Lo inevitable

Capítulo 3 - Negación

Esa noche ninguno durmió bien.

No era solo lo que se había dicho.
Eran las miradas, la cercanía cargada de incredulidad.

—Lo que me falta, es el amor a primera vista. Pensó ella

La escena volvía una y otra vez para ambos.

La forma en que la que él escuchaba. La calma.
La atención sostenida, sin interrupciones, era más allá de lo profesional..

La manera de hablar de Clara, con sus expresiones y formas tan propias.

Es su trabajo, pensaba ella cuando se perdía en su mirada.

Y, sin embargo…

había algo más para los dos.

Algo que no sabía nombrar.
Algo que no quería pensar.

A la mañana siguiente ambos tomaron una decisión. Decisión implicita, claro.

La próxima sesión iba a ser distinta.

Más fría. Más racional. Más lejana.

Como si él fuera solo eso: su psicólogo y ella, su paciente.

Aun asi, Clara no dejó de ser ella.

Se perfumó.
Se arregló.
Eligió la ropa con cuidado.

Como siempre.

Llegó. Se sentó. Esperó.

Cuando la puerta se abrió, el saludo fue breve.

Correcto. Casi medido.

Pero el olor de los perfumes, el roce de sus mejillas, el calor de las manos sobre las espaldas. No denotaban un saludo mas.

—¿Y… cómo te fue esta semana?

—Re bien —respondió—. Me sentí liberada.

Había algo en su tono.

Una liviandad que no terminaba de ser real.

Él lo notó. No dijo nada.

Ella había mencionado en la sesión anterior que le generaba ansiedad recurrir a espacios con mucha gente. A veces el miedo la consumía. Protegía a su hijo de cualquier mal, había dejado de vivir en plenitud, sin tener la culpa, pero sometida al temor y al dolor.

Lo había logrado, pudo hacerlo

—Capaz es una pavada, viste… pero…

—No —la interrumpió él, con suavidad, pero firme—.
No es una pavada. Es válido que te sientas así.
Es válido que estés enojada, triste…

Hizo una pausa.

—Vos cargás mucho.

Ella bajó la mirada. Por unos segundos.

Como si estuviera probando, por primera vez, la posibilidad de que lo que sentía… tuviera sentido; aunque en su mente volvía siempre la misma afirmación : es tu psicólogo, es su trabajo.

—Sí… pero no es fácil —continuó—.
En este pueblo… los comentarios son hirientes.
La forma en que inventan… cómo hablan de la vida de los demás… me resulta intolerable.

Respiró.

—Imaginate ser mamá soltera. Que todos sepan quién es el padre…
pero igual inventen.
Que sos fácil.
Que el hijo no es de él.

Una pausa.

—Todo eso… en medio de un embarazo.
Sola. Sin nada.

El silencio se instaló entre los dos. No era incómodo.

Era denso.

—La gente puede ser muy cruel —agregó y agachó la cabeza.

Bruno dejó de escribir.

Por primera vez desde que había empezado la sesión. Apoyó el cuaderno.

Y la miró.

Ella, que parecía de acero, estaba herida.

Y no solo por los demás. También por ella misma.

—Perdón… ¿hablé mucho? —dijo de golpe—
Es que… me da bronca. Me hierve la sangre. Hasta siento calor.

Sonrió, incómoda.

—Hoy quizás ya no me afecta tanto… pero a mi yo de antes… la abrazaría.

Él sostuvo la mirada un segundo más de lo necesario.

Después habló.

—Sé que no fue fácil para vos.

Su voz era calma.

—Este es tu lugar seguro. Acá nadie te va a juzgar.
Podés hablar de todo.

Una pausa breve.

—No pidas perdón.

Algo en esa frase se acomodó en ella.

Como si alguien, por fin, le hubiera dado permiso.

Por un momento… todo volvió a su eje.

Psicólogo- paciente..

Pero en las pausas… en los silencios…

Habia algo que empezaba a tensarse.

Sutil.

Persistente.

—¿Querés hablar de tu abuelo?

La pregunta quedó suspendida.

Ella lo miró.

Dudó.

—Bueno… mi abuelo fue un gran pilar —empezó—
Cuando todo pesaba… él me calmaba… me crió, me dio techo y hogar .

Se le quebró la voz.

—Fue… el papá y el abuelo de mi hijo.

El nudo apareció.

Fuerte.

Inesperado.

No pudo seguir. No así.

No con él mirándola de esa manera.

Bajó la mirada.

Respiró.

—Bueno… —dijo, intentando recomponerse— cambiemos de tema.

Él no insistió.

Pero tampoco apartó del todo la mirada.

Y en ese pequeño espacio…

en ese silencio compartido… algo quedó abierto.

No era el duelo. No todavía.

Era otra cosa.

Y ninguno de los dos estaba listo para nombrarlo.



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En el texto hay: amor prohibido, romance, deseo amor

Editado: 05.05.2026

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