Llegaste tú [01]

|C u l t u r a B a s i c a|

Solo para avisarles qué hay posibles spoilers de Harry Potter y que volvi a publicar el capitulopor un error mio, este capitulo era igual al siguiente, pero ahora esta correcto y todo concuerda.

Miro a Seth llegar completamente sudado y agitado, le doy un largo sorbo a mi bebida helada, la compré hace unos minutos, el sol está a todo lo que da y necesitaba refrescarse, al parecer el también. Miro como sacude su cabello.

Su mueca de cansancio es clara en su rostro, se detiene a mi lado, pasando uno de sus brazos por mis hombros, hago una mueca de asco y lo aparto de mí.

— Estas sudado. — le recuerdo. — No me abraces.

— Solo un abrazo. No te cuesta nada. — se vuelve acercar y lo vuelvo a alejar, empujándolo con ambas manos. — Gracias Katherine, eres una buena amiga. — me quedo desconcertada hasta que lo veo. Cuando me abrazo me quito mi bebida. Ruedo los ojos mientras lo miro tomársela. — Necesitaba refrescarme.

Verán, lo rete a que corriera quince cuadras en menos de diez minutos. Al parecer, lo logro. Lo miro, manteniendo las cejas alzadas.

— Parece que eres rápido. — le felicito.

— No parezco rápido, lo soy. — me corrige.

— ¿Estás seguro? Demorarse quince minutos en llegar. — miento. — Además, solo fueron quince cuadras.

— Bien. Ahora serán quince cuadras cargándote, un grado más de dificultad. — No me da tiempo de reaccionar, no me doy cuenta de que me carga como saco de papas hasta que comienza a correr. Conmigo sobre su hombro.

— ¡Bájame Seth! — le pido. — ¡Idiota bájame ya! — da vuelta en una esquina de una manera brusca, dándome mareo al instante. — Qué me bajes. — le digo, golpeando su espalda.

— ¿Eso es lo mejor que tienes Katherine? — Pregunta completamente divertido, idiota. Como él no es cargado como un saco de papas.

— Voy a vomitar. — le advierto. Siento como su cuerpo vibra, está riéndose. — ¿No te importa terminar lleno de vomito? — le pregunto.

— Ya estoy bañado en sudor, además de que pise popo de perro y me callo popo de pájaro ¿Qué es un poco de vomito? — responde y gruño. Me resignó a ser cargada como a un costal.

— ¿Cómo está Clara? — saco un tema de conversación.

— Bien, con un montón de zopencos a los cuales me tengo que encargar de alejar pero bien. — responde.

— Hasta donde sé, ella y Charlotte son muy unidas. — comento. — Clara fue la semana pasada a casa, tenían un trabajo juntas.

— Me alegra escuchar eso, pensé que había salidos con algún... zopenco. — dice. Bueno, tengo algo con que hacerlo enojar.

— Aunque después de una hora fueron al cine. — se detiene en seco. Provocando que mi cara golpe con su espaldas.

— ¿Qué?

— Si. Regresaron muy tarde. — me rio al ver su cara roja. — es broma. Vieron una película en casa, me obligaron a verla con ellas, les encanta el romance.

— ¿Segura? — me baja y casi alabo el piso cuando mis pies lo tocan.

— Sí. Además, ¿Qué tiene de malo que salgan a divertirse? — le pregunta, me señala una banca, invitándome a sentarme. Ambos lo hacemos, ya sin importarme su sudor. Como dijo el, ¿Qué es un poco más de sudor a estas alturas?

— No quiero que cometa los mismos errores que yo, no ella, es mi pequeña hermana menor y no soportaría verla en una situación como esa. — dice en voz baja. Cubriendo su cara con sus manos. Me quedo muda, sin saber que decirle. — Prométeme que no dejaras que tus hermanas sufran por alguien como nosotros. — me pide en un susurro.

— Lo... prometo. — digo de igual forma. — No dejaría que ellas sufrieran por alguien como yo...

—... como nosotros. — complementa y asiento levemente.

— Estoy pensando en mudarme. Tengo el dinero y el lugar, pero no pienso irme sin mis hermanos, no pienso dejarlos. — le explico. ¿Si tengo el lugar, porque no voy? No tengo la llave, la tienen mis padres.

— No sería mala idea. Los chicos y yo podríamos ayudarte con las cajas y a trasladarlo todo. — asiento rápidamente.

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— Tengo que irme, no quiero más faltas. — Dice subiendo a su moto sin dirigirme mirada alguna, lo miro en todo momento.

— Creo que yo voy a... buscar un lugar para quedarme. — Murmuró, subo en el carro, sintiendo rabia conmigo misma. Yo y mi bocota.

Jolie. — Miro al rubio quien me observa fijamente. — Veré que puedo hacer para que te quedes en mi casa.

— ¿Por qué? — Frunzo el ceño, confundida. — ¿Por qué eres... así conmigo después de lo que dije? Seth, yo ya te habría mandado a la mierda.

— Eso hacen los amigos Jolie. — responde, relajándose. — Hagamos un trato. — me propone. — Yo te dejo quedarte en casa pero tú, mi querida amiga, me ayudarás a estudiase, según tú reporte en tu anterior escuela eras una nerd. — abro los ojos a mas no poder, sorprendida.

— ¿Tú...? ¿Cómo? — balbuceo, sintiendo mí boca secarse al tiempo que miles de recuerdos me golpean de golpe.

Dante...

Guardo todas esas emociones al fondo de mi mente, alejándolas del ahora, arrojándolas a donde pertenecen, al paso. No voy a dejar que los sentimientos me dominen. No más. Cierro los ojos durante largos segundos y escucho de nuevo su voz.

— Un mago nunca revela sus secretos. — me giña un ojo.

— Sí, yo te puedo ayudar. Y gracias. — asiente complacido con mi respuesta. — No me creo que seas un mago, por tu cabello podrías ser un Malfoy o un Lovegood, pero no tienes aire de ninguna de esas dos familias.

— Un Wesley. — lo miro como si tuviera tres ojos.

— No eres pelirrojo. — señalo.

— Un Wesley se casó con un Malfoy. Fue Ginny. — lo miro ahora no como si tuviera tres ojos, ahora como si tuviera alas y cuernos.

— Eso nunca paso. Ginny se casó con Harry. — le aclaro.

— No, era Lily Luna, la hija de Harry se casó con el hijo de Draco. Cultura básica Katherine, cultura básica. O con un Lovegood, quien sabe. No he indagado demasiado en mi árbol genealógico. — me explica.




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