Se abre la puerta de la celda. Un guardia se acerca.
-Vamos, que te han pagado la fianza. Eres libre- dice el guardia con la voz más grave de lo normal.
Me sorprendo. No sé quién puede ser el que me ha pagado la fianza. Salgo de la celda. Con expresión seria recojo mi ropa. Me cambio y me dirijo hacía la zona donde cojo todos mis objetos personales con los que entré. Cojo mi pintalabios rojo y mi espejo. Me comienzo a pintar los labios de este color que tanto adoro. También me coloco mis gafas de sol y las coloco sobre mi cabeza. Veo como se abren las puertas que dan a la luz del día. Es entonces cuando lo veo. Amancio.
-Venga, deja ya de tener cara de culo. Sé que te dijimos que te mantengas con una expresión seria y fría, y mantener un perfil bajo. Pero ya eres libre. Y… no me agradezcas la fianza- dice Amancio con una sonrisa que incluso hacía que se sonrojara.
-Si es que como no ibas a ser tú quien la pagará- se le dibujaba en la cara una sonrisa tímida a la vez que también se sonrojaba.
-Sube que tus hermanos no saben que estas libre- señala un coche descapotado de color azul eléctrico.
Entró en el coche, mientras que él me comenzó a señalar un pañuelo y una cajetilla de cigarros. Bajo las gafas hasta que me cubran los ojos y me pongo el pañuelo para evitar que se me enrede el pelo. Cojo un cigarro, y me lo fumo.
-Pues tus hermanos están descontrolados sin ti-
-No jodas. ¿En serio necesitan la ayuda de una niñata de 16 años?-
-Se ve que sí. Porque tu eras la mejor vendedora de todas en el negocio-
-Y por culpa de eso me encerraron, pero con la suerte de que tenía la suficiente cantidad como para que solo me encerraran durante 6 meses. Aunque como has pagado la fianza solo me he comido dos meses- dice mientras se ríe de lo fácil que le ha sido engañar la justicia.
Amancio se ríe entre dientes. Lo que provoca que mis mejillas comiencen a teñirse de un color rojizo. En el resto del camino dejamos que la música suene por encima de nuestras voces.
Después de una media hora llegamos a la gasolinera 24/7, nuestra tapadera. Primero entra Amancio y yo entro detrás. Veo a mi hermano Fermín discutiendo con mi otro hermano Guille.
-Venga… Guille… Que lo necesitamos de vuelta…- intenta suplicar Fermín.
-Que no. Que puede que tu no te acuerdes de que nos hicieron los verdes. Pues te voy a recordar. ¿Cómo prefieres que te lo recuerde, a hostias o a puñetazos?- le contestaba Guille mientras que se giró al escuchar abrirse la puerta. -¡Rafaela, hermana!- gritó con una sonrisa.
-Si es que manda huevos que cambien la ley solo para poder encerrar a una menor- replicó Fermín.
-Ya veis hermanos míos…- Rafaela se dirige a la habitación donde pueden hablar sobre el negocio- Bueno, ¿cómo lo llevais el negocio sin mí?- recoge los papeles donde siempre apunta su hermano todo sobre ello- Aunque por lo que leo… va mal. He estado fuera dos meses y lo habéis tirado todo a la mierda.-
-A ver Rafaela… es que… los verdes…- intentaba evitar decir Amancio.
-Hay que ver cuánto te cuesta de verdad. Los verdes nos atacaron, y se llevaron toda la merca. Entonces hasta que volvamos a conseguir todo lo que nos quitaron…- terminó por concluir Fermín.
-¡Vaya, parece ser que si te acuerdas! Entonces para qué quieres negociar con ellos.- se enfado cada vez más Guille.
-Para recuperar la merca. Que pareces tonto- Fermín cada vez se enfado aún más con su hermano.
-A ver. Que acabo de llegar y ya estáis a voces los dos.- recalcó su llegada Rafaela - Que no hay merca, no pasa nada yo sé cómo conseguirla. Y no se harán negocios con los verdes. ¿Queda entendido?-
-Sí- afirmaron Guille y Fermín.
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Editado: 01.09.2026