Lo Que Dejaste En Mi

Algo que recordar

CAPITULO 2

A la mañana siguiente, Adrián despertó antes de que sonara la alarma.

No era algo que le ocurriera normalmente.

Abrió los ojos y se quedó mirando el techo durante unos segundos, intentando recordar qué había estado soñando.

Entonces lo recordó.

Ella.

Elena Rose.

Su nombre apareció en su cabeza con una facilidad que le resultó casi molesta,se incorporó lentamente y tomó su teléfono.

La nota seguía ahí.

Elena Rose.

Adrián la había escrito la noche anterior sin saber realmente para qué.

La miró durante unos segundos.

Después bloqueó el teléfono.

—Qué estupidez —murmuró.

Pero no borró la nota.

El camino hacia clases se sintió diferente aquella mañana.

Adrián caminaba con las manos en los bolsillos, observando distraídamente las calles.

Una parte de él esperaba encontrarla,otra parte intentaba convencerlo de que no importaba.

No la conocía.

Habían hablado apenas unos minutos.

No había ninguna razón para pensar en ella tanto,y, aun así, cuando llegó a la entrada, sus ojos comenzaron a buscarla entre la gente.

Nada.

Entró.

Primer pasillo.

Nada.

Segundo.

Tampoco.

Adrián soltó un suspiro y continuó caminando.

Quizá había sido solo coincidencia.

Quizá no volvería a verla.

La idea debería haberle resultado indiferente.

No lo hizo.

—¿Buscas a alguien?

Adrián se detuvo.

Reconoció la voz inmediatamente.

Se giró.

Elena estaba detrás de él.

Llevaba una mochila sobre un hombro y tenía esa misma expresión tranquila de la tarde anterior.

Adrián intentó ocultar la sorpresa.

—No.

Ella sonrió.

—Mentiroso.

—¿Y tú cómo sabes?

—Porque llevas como diez segundos mirando hacia todos lados.

Adrián soltó una pequeña risa.

—Quizá estaba perdido.

—¿Y encontraste el camino?

Él la miró.

—Sí.

—¿Seguro?

—Ahora sí.

Elena negó con la cabeza, divertida.

—Eres raro.

—Eso me han dicho.

Ella comenzó a caminar a su lado.

—Entonces supongo que tendremos que acostumbrarnos.

Adrián la miró de reojo.

—¿Tendremos?

Elena tardó un segundo en responder.

—Si vamos a seguir encontrándonos.

Aquella frase se quedó dando vueltas en la cabeza de Adrián.

Si vamos a seguir encontrándonos.

No sabía si ella lo había dicho por simple casualidad,pero él decidió tomarlo como una promesa.

Caminaron juntos por el pasillo,hablaron de cosas pequeñas,de las clases,de los profesores,de lo aburridas que podían llegar a ser algunas mañanas.

Nada importante.

Y, sin embargo, Adrián disfrutó cada segundo.

Cuando llegaron al salón de Elena, ella se detuvo.

—Bueno, aquí es.

—Nos vemos.

—Nos vemos, Adrián.

Ella entró.

Adrián permaneció frente a la puerta unos segundos.

Después siguió caminando.

Esta vez no tuvo que buscarla,ya sabía dónde encontrarla.

Y eso le produjo una sensación extraña.

Una sensación que, aunque todavía no podía nombrar, comenzaba a gustarle demasiado.




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