CAPITULO 22
Elena no volvió a abrir la fotografía durante el resto del día. La había visto tantas veces que ya podía recordar cada detalle sin necesidad de mirar la pantalla: Adrián y Camila sentados juntos, mucho más jóvenes, sonriendo frente a la cámara. No había nada extraño en la imagen, pero la frase que la acompañaba seguía molestándola.
Pregúntale qué pasó después de esta foto.
No sabía quién había tomado aquella fotografía ni por qué Camila había decidido enviársela precisamente ahora. Tampoco sabía qué esperaba conseguir con aquello. Lo único que tenía claro era que no quería sacar conclusiones sin escuchar primero a Adrián.
Así que decidió esperar.
Cuando terminaron las clases, lo encontró afuera, sentado en uno de los lugares donde solían quedarse a conversar. Adrián levantó la mirada al verla y sonrió, pero la sonrisa desapareció lentamente cuando notó la expresión de Elena.
—¿Qué pasó?
Ella se sentó a su lado.
—Quiero preguntarte algo.
—Está bien.
Elena sacó el teléfono, abrió la fotografía y se la mostró.
Adrián apenas la vio y su expresión cambió.
No fue miedo.
Fue sorpresa.
—¿De dónde sacaste eso?
—Camila me la mandó.
Él tomó aire lentamente.
—Ya entiendo.
—¿Qué pasó después de esta foto?
Adrián se quedó mirando la pantalla durante unos segundos. Luego se la devolvió.
—Nos peleamos.
Elena frunció el ceño.
—¿Por qué?
—Porque ella quería algo que yo no podía darle.
—¿Una relación?
—Sí.
Elena permaneció en silencio.
—¿Y tú?
—Yo no quería una relación con ella.
—¿Nunca?
—Nunca.
—Entonces, ¿por qué estaban tan juntos?
Adrián miró hacia el frente.
—Porque éramos amigos. Al menos eso creía yo.
Elena no respondió.
—Camila empezó a sentir algo por mí —continuó él—. Al principio no me di cuenta. Pensé que simplemente éramos cercanos. Después empezó a esperar cosas de mí que yo nunca había prometido.
—¿Como cuáles?
—Que estuviera siempre disponible. Que dejara de hablar con otras chicas. Que le diera explicaciones de dónde estaba.
Elena sintió una pequeña incomodidad.
—Eso suena parecido a los celos.
—Lo era.
—¿Y qué hiciste?
—Me alejé.
—¿Sin hablarlo?
—Intenté hablarlo. Varias veces. Pero no funcionó.
Elena lo observó cuidadosamente.
—¿Y por eso ella está haciendo esto?
Adrián negó con la cabeza.
—No lo sé.
Hubo unos segundos de silencio.
—Hay algo más —dijo Elena.
—¿Qué?
—Camila me dijo que ella no fue la única que pensó que había algo entre ustedes.
Adrián frunció el ceño.
—¿Quién más?
—No lo sé. Eso fue todo lo que dijo.
Él se quedó pensando.
Entonces pareció recordar algo.
—Había una persona.
Elena sintió que volvía a tensarse.
—¿Quién?
—Un amigo de Camila.
—¿Y qué tenía que ver?
—Creo que él fue quien empezó a decir que nosotros estábamos juntos.
Elena guardó silencio.
—Pero no era verdad —añadió Adrián.
—¿Y por qué nunca me contaste nada de esto?
La pregunta salió más suave de lo que esperaba.
Adrián bajó la mirada.
—Porque pensé que ya no importaba.
—Pero ahora sí importa.
—Lo sé.
Elena respiró profundamente.
—No estoy molesta porque hayas tenido una historia antes de mí.
—Lo sé.
—Estoy molesta porque alguien más tuvo que aparecer para que yo descubriera que existía.
Adrián la miró.
—Tienes razón.
Ella esperaba una defensa. Una explicación. Algo que justificara su silencio.
Pero él simplemente lo reconoció.
—Debí contártelo.
Elena apartó la mirada.
—Sí.
—Lo siento.
Ella permaneció callada durante unos segundos.
—¿Todavía hablas con ella?
—No.
—¿Nada?
—Nada.
—¿Entonces por qué tiene tu número?
—Por los grupos de clase. Y porque todavía coincidimos en algunas cosas.
Elena asintió lentamente.
—Está bien.
—¿Me crees?
Ella lo miró.
—Sí.
Adrián pareció relajarse.
Pero Elena todavía tenía una pregunta.
—¿Tú alguna vez sentiste algo por ella?
Él tardó un momento.
—La quise.
Elena sintió que aquella respuesta le dolía más de lo que esperaba.
Adrián continuó antes de que ella pudiera decir algo.
—Pero no de esa manera.
Ella bajó la mirada.
—¿Entonces cómo?
—Como amiga. Como alguien que fue importante en una etapa de mi vida.
Elena se quedó pensando en esas palabras.
No quería exigirle que borrara su pasado. Ella también tenía un pasado, aunque fuera diferente. No podía pretender que la vida de Adrián hubiera comenzado el día en que se conocieron.
Pero había una diferencia.
Ella necesitaba saber si aquel pasado todavía tenía un lugar en su presente.
—¿Todavía te importa?
Adrián respondió con honestidad.
—Sí.
Elena levantó la mirada rápidamente.
—¿Sí?
—Me importa lo que le pase porque alguna vez fue mi amiga. Pero eso no significa que quiera estar con ella.
Elena sintió una mezcla extraña de alivio y tristeza.
—Entiendo.
Adrián la observó.
—¿Estás celosa?
Ella intentó evitar la pregunta.
—Un poco.
—Puedes decirlo.
—Estoy celosa.
Adrián sonrió apenas.
—Gracias por decirlo.
—No te emociones.
—No.
Elena permaneció callada unos segundos antes de hablar.
—Solo necesito saber que no estoy compitiendo con alguien que estuvo antes.
—No estás compitiendo con nadie.
—¿Seguro?
—Seguro.
Adrián tomó su mano.
—Elena, si quisiera volver al pasado, no estaría intentando construir algo contigo.
Ella lo miró.
Y esta vez, aunque todavía tenía preguntas, decidió creerle.