Hubo un momento exacto donde dejé de esperar que la vida me devolviera algo de nosotros.
Ya no imaginaba mensajes inesperados. Ya no veía cada canción triste como una señal.
Simplemente seguí viviendo.
Y qué raro fue descubrir que también había belleza después del dolor.
Volví a reírme sin culpa. Volví a emocionarme por mis propios sueños. Volví a sentirme completa sin necesitar que alguien me eligiera para validar lo que valía.
Nuestra historia nunca vino a enseñarme cómo quedarme contigo.
Vino a enseñarme cómo volver a mí.