Nunca pensé que alguien pudiera cambiar tanto mi rutina sin siquiera estar cerca.
Todo empezó una noche cualquiera. Yo estaba aburrida, con el corazón cansado y la mente llena de cosas que nunca decía en voz alta. Entonces llegó su mensaje.
Simple. Casual. Inofensivo.
Pero a veces las historias que más duelen comienzan exactamente así.
No imaginaba que detrás de una pantalla podía existir alguien capaz de entenderme tanto. Alguien que, aun estando lejos, se sentiría más cerca que muchas personas a mi alrededor.
Y quizá ese fue el problema desde el principio.
Nos conocimos demasiado bien… demasiado rápido.