Lo Que Dejaste En Mi

La primera vez

CAPITULO 1

Adrián no creía demasiado en las primeras impresiones.

Había aprendido que las personas podían parecer interesantes durante una tarde y completamente distintas al día siguiente. Que una conversación podía hacerte creer que conocías a alguien cuando, en realidad, apenas habías conocido la versión que esa persona había decidido mostrarte.

Por eso nunca se detenía demasiado en nadie.

Hasta aquella tarde.

La lluvia había comenzado poco después de las cuatro.

Adrián entró a la biblioteca buscando un libro que llevaba semanas intentando encontrar. No esperaba encontrarlo allí. La biblioteca estaba casi vacía.Solo se escuchaba el sonido de las páginas pasando y la lluvia golpeando suavemente contra los ventanales.

Entonces la vio.

Estaba sentada junto a una ventana, con un libro abierto entre las manos.No hizo nada especial.No levantó la mirada cuando él entró.No intentó llamar su atención.

Ni siquiera parecía haberse dado cuenta de que alguien acababa de entrar.Y quizá eso fue precisamente lo que hizo que Adrián la mirara una segunda vez.Llevaba varios minutos buscando entre los estantes cuando encontró el libro que quería.

O eso creyó.

Extendió la mano hacia el último ejemplar disponible.Pero otra mano llegó primero.

La de ella.

Adrián se quedó quieto.

La chica levantó la mirada.

Por un instante ninguno dijo nada.

—¿Lo estabas buscando? —preguntó ella.

Su voz era tranquila.

—Sí.

Ella miró el libro y después volvió a mirarlo a él.

—Entonces supongo que tienes suerte.

Adrián sonrió ligeramente.

—¿Me lo vas a dar?

Ella bajó la mirada hacia el libro.

—No dije eso.

Él soltó una pequeña risa.

—¿Entonces qué dijiste?

—Que tienes suerte.

Y volvió a sentarse.

Adrián permaneció de pie unos segundos.No sabía por qué aquella respuesta le había parecido divertida.

Tampoco sabía por qué seguía mirándola.

—¿Es bueno? —preguntó.

Ella pasó una página antes de contestar.

—Todavía no sé.

—Llevas bastante rato leyéndolo.

—Eso no significa que me guste.

Adrián observó la portada.

—Entonces, ¿por qué lo lees?

Ella levantó los ojos hacia él.

—Porque algunas cosas tardan en gustarte.

Después volvió al libro.

Adrián no respondió.

No porque no tuviera qué decir.

Sino porque, por alguna razón, quería recordar exactamente aquella frase.

Se alejó hacia otro estante.

Intentó concentrarse en los libros.No pudo.

Unos minutos después volvió a mirar hacia la ventana.Ella seguía leyendo.

Había algo extraño en la forma en que parecía estar completamente sola incluso dentro de una habitación.

No parecía triste.

Tampoco feliz.

Simplemente estaba allí.Como si el resto del mundo pudiera continuar moviéndose sin que ella necesitara seguirle el ritmo.

Adrián no sabía su nombre,No sabía cuántos años tenía,No sabía nada de ella.

Y, aun así, cuando salió de la biblioteca aquella tarde, se descubrió pensando en su voz.

En aquella frase.

En la manera en que había pronunciado cada palabra sin darle demasiada importancia.

Algunas cosas tardan en gustarte.

Adrián caminó bajo la lluvia a mitad de camino se detuvo miró hacia atrás la biblioteca seguía allí.

Por un momento pensó en regresar.

No lo hizo.

Todavía no sabía que volvería,tampoco sabía que, con el tiempo, empezaría a buscarla entre la gente.

Que recordaría cosas que ella ni siquiera sabía que había dicho.

Que aprendería sus silencios antes que sus palabras.

Y mucho menos podía imaginar que aquella desconocida terminaría ocupando un espacio en su cabeza que nadie le había dado permiso para ocupar.

Por ahora solo sabía una cosa:

quería volver a verla.

Y eso, para alguien como Adrián, ya era demasiado.




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