Lo aprendí de ti

Capítulo 13

Mía...

Era como un sueño.

Lo había hecho, me entregué a James, le di mi primera vez y no podía sentirme más feliz de que fuera con él.

No me importaba nada, olvide por completo el resto del mundo, concentrándome sólo en él, quería memorizar cada detalle de su rostro, lo relajado que se veía dormido.
Me levanté sin despertarlo. Entre al baño para darme una rápida ducha, me detuve frente al espejo, al ver mi reflejo no reconocí mi rostro, irradiaba felicidad a comparación de días atrás.

—No vuelvas a irte sin decirme —los brazos de James me rodearon. Era tonto sentir vergüenza de estar cubierta solo por la toalla, después de que estuve con él completamente desnuda.

—Eres hermosa —susurro en mi cuello.

Mi espalda chocaba con su pecho, su boca recorriendo mi cuello, no deje de mirar el reflejo en el espejo

—Tu aroma, me encanta —moví mi cabeza para darle mayor acceso a mi cuello. —James —dejó caer la toalla.

Mi cuerpo desnudo quedó expuesto en el espejo, su mirada recorrió cada parte de mi piel desnuda.

—¿Sientes dolor? —bajo su mano a mi entrepierna.

—No, solo un poco extraña —el deseo no permitía a mis pensamientos fluir.

—Mía —sus dedos trazaron círculos —Mía —succionó el lóbulo de mi oreja —Solo mía.

—James... Por favor —tartamudee.

El placer de sus caricias hacía mis piernas temblar, el fuego en mi vientre amenazaba con consumirme, no estaba segura de cuánto resistiría sin llegar al límite.

Estaba agotada. Quería pasar el resto de mi día en cama, pero James insistió en que debíamos comer, para ser sincera moría de hambre.

Nos sentamos en la sala, comimos pizza, mirando la televisión.

—Creo que pronto voy a mudarme —mordí la rebanada de pizza.

—¿De qué hablas? —preguntó un tanto desconcertado.

—Voy a vender la casa —deje la pizza de lado, bebí un poco de agua y limpie mi boca —Planeo rentar un departamento o algo que no sea tan grande como esta casa.

—Dime que no intentas huir de mi —limpio la esquina de mis labios.

—Jamás huiría de ti.

—Promételo —no sé en qué momento llegamos hasta el punto de hacer algo así. —Lo prometo —sonrió y me besó.

—Puedo ayudarte, si tú quieres —era extraño hablar de algo como buscar departamento juntos.

—Sería estupendo —acepte.

El tiempo para nosotros parecía no existir, el resto del mundo seguía su curso y era algo que no nos afectaba en lo más mínimo.

James recibió una llamada por lo cual tuvo que irse, por la hora supuse que sería al bar en donde trabajaba. Antes de marcharse prometió regresar por la mañana.

Mi cama se sentía totalmente diferente, me hacía falta el calor de James para poder dormir, sin embargo, debido al día agotador que tuve, terminé por caer rendida en los brazos de Morfeo...

Tuve que salir de la cama por una llamada de Pato, necesitaba que fuera a su empresa, no era fan de visitarlo ahí, ya que era un lugar muy ostentoso y lleno de glamour, cosa que me abrumaba un poco.

—En un momento el Señor Alexander la recibirá —la secretaría me observo detalladamente.

Mi amigo salió de su oficina, dejé la revista que tenía en las manos a un lado y me levanté para saludarlo. Lo abracé con fuerza.

—Te extrañe, este trabajo me consume.

—Ya lo creo.

Entramos a su oficina impecablemente en orden, su enorme escritorio tenía algunas hojas y carpetas perfectamente apiladas. Me guío a la elegante sala, los muebles de piel eran pequeños, dándole ese toque elegante al lugar.

—Y bien, ¿qué es eso tan importante que tienes que decirme?

—¿Quieres algo de tomar? ¿Comer?

—Agua estaría bien —sacó de la pequeña nevera una botella de agua.

—Me tomó mi trabajo muy enserio —camino hacia su escritorio, tomó una carpeta azul y la extendió para dármela.

—¿Puedes explicarte?

—No hay mucho que explicar, son algunos departamentos que podrían interesarte. Sabes muy bien que tengo contactos, muy buenos, por cierto.

—Patricio.

—Hablando con Richard, le comenté sobre un posible candidato para adquirir tu casa, quiere hablar contigo para concretar un precio. Digamos que es algo urgente para él.

—¿Imagino quiere ver el lugar?

—Digamos que ya la vio en fotos. Tu padre dejo el trabajo un poco adelantado.

—No sé qué decir.

—¿Cambiaste de opinión? —negué.

—No. Es solo que —suspire —Todo está ocurriendo muy deprisa.

—Te repito, Richard y tu padre, al parecer ya lo llevaban hablando.

Observe el folder, varias hojas con direcciones y fotos de departamentos. No estaba segura, pero tampoco quería descartar nada.

—Bien. Me es imposible acompañarte a ver los departamentos, tengo algunas juntas.

—Ya hiciste mucho con todo esto —señalé las hojas —Puedo arreglármelas.

—De acuerdo. Puedes comenzar por los lugares cercanos al mío —me guiño un ojo.

—Ya lo creo.

Nos despedimos, no sin antes prometer que le diría cada detalle y por supuesto ser el primero en saber mi opción para vivir.

En mis planes estaba rentar un lugar pequeño, no necesitaba un espacio tan amplio si prácticamente no estaría ahí por mucho tiempo. Era algo pesimista pensar que no viviría por mucho tiempo, pero no algo que podía descartar.

Con el dinero por la venta de la casa, pagaría por adelantado el alquiler. Quizás el resto lo guardaría en el banco junto con el dinero del seguro, respecto a la florería no estaba por completo segura de que hacer.

—Miren nada mas quien nos honra con su visita. Nos tienes muy abandonados —Iker sonrió por el dramatismo de Melissa.

—No fue tanto tiempo.

—Iker hazte cargo. La jefa y yo tenemos muchas cosas que hablar —la seguí a la oficina.

—No creo que sea de trabajo lo que quieres hablar.

—Obvio no. Quiero que me cuentes todo acerca de mi hermano. Quiero a mi hermano, pero enserio ¿Cómo rayos pasos?

—No lo sé, solo paso.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.