La distancia comenzó a doler cuando dejó de sentirse pequeña.
Porque una llamada ya no era suficiente.
Porque escuchar su voz solo hacía que extrañarlo fuera peor.
Había días en los que quería contarle todo.
Y otros en los que quería reclamarle por no estar aquí.Pero ¿cómo le explicas a alguien que lo extrañas, si técnicamente nunca estuvo contigo?
Éramos eso.
Dos personas separadas por kilómetros intentando sentir algo que parecía imposible.Y aun así, cada noche volvíamos el uno al otro.
Como si ninguno supiera cómo irse realmente.