Lizäri

Capítulo 28: Nuevo Arco.

Lizari al ver el objeto en las manos de Denathal, queda boquiabierta y luego reacciona diciendo:

—Que bello arco, ¿vas a practicar puntería?

—No, tu vas a ir por la miel —responde Denathal—. Es tuyo, te lo mereces. Además, no tienes arco así que tomalo.

—¿Cómo que es mío? —Queda atónita y mira a los ojos rojizos del vampiro, pero este está mirando a Jena por lo que voltea a verla.

Jena mostraba una bella sonrisa y paz en sus ojos.

—Lizari, eso te lo mereces porque ayer me protegiste sin importar nada, entonces tomamos los objetos arrojados y te mandamos a hacer un nuevo arco. Este mucho mas resisten... —Lizari la interrumpe dándole un gran abrazo, con lagrimas de felicidad y totalmente sorprendida por el gran gesto de sus amigos.

—Liza, eres nuestra amiga. Nunca, pero nunca te abandonaremos. Siempre juntos hasta el final —menciona Renfaz, mostrando su peculiar sonrisa y devorando los panes con miel.

—Gracias chicos, de verdad. Lo atesoraré muy bien.

—¿Qué esperas? Vaya a estrenarlo —habla Won dando una leve sonrisa.

—¿Te acompaño? —pregunta Denathal.

—No Dena, déjame encargarme sola —dice tomando el arco y la aljaba de las manos de Denathal, evitando el roce de sus pieles. Admira el arco, de una tonalidad verdosa, con decoraciones y en una de sus puntas tiene una especie de lanza que sirve para atacar cuerpo a cuerpo. 

Se aleja de los chicos, caminando hacia el bosque y buscando entre las ramas, algún nido de abejas. 

 

Mientras tanto, Denathal está con los demás conversando de las esencias y de otras cosas sin sentido, cuando llega una Guardia a buscar al vampiro por encomienda del Rey.

—Denathal, el rey solicita su presencia en el castillo —dice uno de los guardas.

Los demás quedan en silencio al escuchar aquello, algunos piensan que será algo malo, otros como Jena o su amigo Won simplemente quedan en total calma.

—Ya vuelvo —dice Denathal, alejándose velozmente hacia la aldea Claro Este.

—Vaya, que velocidad se gasta el vampiro —menciona Tommus.

—Si que es impresionante, pero aun mas su manejo de las esencias arcanas y su habilidad de lucha y discernimiento —alaba Renfaz con orgullo.

Jena y los que estuvieron con él durante el calabozo, asienten y siguen disfrutando de la naturaleza.

Denathal se aproxima rápidamente al castillo y se dirige al recinto del Rey, no sin antes tocar a la puerta.

—Pasa.

El vampiro al abrir la puerta, siente como alguien lo abraza por lo que dirige su mirada hacia abajo, mirando un cabello blanco como la nieve.

—¡¿Vidia?!

—Hermanito, hermanito... te extrañaba demasiado.

—Yo también vampirina, pero... ¿Qué haces aquí?

—Hermanito, Folch y Rudi, ellos por mi culpa fueron... los secuaces de Helthas, tengo miedo por mamá. ¡No debí espiar!

Denathal se pone al nivel de Vidia y la mira con angustia. 

—¿Qué espiaste?

—La niña llegó ayer en la tarde cuando ustedes estaban en la tarea, pero desde ayer no quiere decir nada. Solo quería decírtelo a ti.

Denathal escucha las palabras del Rey sin dejar de mirar y de limpiar las lagrimas de su pequeña hermana.

—Dime Vidia, ¿qué pasa?

—Es... Helthas, ese canalla quiere derribar la barrera.

—¡¿Cómo?! —vociferan ambos a la vez.

—¿De donde escuchaste eso, Vidia? —pregunta Denathal preocupado por lo que pudo haberle pasado.

—Hermano, se que estás preocupado, mamá también me regañó. Estaba por el lugar cuando escuché a dos de los secuaces de Helthas mencionar lo de derribar la barrera —dice Vidia, temblando de miedo y de angustia—. Mi mamá, debo regresar por ella. La matarán seguro... ¡Mamá!

—No podemos regresar aun, Vidia. Debemos idear un plan.

—¿Quién estará detrás de eso? —Se pregunta el Rey en voz alta.

—Hermano, ¿no le has dicho el nombre del humano? —pregunta Vidia.

Denathal se queda en silencio por no saber como se lo tomará el rey Peters. 

—Denathal hijo, ¿tu sabes quien es?

—Si mi rey, se quien es... pero, no se lo había dicho porque quería confirmar quien era en este lugar.

—Dime nombre, hijo.

Denathal vacila para decir, pues no quiere que el rey piense que está acusando mal.

—Señor, es un tal Tyron —responde Vidia por su hermano.

—¿Como? ¿Qué Tyron? ¿Tyron Ibars?

 

Mientras tanto en el Oeste Sombrío.

—Está todo listo, señor. Con el poder que le absorbimos al humano ese y con ayuda de Tyron y Saimon, podremos derribar la barrera.

—Música para mis oídos, procedamos de inmediato —hace una mueca malévola mientras se lame los colmillos—. Rey Peters, 'cómo irás a reaccionar?

—Señor...

—¡No me interrumpas! Estoy regocijándome por mi gran triunfo —grita Helthas, mirando a los sujetos que trae de retortero, un joven huargen de cabello rojizo—. ¿Quiénes son esas sabandijas? 

—Son unos intrusos que ayudaron a la hija de Delmas a cruzar la barrera.

—¡Ah! ¿Así que cruzó la carajita vampiresa de los Esra? 

—¡Estas acabado, Helthas! —exclama Rudi—. Vidia los escuchó, cuerda de ineptos y ya el rey debe saber de tus planes.

El huargen pelirrojo abofetea a la otra de su raza.

—Mm, bueno... No podrá hacer nada... —Helthas hierve de rabia por eso, pero a su par está confiado porque ya al fin, podrán derribarla—. Kanner.

—Si, señor.

—Llévala a ella a los calabozo y puedes divertirte un poco. Pero a Folch le llegó su momento de redimirse.

—No tío, yo jama...

—Cállate, no te mandé a hablar. O colaboras a las buenas o será a las malas —dijo el orco, mientras de sus manos mana un aura de sombras y corrupción hacia el joven orco de nombre Folch.

—No tío, yo te serviré pero... no uses las sombras, por favor.

—Bien. Pero, hay de ti si haces algo indebido.




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