Después de esa discusión, ya por la noche Florya sentir hambre, pero no sabia a dónde ir o a quien pedirle. Un poco a lo lejos esta Dorian con una pequeña ración de alarmverpflegung; consista en carne fría, pan, azucar, café, galletas y 6 cigarrillos, pero ya Dorian ya habia comido algunos alimentos de ahí, dejando solo los cigarrillos y el pan.
Florya al ver qué le queda viendo al pedazo de pan que sobraba, aunque estaba duro para el era mucho en ese momento.
— Oye Dorian...
Dorian escucha su nombre y voltea a ver la dirección para encontrarse a Florya mirandolo con vergüenza.
— ¿Que quieres?
Pregunta Dorian con un tono fastidioso.
— ¿Me podrías dar el pan que te queda?
Dorian lo ve confundido y finge un poco de desprecio en su mirada, deja el pan en una silla al lado de el.
— ¿Y yo porque debería darte mi pan?
— Por favor Dorian... Tengo hambre, no te pido nada más... En serio... Por favor...
— No imbecil, no te dare mi pan aunque me hables asi y pongas esos ojitos de cachorrito abandonado.
— Dios, ¿Que te cuesta?, ¿En serio eres tan miserable?
— No me llames miserable, idiota.
— Tu no me mandas, estupido.
Durante esa pequeña discusión una rata se subio sobre la silla, agarro el pan y se lo lleva corriendo en la boca. Dorian y Florya lo notan.
— ¡Ugh, Dios!
— ¡Agarra la rata!