Creo que el amor verdadero empieza exactamente ahí: cuando alguien todavía sigue contigo… pero tú ya tienes miedo de perderlo.
Y conmigo pasó antes de lo que quisiera admitir.
Porque hubo un momento donde empecé a notar pequeños cambios.
Los mensajes tardaban más. Las conversaciones a veces se sentían diferentes. Había silencios que antes no existían entre nosotros.
Y aunque intentaba convencerme de que todo estaba bien… algo dentro de mí empezó a asustarse.
Tal vez porque cuando una conexión se vuelve tan importante, cualquier pequeña distancia se siente enorme.
Recuerdo releer conversaciones intentando encontrar en qué momento algo cambió.
Y qué triste es cuando amas tanto a alguien que empiezas a analizar incluso sus silencios.
Pero aun así me quedé.
Porque una parte de mí seguía creyendo que lo nuestro era más fuerte que cualquier miedo.
Y honestamente… creo que ahí fue donde mi corazón empezó a romperse poquito a poquito.
No cuando te fuiste.
Sino cuando empecé a sentir que quizás algún día podrías hacerlo.