Lo que Canta el Silencio (bl)

Déjenme Llorar

La luz de las farolas, que protegía los callejones de la oscuridad, atravesaba tenuemente las cortinas de una habitación. Logrando iluminar la silueta de varios objetos, entre ellos dos figuras tendidas sobre la cama, sumidas en un profundo sueño.

Frente a frente, ambos chicos respiran de manera tranquila con algún que otro ronquido interfiriendo.

De pronto, una melodía vibrante rompió el silencio de la noche.

La figura más delgada se movió entre las sábanas, todavía en el umbral que entre la fantasía y la realidad.

Por apenas unos segundos, la melodía se detuvo restaurando la tranquilidad de la habitación. Sin embargo, el sonido pareció regresar con mayor volumen.

Completamente despierto, la figura retiró con cuidado el brazo ajeno que rodeaba su cadera y se estiró hacia la mesita de noche, alcanzando el aparato rectangular y brillante que originaba el ruido. Al enfocar la vista, leyó el nombre en la pantalla. No era su celular.

Colocó una mano sobre el chico dormido a su lado. Empezó a moverlo con suavidad.

一Uli… 一su voz no salió fuerte ni baja一. Uli, despierta…

El joven apenas logró abrir un ojo.

一¿Qué sucede, estrellita? 一dijo somnoliento

一Iván te está llamando.

Entonces, el guitarrista se incorporó de golpe.

一¿A esta hora? 一preguntó preocupado a la vez que tomaba el aparato一. ¿Bueno?

一Perdón por despertarte, wey 一respondió la voz al otro lado de la línea.

一No te preocupes, ¿qué sucede? 一dijo frotando sus ojos.

Hubo un profundo suspiro.

一Pues pasó lo que ya sabíamos. Poco después de que te fuiste unas chicas invitaron a Leo a sentarse con ellas.

Desde la bocina, Ulises empezó a escuchar sollozos. Apretó su entrecejo.

一Ay, no…

一Ay, sí. Y ya te imaginarás, Sebas trató pesimamente de fingir que no le importaba y empezó a tomar un chingo. Ahora está pedo y llorando, no lo puedo llevar a mi depa y el suyo queda lejísimos… ¿Crees que pueda quedarse con ustedes?

一Puede usar mi cuarto 一sugirió el novio de Ulises, quien escuchaba a su lado.

一Claro 一respondió一. ¿Dónde están? Ahorita los alcanzo.

一Ya estamos por el minisuper cerca de tu depa.

一Okay, ya voy.

Al instante, se levantó de la cama y prendió las luces del departamento mientras se ponía el primer suéter que encontró.

一No me tardo, Lu 一dijo antes de salir.

一Con cuidado 一contestó su novio, intranquilo.

La angustiosa espera fue breve. A los pocos minutos Ulises, junto a Iván, regresó sosteniendo a Sebas.

一Buenas noches, Lucas 一saludó Iván一. Disculpa la molestia.

一Hola. Está bien, no es molestia…

Lucas conoció a la banda desde antes de empezar a salir con Ulises. Y simplemente no podía creer que el chico frente a él, incapaz de mantenerse de pie, maquillaje corrido y cabizbajo era el mismo cantante seguro, vanidoso y algo creído que había visto muchas veces sobre el escenario. Sintió un hueco en el estómago.

A pasos inestables, los chicos encaminaron a Sebas hasta la habitación donde se dejó caer pesadamente sobre la cama. Boca arriba y cubriéndose los ojos con el antebrazo continuaba llorando. Su pecho se contraía a cada respiración.

一No… no me vean 一balbuceó.

Tras intercambiar miradas, Ulises e Iván salieron de la habitación dejando a Lucas en compañía del vulnerable vocalista, a quien empezó a quitarle cinturones, pulseras, anillos y cualquier objeto que pudiera lastimarlo al dormir.

—Estoy preocupado, Iván —señaló Ulises en voz baja en la sala-comedor—. Sebas nunca había tomado para aguantar los celos, aunque no es como que las otras que suele hacer me gusten… ¿Qué tomó exactamente?

一Mayormente cerveza, pero también algo de tequila.

一¿Tequila? Pero si él odia el tequila, dice que le lastima la garganta.

一Pues ya ves.

一Esa es una pésima combinación, ¿ha vomitado?

一Sí, en un basurero del Jardín Solidaridad.

一Ah, carajo… 一suspiró.

一Oye… Parecerá que abuso de ustedes, pero no estaré tranquilo si me voy, ¿puedo quedarme también?

一Claro, te prepararé el sofá.

一Descuida, no creo dormir realmente.

一Yo tampoco.

Ulises regresó a la habitación donde Lucas había acomodado de costado y cobijado a Sebas.

一¿Cómo puede…no darse cuenta…que me gusta? 一preguntaba el chico aún con lágrimas.

一Tranquilo, Sebas. Descansa 一respondió Lucas agachado frente a él mientras le acomodaba los rizos.

A veces, Ulises aún no podía comprender cómo su novio y Sebas, siendo tan diferentes, se hicieron tan cercanos. Sin embargo, reconocía que aquel vínculo lo hacía feliz.




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