Llegué demasiado tarde

Capitulo 1

¿Qué hice para merecer tal castigo? Bueno, les voy a explicar lo que pasa.

Me la pasé de fiesta todo el año; fue un milagro que me haya egresado. Así que mis padres decidieron que lo mejor para mí era pasar un verano con mis abuelos maternos. Sus palabras textuales fueron:

—Un verano en la casa de tus abuelos te hará madurar.

Ya que ellos viven en una zona rural sin diversión y, lo peor de todo, ¡sin internet! ¿Pueden creerlo?

Lo único que me anima es que mi mejor amigo decidió hacerme compañía. Renato es el típico chico bueno que no mata ni una mosca, todo lo contrario a mí, pero no puedo negar que es un buen amigo. Desde el jardín de infantes somos inseparables.

—Santiago, no sé de qué te quejas. Vas a pasar un verano estupendo, ya lo verás —dijo él, siempre positivo.

—Solo si hay chicas lindas —respondí—. Espero que las haya, porque si no, este verano va a ser un infierno.

—Puede que por fin te enamores.

Eso provocó mi risa. Como si eso fuera a pasar, ni en un millón de años.

Cuando menos lo esperamos, estamos llegando a la casa de mis abuelos, aunque un poco tarde.

Estamos bajando del auto cuando la puerta principal se abre y salen mis abuelos a recibirnos.

—¡Oh, Francisco, mira qué grandes están!

Inmediatamente, mi abuela nos abraza a Renato y a mí, dándonos un beso a cada uno.

—Pero qué muchachos más ingratos, no nos visitan desde hace tiempo.

Mi abuela es demasiado cariñosa y muy extrovertida, todo lo opuesto a mi abuelo, que es serio y reservado. Pero no se puede negar el amor que se tienen. Se conocen desde la adolescencia y fueron novios desde entonces. Luego se casaron y, durante mucho tiempo, tuvieron dificultades para tener un hijo. Hasta que por fin lo consiguieron y nació mi madre, aunque debido a las complicaciones del parto mi abuela quedó definitivamente estéril.

—Pero, abuela, nos vimos en nuestro egreso.

—Pero eso fue hace mucho.

—Amor, déjalos. Seguro que quieren entrar, comer y descansar del agotador viaje que han tenido. Hola, muchachos. Espero que hayan tenido un buen viaje.

—Sí, aunque tenemos tanta hambre que nos comeríamos una vaca entera.

—Doña Emma, qué delicias han preparado sus maravillosas y mágicas manos.

Mi amigo, como siempre, parece un caballero de otra época.

—Oh, cariño, claro. He hecho pasta a la boloñesa.

Mientras mi abuela entra con Renato, yo me quedo con mi abuelo.

—Hijo, quiero decirte que estoy feliz de que estés aquí, pero por favor no hagas nada estúpido.

—No te preocupes, abuelo.

Luego entramos y disfrutamos de una deliciosa comida acompañada de una agradable charla. Después, cada quien fue a su cuarto.

No voy a negar que no fue tan malo, pero necesito encontrar algo entretenido que hacer para poder sobrellevar el verano.



#38964 en Novela romántica

En el texto hay: amor, promesa, decision

Editado: 25.10.2021

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.