Hubo un momento donde dejé de pelear conmigo misma por seguir sintiendo cosas por ti.
Porque durante mucho tiempo intenté convencerme de que eventualmente ibas a convertirte en alguien indiferente.
Como una historia más. Como un recuerdo borroso. Como alguien que simplemente pasó.
Pero nunca ocurrió.
Y honestamente… creo que ya no necesito que ocurra.
Porque hay personas que, aunque se vayan, siempre conservan un espacio dentro de ti.
No de manera dolorosa todo el tiempo.
A veces simplemente existen ahí… como una canción importante. Como una etapa que te cambió. Como alguien que llegó a tu vida justo cuando más lo necesitabas.
Tú te convertiste en eso para mí.
Y quizá aceptar eso fue una de las partes más difíciles de sanar.
Entender que algunas historias no terminan porque el amor desaparece.
Terminan porque la vida toma caminos distintos.