Novelas --Ya lo hice. No hay nadie—le afirmó la otra. Mientras Brigitte trabajosamente descargaba su precioso cargamento.
Prueba—ofreció la bella abeja a la gran cocinera injustamente desechada.
Nicolette degustó la savia y abrió sus ojos compuestos con sorpresa.
¡Qué exquisito¡ -- dijo con delicia Nicolette, tomando generosamente otra porción de savia ,y degustando con los ojos viendo hacia arriba de puro placer.
La experta obrera olvidando por un momento el misterio de la colmena vacía, mastico, con extraordinaria velocidad comenzó a amasar la salvia traída, ayudada diligentemente por Brigitte.
¿Por qué esta colmena está vacía?—preguntó Brigitte mientras trabajaban arduamente—Se ve más o menos bien. .
He pensado que temporalmente podemos ocupar. No hay una reina—contestó la otra sin dejar de trabajar. —algo muy malo debió ocurrir aquí.
Si, lo que pensamos anoche. La ley de las abejas lo permite. Podemos ocupar temporalmente una colmena vacía..—Acepto Brigitte- Cuando llegue la reina simplemente ellas se unirían. Con la clase de jalea y miel que estaban preparando, pues no habría manera de rechazarlas….
Transcurrió un tiempo, ellas hicieron su trabajo. Con paciencia, laboriosidad,
No podemos vivir eternamente aquí. Necesitaremos una colmena propia o incluirnos en una manada— Caviló Brigitte, mientras fabricaban miel, comprendiendo repentinamente que estaban muy lejos de su origen—No podemos quedarnos en esta colmena mucho tiempo. No pertenecemos aquí.
¿Sabes algo?—explicó la otra, mientras trabajaba afanosamente—No somos las únicas por aquí. He sentido sus vibraciones. No entiendo por qué no ocupan ésta colmena.
¿Crees que puedas hacer un vuelo de crucero?. Necesitamos ir hasta allá y ver si nos aceptan.
No sé si nos quieran. Vuelan muy rápido y alto. Pero no siento un lugar fijo en ellas. He sentido sus rutas. No son fijas.
¿Quizás encuentren este aroma?—se preguntó preocupada Brigitte.
Quizás tengan otros aromas. Es muy probable. —dijo la otra viendo la miel que se estaba produciendo y que almacenarán para su madurado.
Debemos encontrar un sitio., No podemos ser unas errantes. Debemos confiar en nuestras propias fuerzas.—expuso dudando Brigitte.. Quizás ya estaban en un hogar. Una colmena abandonada. A lo mejor a una colmena entera le aplicaban el No encuentra, no aporta, No trae.
Fabricaron miel. El producto final fue demasiado espectacular. Con una textura, bouquet virgen, fuerte, salvaje.
¡Pero qué Miel has fabricado¡—admiró Brigitte.
La hicimos las dos. El crédito es tuyo por conseguir esa salvia. —exclamó la cocinera, satisfecha de recuperar en algo su autoestima. Faltaba que la reina la aprobase, cosa que estaban más que seguras sucedería...
Una sensación de ser útil, de estar vivas, las embargó. Podrían volver a su colmena con las antenas en alto. Ser iguales a las demás. Habían fabricado una miel absolutamente distinta. Ella encontró la salvia justa y diferente. La otra fabrico con la textura necesaria...
El hecho de ser productivas las atacó, trabajaron sin descanso, sin comer, sin disminuir la actividad. Él cansancio poco a poco fue tranquilizando sus alas, hasta poder dormir en paz por primera vez en mucho tiempo.
II
Rumba con su grupo volaban muy lejos de las rutas,
de las manadas de obreras que laboriosamente buscaban recolectando polen y elixir de mangos, piñas, cedros, maíz, guayabas,
Volaban entre las palmeras y cocoteros de las playas. El aire caliente los elevaba a alturas de vértigo, con un salvaje zumbido hacían un vertiginoso clavado hasta casi rozar la espuma de las olas de las playas.
¡Bien¡ ¡Bravo¡- gritaban con entusiasmo al hacer un vuelo rasante por encima de las cabezas de los bañistas que con asombro veían el evolucionar de estas abejas tan libertinas.
Regresaron a los sembradíos. Hasta que el choque de la imagen lo dejó paralizado. Era la más bella de todas las abejas juntas. Era más brillante que el sol de la mañana. Era lo más precioso que jamás sus ojos vieron. La veía en un tiempo inmovilizado, donde la veía en un lento evolucionar que la permitía detallarla toda. En un tiempo detenido e inmutable. Sin saber el efecto que causaba, la joven abeja trabajaba laboriosamente en una zona donde ningún enjambre hacia su trabajo.
Los Vagos del campo entendieron. Su líder caía irremediablemente derrotado por aquella frágil, preciosamente dorada, diminuta abeja obrera.
Es una obrera. Es estéril—dijo a su lado uno de sus compinches, buscando curarlo de esa imagen tan perturbadora.
Inmediatamente recibió por contesta 4 derechazos de las patas de Rumba.