevo, nos seguirán ignorando. Así funciona esto.

Mi respuesta la dejo pensativa por algunos segundos hasta que decidió mostrarme una sonrisa, pequeña y tímida.

— Bueno, pues he de admitir que la prensa se ha calmado bastante, incluso ya me dejaron en paz en redes sociales.

La acerque a mí, mientras ella entrelazaba sus dedos al rededor de mi espalda.

— Por supuesto, su atención ahora está en el príncipe que abandona la monarquía. Y en cuanto otra cosa jugosa ocurra, los dejaran a ellos para ir a por eso, y así sucesivamente. Será difícil lo sé, pero no imposible ¿Qué dices?

Una enorme sonrisa se expandió en el rostro de Mónica, una que hizo que mi corazón se acelerará como loco.

— Ya no tengo excusas Noah... — Y sin pensarlo se puso de puntilla y me besó, yo no dudé para nada en devolverselo.

— Okay, así es como lo haremos. — Murmuré a duras penas al separarnos — Comenzarás las terapias con la Doctora Leonor y luego, cuando te sientas lista, lo haremos público ¿Estás de acuerdo? — Ella asentía mientras, con delicadeza, atrapaba su labio inferior con los dientes.

Uff... Me volvía loco cuando hacía eso, inconsciente le robé otro beso... Y luego otro... Y otro más... Y otro no estaba mal. Pero la dulce carcajada de Mónica me detuvieron cuando iba a seguir.

— Basta Noah, tenemos mucho tiempo por delante para seguir besándonos. — no sabía de dónde la había sacado, pero esa nueva seguridad en ella me encantaba, y muchísimo más cuando la convinaba con esa sonrisa juguetona.

— Entonces aclarame algo — prosiguió la chica, su rostro expresando diversión. Ella sabía lo que me provocaba, y al parecer le encantaba. Sonreí tontamente. — Entonces, si estamos en una relación... ¿Atrapé al cantante más codiciado del momento?

Una carcajada sonó desde mi garganta.

— ¿Aún te quedan dudas? — Entrelace mis dedos al rededor de su espalda hasta acercarla a mi, con mi frente pegada a la suya y nuestros labios peligrosamente cerca, no lo dudé cuando susurré:

— Me atrapaste desde el primer momento.

Y ahora sí, sin dejar que volviera a interrumpirme, de nuevo la besé.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.