Caminando por los senderos nevados empapados y manchados de sangre, Florya y sus compañeros van caminando en busca de un refugio improvisado, Florya iba caminando detras de sus compañeros mientras se abraza a si mismo frotándose los brazos tratando de tener más calor con el abrigo que robo del cadáver.
Durante unos cuantos minutos del frio infernal y de tratar de conseguir unos segundos de paz, en un abrir y cerrar de ojos uno de los soldados de Florya muere de la nada, una bala impacto su cabeza de forma instantánea, todos sacaron sus armas para preparase para un ataque de infantería. Los soldados alemanes empezaron a atacar a los pocos bielorrusos que estaban ahi presentes en ese momento, era un ataque injusto pero eso a nadie le importa cuando lo importante es ganar.
Florya decidio acobadarse y esconderse detras de unos arboles mientras escuchaba los gritos de agonía de sus compañeros siendo abatidos sin misericordia alguna; cuando los gritos acabaron, Florya vio a los alemanes hablando entre ellos mientras bajan la guardia mientras debajo de ellos estaban los cadaveres de sus compañeros, Florya decidio aprovechar el momento y salir sigilosamente usando a su favor que tenía un abrigo nazi para pasar de ser percibido e infiltrarse entre ellos ya que no le queda de otra.
— Dios mio santo... Por favor ten misericordia de mi...
Susurra Florya en voz baja para si mismo mientras se pone a rezar en su mente para que no lo noten, cuando los alemanes empezaron a caminar para irse a su pequeño refugio improvisado de ellos, Florya decidio seguirles el paso, todos los alemanes lo ignoraron, excepto uno. Un joven alemán que ya habia notado y no se le hacia familiar.
— Uhmm... Nunca habia visto un rubio por aqui...
Dice el joven alemán intentando sonar amigable pero reflejando otra cosa. Florya se sobre salta cuando ve que el sujeto le dice eso y se le pone a su lado. Florya aprovecha que sabe alemán para sonar más creíble de que no es un infiltrado.
— Ah si... Es que soy nuevo por aqui...
— Uhmm.. ¿Como te llamas novato?... Te ves igual de jóven que yo
— Florya... Y tengo 20 años...
— Que casualidad, te gano por un año, yo tengo 21, me llamo Dorian, nuestros nombres suenan similares...
— Si, al parecer si.
Florya suelta una pequeña risa nerviosa baja para calmarse, Dorian no se confía de el todavía, todavia siente que un infiltrado pero lo mantendra en la mira, solo de momento siguen caminando hasta llegar a su refugio.