Si alguien me hubiera dicho antes que una persona detrás de una pantalla iba a cambiar tanto mi vida… probablemente no lo habría creído.
Pero entonces llegaste tú.
Y poco a poco empezaste a aparecer en todos lados.
En mis pensamientos. En mis canciones favoritas. En mis rutinas. En mis noches. En las pequeñas historias que quería contarle a alguien apenas pasaban.
Te volviste importante de una manera tan silenciosa… que ni siquiera me di cuenta cuándo sucedió.
Simplemente pasó.
Y creo que lo más peligroso fue que nunca lo forcé contigo.
Todo fluía.
Hablar contigo se sentía fácil. Reír contigo se sentía natural. Incluso mis silencios parecían sentirse cómodos contigo.
Como si hubiéramos llegado a la vida del otro justo para entendernos en el momento exacto.
Había veces donde me preguntaba cómo era posible extrañar tanto a alguien que realmente nunca había estado físicamente conmigo.
Pero después recordaba todo lo que compartíamos… y tenía sentido.
Porque hay personas que logran estar presentes incluso desde lejos.
Y tú… tú estuviste conmigo en momentos donde nadie más sabía cuánto me estaba costando seguir adelante.
Por eso nunca voy a minimizar lo que significas para mí.
Porque aunque el mundo vea solo mensajes y llamadas…
yo sé todo lo que realmente hubo detrás de eso.