Carta que nunca enviaré a Mauricio
Para: Mauricio Javier Almada.
De: Victoria Abigaíl Sarda.
Amado mío:
Dos meses pasaron desde que te fuiste de viaje y no te he vuelto a ver. Cada día que pasa me duele más; me duele hablar de vos y saber que no estás. Te fuiste de repente, sin despedirte ni dar explicaciones, aunque ya lo sabés. Pensarlo es una tortura, una angustia constante. No sé si mis palabras alcanzan para decirte cuánto te extraño (lo cual no debería) y cuánto voy a sentir tu ausencia.
Todo está solitario ahora; nada es igual, y no he podido olvidarte. Decime, ¿cómo mierda te saco de mi cabeza? Porque hice todo lo que podía y sabía. Hice todo lo que estaba a mi alcance y no pude olvidarte. ¿Por qué no puedo hacerlo? Hice todas esas cosas que todos hacen y que no me gustan. Salí de fiesta, bebí hasta quedarme bien empedo, hice caminatas nocturnas, intenté hacer amigos nuevos, intenté volver a enamorarme, intenté hacerle creer a todos que estaba bien, cuando realmente no lo estaba, y aun así no pude. A nadie le importa una mierda. ¿Acaso sabés lo que se siente mantener tu mente ocupada cada maldita semana?
Así que decime qué tengo que hacer de una vez, así ya dejo de quererte y evito lastimarme más. ¿Cómo hago para dejar de querer? A lo mejor, solo así voy a poder de una vez por todas olvidarme de lo que más te gusta: cuando sales, tus rutinas, los lugares por los que solés transcurrir. No quiero que tus cosas terminen siendo mis cosas, que tus gustos sean mis gustos, no quiero nada de eso. Quiero que todo acabe. Quiero que la decepción que un día tuve de vos sea suficiente para que no vuelva a intentar arreglar las cosas, no quiero correr hacia vos esperando que algo bueno pase. Estoy cansada de todo el malestar que me genera todo esto y lo repetitivo que se convierte.
Tu nombre me debilita; apenas lo pronuncio. Mi familia y amigos preguntan qué me pasa, si volverás. Pero las palabras se me atoran en la garganta. El "No sé" es mi respuesta a todo, y no me lleva a ningún lado. No quiero volver a donde era feliz, porque todo me recuerda a vos.
¿Cuánto más tengo que soportarlo? Esperaba cada día que sea otro de tus errores, que te arrepientas. Pero se me acabó el tiempo, y eso es lo que más miedo me daba.
Quiero superar esto, pero también no al mismo tiempo. Aun así, gracias por llegar a mi vida y ponerla patas arriba, por hacer que todo se vuelva un caos. Me divertí. Pero todo tiene un fin, todo tiene su fin...
Adiós, Mauricio Javier Almada.
Con amor, Victoria.