Lo aprendí de ti

Capítulo 15

Mía...

Insistentes golpes en la puerta me despertaron, no supe que momento me quedé dormida. Los golpes no cesaban, eran insistentes, al abrir me quedé en shock con la mirada fija en él, mi cuerpo de inmediato comenzó a temblar.

—Hola hermosa, ¿me extrañaste? —dijo con una malévola sonrisa dibujada en su rostro. Intenté cerrar la puerta, fue más veloz que yo, impidiéndolo. Di vuelta intentando alejarme corrí, no logré escapar, tropecé, cayendo al suelo. Tomó ventaja de mi error y se abalanzó sobre mí.

—Este short te queda perfecto, pero tendremos que quitarlo —escupió cerca de mi cara. Luchaba por librarme de su agarre, era imposible. Sus asquerosas manos tocaban mi piel expuesta —Deja de luchar preciosa, te va a gustar —comenzó a rasgar mi blusa.

—No... por favor, no —supliqué entre lágrimas. —Déjame, déjame.

—Mía —mi cuerpo fue fuertemente sacudido.

—Por favor. Suéltame.

—Mía, cariño. Despierta —abrí los ojos, exaltada comencé a manotear.

Melisa estaba frente a mí, sosteniendo mis hombros con fuerza. Me senté sobre la cama, aún desorientada, intentando regresar a la realidad. Ella me abrazó.

Fue una pesadilla, pensé.

Solo fue un sueño, me repetí.

Las imágenes de lo que había pasado revolvieron mi estómago. Podía sentir sus asquerosas manos tocar mi cuerpo.

Salte de la cama con el tiempo justo para llegar al excusado y vaciar el contenido de mi estómago. La bilis subía por mi garganta, provocando arcada tras arcada.

Sentí como alguien sostenía mi cabello, supe de inmediato de quien se trataba, permanecí en el suelo expulsando todo hasta que no pude más. Después vinieron las lágrimas, las limpié y me levanté. Lave mi cara y dientes, evitando mirar al hombre que tenía al lado.

Al regresar a la habitación, Melisa estaba al pendiente de mis movimientos. Lo incómodo del silencio fue reemplazado por James, esa voz que de alguna manera aún causaba efecto en mí.

—Mía —cubrí mis oídos como una niña pequeña —Cariño —insistió.

—Vete —grite.

No lo quería cerca de mí. No después de todo lo ocurrido.

—Por favor. Déjame explicarte —evite mirarlo, no podía.

—Haz que se vaya —suplique a Melisa.

Ella se acercó a abrazarme, me aferré a sus brazos como si mi vida dependiera de ello, en mi mente solo estaba lo que había ocurrido. Esa horrible sensación al recordar cómo me tocaba, como recorría mi cuello con su boca.

—Mía —dijo Mel, pero yo negué con la cabeza —Mía, Cariño estás a salvo, trata de calmarte —pero era inútil mis lágrimas no dejaban de salir —Estoy aquí, por favor trata de tranquilizarte.

El dolor de lo que pasó, se mezclaba con el dolor de haber visto a James con esa mujer.

—El doctor ya viene —la voz de Ian resonó en la habitación —Hice un té, intenta beber un poco —Bebí un sorbo, pero lo dejé de lado al sentir náuseas.

Él seguía ahí, parado junto a la puerta, sin dejar de mirarme. En su cara había marcas ocasionadas por la pelea, era estúpido que me sintiera mal de verlo así, no después de lo que hizo.

Ian dio aviso que el doctor había llegado, Melisa le pidió a James que salieran, después de insistir terminó por obedecer a su hermana.

El doctor me examinó e hizo algunas anotaciones, sugiriendo a mi amiga que me llevase al consultorio, para revisarme más a detalle. Debido a mi condición había sido una locura beber alcohol. El doctor se fue, dejándome a solas con mi amiga, quien me miraba con tristeza.

—¿Necesitas algo? —pregunto. Llevando consigo la bandeja donde me había dado de comer.

—Quiero estar sola. No quiero verlo —entendió lo que trataba de decir.

—Veré que puedo hacer —apenas iba a salir cuando la puerta se abrió, dejando entrar a James.

Le supliqué con la mirada, que no se fuera.

—Podrías dejarme a solas con ella —más que una pregunta sonaba como una orden. Mel no se movió —No me voy de aquí hasta hablar con ella. Por favor.

Termine por aceptar, mi amiga salió.

Permanecí pegada en el respaldo de la cama, con mis piernas juntas pegadas a mi pecho, abrazándome a mí misma.

—Lo siento —quiso acercarse, pero al ver mi reacción, retrocedió —Mía, por favor mírame —ignore su petición —Cariño.

—No me llames así.

—Lo lamentó. Yo no quería que esto pasara.

—Exactamente ¿Qué era lo que no querías que pasara, que te viese con esa chica? —por más que me resistí no pude más y comencé a llorar —Te vi James, yo misma te vi. Estabas con ella.

—Puedo explicarlo —me negaba a recibir explicaciones.

—No quiero y no es necesario ninguna de tus explicaciones. Solo vete y déjame en paz.

—No me iré sin que me escuches.

—¿Qué quieres de mí? Me entregue a ti, estuvimos juntos y luego desapareciste —me negaba a llorar —Siempre haces lo mismo, desaparecer sin decir nada —levanté la mirada, para enfrentarlo —Te llame y no pudiste responder porque estabas con ella —limpie mis lágrimas —Por favor solo déjalo así, vete. Solo vete.

Estaba agotada por todo, mi cuerpo se sentía débil, mi cabeza parecía que en cualquier momento estallaría. Una vez más se acercó, esta vez se lo permití. Deje que me abrazara, que me hiciera olvidar, borrar todo lo que había pasado.

—Fui un idiota por no decirte la verdad. No imaginas cuanto me arrepiento. Debí decirte que peleaba en aquel bar, pero.

—Que pelees no importa. Tienes tus razones para hacerlo —por mucho que le dijera que se fuera, sentir su calor calmaba mi miedo. Me sentía protegida de estar así con él.

—Tenía una pelea, por eso tuve que viajar. Kimberly es hija de mi jefe por esa razón ella estaba conmigo, siempre va a mis peleas —silencio. —Te aseguro que entre ella y yo no pasó nada. Ella solo está cerca cuando peleo porque es hija de mi jefe.

—Te llame y ella contestó, dijo que estabas en la ducha —James parecía confundido.

—No sabía que habías llamado. Quizás ella tomó mi celular sin que me diera cuenta. Te aseguro que no pasó nada. Kim no me interesa.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.