Llegaste tú [01]

|B u e n a s N o t i c i a s|

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Katherine.

Las siguientes dos semanas pasaron como de costumbre, del instituto a la casa y de ahí a donde se le llegara a ocurrir a Seth. Durante esas dos semanas tuvimos salidas recurrentes.

Era ya una costumbre para ambos hacer planes en las tardes, los cuales iban desde ir a ver películas al cine, ir a ver a mis hermanos hasta concursos de comida picante, en los cuales yo salía victoriosa.

Las cosas entre los dos no habían cambiado ni un poco, y a la vez, todo había cambiado.

Seguíamos siendo las mismas dos personas de siempre, los mismos mejores amigos, ahora, mucho más que eso.

Las miradas, los momentos y los besos que compartíamos ya no era nada de mejores amigos, era algo tan intenso que aún no tenía una definición, y que no la necesitaba.

Ni él ni yo necesitamos algo que defina lo que tenemos, no cuando nos centramos en disfrutar lo que tenemos.

Seth y yo estamos juntos y eso es todo lo que importa.

— ¿Cómo van con su investigación? —inquiero de la nada, mirando distraídamente la pantalla sobre su regazo.

— ¿Investigación? —inquiere, reiniciando su correo electrónico.

Me muevo hasta sentirme cómoda nuevamente, vuelvo a apoyar mi cabeza en su pecho, cerrando los ojos.

—Sí, ya sabes, la que llevas junto con Víctor... tu hermano. —le recuerdo, suelta un suspiro cansado y cierra la computadora, dejándola en el sillón, me envuelve con sus brazos y se queda un momento en silencio, espero pacientemente su respuesta.

—Es complicado ubicar a un par de personas de las cuales desconoces su nombre, como luce o algún tipo de información para encontrarlas. —explica con tono derrotado. —No hay información para encontrarlos y para poder encontrarlos vía ADN solo hay registros de personas infractoras de la ley. Su ADN no está en ninguna base de datos.

No encuentro las palabras correctas para decir y mi mente se queda en blanco, sin embargo me obligo a decirle algo coherente.

Me alejo de él lo suficiente para poder sujetar su rostro con mis manos y verlo directamente a los ojos.

La intensidad de su mirada me deja en blanco unos instantes, respiro hondo antes de volver a intentar encararlo.

—Estas cosas son complicadas Seth, ustedes hicieron cuanto estuvo en sus manos para encontrar a sus padres, mucho más de lo que cualquier otra persona hubiera hecho y eso marca una diferencia.

Sonríe de lado, eleva su mano hasta sujetar las mías. Envuelve sus dedos sobre mi mano en su mejilla. Mi otra mano busca la suya y cuando se encuentran, las entrelazamos.

Su contacto me hace sentir cómoda y en paz.

Pero a la vez, el estar tan cerca de él me provoca una corriente eléctrica por todo mi cuerpo y los nervios no se van, muerdo mi labio inferior intentando dominar las emociones que me recorren por completo.

Es imposible no sentirme de esta manera.

No cuando se trata de Seth Jones y su influencia sobre mí.

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Seth.

Sujetar su mano se siente como estar en casa después de estar mucho tiempo lejos de ella.

Ella se había vuelto mi lugar seguro desde hacía mucho tiempo y estaba feliz con la idea de tenerla a mi lado.

Me gusta saber que ella se siente de la misma forma, que estamos más involucrados de lo que esperábamos.

Y estar de esta forma, me hace sentir más completo que nunca, más eufórico y feliz.

Rompo el contacto de nuestros labios y me alejo unos pocos centímetros para observarla y la imagen me quita el aliento.

Luce el cabello un poco alborotado, tiene las mejillas sonrosadas y los labios rojos, sus cautivantes ojos grises me regresan la mirada y yo solo puedo seguir afirmando lo hermosa que es.

—Eres preciosa, Katherine, no lo olvides nunca. —digo en un suspiro, escucho como suelta una risa y vuelve a besarme.

Me encantaría estar así por el resto de mi vida.

Y como todo no es así de perfecto; nos vemos en la obligación de separarnos por el ruido de su celular.

Suelta una maldición por lo bajo, tomándose un momento para atender la llamada, intenta controlar su agitada respiración antes de contestar.

Yo aprovecho para volver a revisar mi mail, maldigo en voz baja cuando este e traba antes de aparecer mi bandeja de entrada.

Me es imposible no sentirme decepcionado al no encontrar nada. Los demás autores seleccionados ya recibieron respuesta de la editorial.

¿Y yo?

Con mi bandeja de entrada vacía.

Miro la pantalla esperando un milagro y que aparezca el correo electrónico de mis sueños, pero así no funcionan las cosas, al menos, no para mí.

La euforia de la chica a mi lado es contagiosa, sigue hablando al telefono, con un tono animado e incrédulo. Al final cuelga el telefono y suelta un chillido, y no tarda en rodearme con sus brazos, sin entender muy bien que pasa quito la computadora de mis piernas, donde ella se ubica sin dejar de abrazarme.

— ¿Qué pasa? —inquiero, trazando líneas invisibles con las yemas de mis dedos en su espalda, se estremece ante mi tacto.

—Buenas noticias sin duda. —murmura. — ¿Recuerdas la solicitud de orden de alejamiento que tramité contra Dante?

Y sin que ella lo diga directamente lo entiendo y le regreso el abrazo con más firmeza.

— ¡Es increíble, Katherine! Los problemas se van solucionando de poco a poco para ti. —exclamo feliz y mucho más tranquilo, la escoria no volverá a acercarse a Katherine sin correr riesgo de ir a la cárcel.

—Eso parece, Seth, es increíble, puedo respirar más tranquila cada vez. —concuerda. —Ahora solo me queda un problema.

— ¿Cuál?

—La universidad. —responde. —Tengo miedo, Seth, no quiero alejarme de mis hermanos... tampoco de ti.

—Estaremos bien, Katherine, no tenemos que preocuparnos por eso. —intento tranquilizarla.




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