Lo Que Dejaste En Mi

Toda la verdad

CAPITULO 23

El mensaje de Camila seguía abierto en la pantalla del teléfono de Elena.

“Si quieres saber toda la verdad, necesito hablar contigo a solas.”

Había algo en aquella frase que no la dejaba tranquila. No porque confiara en Camila, sino precisamente porque no sabía cuánto de lo que había dicho era cierto y cuánto era una versión de alguien que todavía tenía sentimientos por Adrián.

Durante unos segundos pensó en enseñarle el mensaje a Adrián. Sería lo más sencillo. Podría escribirle, contarle todo y preguntarle directamente qué significaba aquella fotografía. Pero entonces recordó la última frase de Camila: a solas.

Elena no quería esconderse de Adrián. Tampoco quería convertirse en alguien que investigaba cada cosa de su pasado. Pero necesitaba escuchar la historia completa antes de tomar una decisión.

Al día siguiente, después de clases, encontró a Camila esperándola cerca de una pequeña cafetería a unas calles de allí. Cuando Elena se acercó, Camila levantó la mirada.

—Gracias por venir.

—No estoy segura de que haya sido buena idea.

—Probablemente no —respondió Camila—. Pero necesitabas saberlo.

Elena se sentó frente a ella, dejando el teléfono sobre la mesa.

—Entonces habla.

Camila respiró profundamente.

—La fotografía que te mandé fue tomada hace bastante tiempo. Ese día Adrián y yo habíamos estado trabajando juntos en un proyecto. Éramos muy cercanos.

—Eso ya me lo dijo.

—Sí. Pero lo que no te dijo fue lo que pasó después.

Elena sintió cómo se tensaba.

—¿Qué pasó?

Camila bajó la mirada hacia sus manos.

—Yo le dije que me gustaba.

Elena permaneció en silencio.

Aquello no era exactamente una sorpresa. Ya había imaginado que la historia podía ir por ahí, pero escucharla directamente hizo que algo dentro de ella se moviera.

—¿Y él?

—Me rechazó.

La respuesta fue tan directa que Elena frunció ligeramente el ceño.

—¿Así de simple?

—No. Ojalá hubiera sido así de simple.

Camila se quedó unos segundos pensando antes de continuar.

—Después de decírselo, las cosas cambiaron. Yo intenté actuar como si nada, pero no podía. Él empezó a alejarse porque sabía que yo seguía sintiendo cosas. Y yo interpreté ese alejamiento como si me estuviera castigando por haber sido sincera.

—¿Y no era eso?

—No. Ahora sé que no.

Elena la observó con atención.

—Entonces, ¿por qué me dijiste que le preguntara qué pasó después de esa foto?

Camila levantó los ojos.

—Porque después de esa foto fue cuando todo empezó a confundirse.

Elena esperó.

—Algunas personas empezaron a pensar que nosotros estábamos juntos. Nos veían siempre juntos, trabajábamos juntos, hablábamos mucho... y alguien empezó a decir que éramos pareja.

—¿Quién?

—Una amiga mía.

Elena recordó la conversación anterior con Adrián.

—¿La misma persona que dijiste que empezó a decir que ustedes estaban juntos?

Camila asintió.

—Sí.

—Entonces Adrián me dijo la verdad.

Camila tardó en responder.

—Te dijo una parte.

Aquellas cuatro palabras hicieron que Elena sintiera una pequeña punzada de desconfianza.

—¿Qué parte falta?

Camila apoyó los brazos sobre la mesa.

—Después de que empezaron los rumores, Adrián me pidió que los detuviéramos. Yo también quería hacerlo. Pero mi amiga no paraba. Incluso llegó a decirle a otras personas que Adrián y yo habíamos estado a punto de empezar una relación.

—¿Y era mentira?

—Sí.

Elena soltó lentamente el aire.

—Entonces no entiendo qué tiene que ver esto conmigo.

Camila la miró directamente.

—Porque cuando apareciste tú, me di cuenta de algo.

—¿Qué?

—Adrián nunca había hablado de alguien como habla de ti.

Elena se quedó quieta.

Camila continuó:

—Cuando me rechazó, pensé que quizá algún día cambiaría de opinión. Sé que suena absurdo. Pero durante mucho tiempo pensé que si esperaba suficiente, tal vez...

Se detuvo.

—Pero entonces empezó a hablar de ti.

Elena sintió que el corazón le daba un pequeño vuelco.

—¿Cuándo?

—Antes de que ustedes fueran pareja.

—¿Adrián hablaba de mí?

—Sí.

Elena bajó la mirada.

—¿Qué decía?

Camila soltó una pequeña sonrisa triste.

—Que eras diferente.

Elena volvió a mirarla.

—¿Eso es todo?

—No. Decía que contigo podía ser él mismo. Que no sabía por qué, pero que cuando estaba contigo dejaba de pensar tanto las cosas.

Elena no supo qué responder.

Por un momento, la cafetería pareció quedar en silencio alrededor de ellas.

—Entonces, ¿por qué me mandaste esa foto? —preguntó finalmente.

Camila apartó la mirada.

—Porque estaba dolida.

La sinceridad de aquella respuesta la tomó desprevenida.

—Quería que sintieras la misma inseguridad que yo sentí cuando él me rechazó. Quería que por un momento pensaras que quizá no conocías toda la historia.

Elena sintió enojo, pero también algo parecido a comprensión.

—Eso no estuvo bien.

—Lo sé.

—Pudiste haber destruido algo que no te pertenecía.

—Lo sé.

Camila volvió a mirarla.

—Pero hay algo que sí necesito que entiendas, Elena. Yo no te estoy diciendo que Adrián sea perfecto. No lo es. Él también se equivocó conmigo. Se alejó sin explicarme bien las cosas y me dejó pensando durante mucho tiempo que quizá había hecho algo malo por decir lo que sentía.

Elena permaneció callada.

—Pero nunca me engañó —añadió Camila—. Nunca me prometió una relación. Nunca me dijo que me quería de esa manera. Yo fui quien quiso encontrar señales donde no las había.

Aquella frase se quedó con Elena.

Yo fui quien quiso encontrar señales donde no las había.

Tal vez eso era exactamente lo que estaba pasando ahora.




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