Pensé que después de perderte solo iba a quedar dolor.
Pero no.
También quedaron cosas bonitas.
Quedó la versión de mí que aprendió a sentir otra vez. La que volvió a escribir. La que convirtió emociones en capítulos. La que descubrió que incluso las historias incompletas pueden transformarte profundamente.
Porque aunque tú te fuiste… muchas cosas de nosotros se quedaron viviendo dentro de mí.
Mi forma de escuchar música cambió. Mi forma de amar cambió. Incluso mi manera de ver las conexiones humanas cambió después de conocerte.
Y creo que ahí entendí algo que me costó muchísimo aceptar:
hay personas que no llegan para quedarse para siempre… pero aun así dejan huellas permanentes.
Tú hiciste eso conmigo.
Por eso esta historia existe.
Porque necesitaba encontrar una manera de guardar todo lo que significaste sin destruirme intentando olvidarlo.
Y quizá escribir fue la única manera que encontré de seguir teniendo una parte de ti cerca… sin pedirte que regresaras.