Lo Que Dejaste En Mi

El nombre detras del rumor

CAPITULO 27

Adrián volvió a leer el mensaje una segunda vez. Luego una tercera. Como si repetir las palabras pudiera hacer que apareciera alguna explicación escondida entre ellas.

Elena permanecía a su lado, observándolo.

—¿Vas a responder?

—No sé quién es.

—Pero sabe lo que pasó con Camila.

—Mucha gente lo sabía.

—Entonces, ¿por qué escribirte ahora?

Adrián guardó el teléfono.

—Porque quiere que piense en algo que ya había dejado atrás.

Elena lo miró con atención.

—¿Y lo vas a hacer?

—Pensar en ello, sí. Dejar que eso cambie lo que tenemos, no.

Ella asintió, aunque todavía tenía la sensación de que algo no encajaba.

—Pregúntale a Camila.

Adrián dudó.

—No quiero seguir entrando en cosas del pasado.

—Entonces no lo hagas por el pasado. Hazlo por nosotros.

Aquella última palabra hizo que él levantara la mirada.

—Por nosotros —repitió.

—Sí.

Adrián tomó el teléfono y escribió.

“¿Quién empezó los rumores?”

No recibió respuesta.

Pasaron unos minutos.

Después apareció un mensaje.

“Pregúntale a Camila por Mateo.”

Adrián se quedó completamente quieto.

Elena notó el cambio.

—¿Quién es Mateo?

Adrián tardó demasiado en responder.

—Un amigo.

—¿Tu amigo?

—Era amigo de Camila.

Elena frunció el ceño.

—¿Y qué tiene que ver con ustedes?

—No lo sé.

—Adrián.

—De verdad no lo sé.

Pero algo en su expresión le decía a Elena que estaba intentando recordar.

Finalmente, él escribió a Camila.

“¿Quién es Mateo?”

Esta vez la respuesta llegó casi inmediatamente.

“¿Quién te habló de él?”

Adrián miró a Elena.

—Eso no parece una buena señal.

—No.

Camila volvió a escribir.

“¿Te escribió alguien?”

Adrián respondió:

“Sí.”

Pasaron unos segundos.

“Entonces ya empezó.”

Elena sintió un escalofrío.

—¿Qué empezó?

Adrián no contestó. Camila había enviado otro mensaje.

“Mateo fue quien comenzó los rumores. Pero hay algo que nunca te conté.”

Adrián escribió:

“¿Qué cosa?”

La respuesta tardó más.

“Él no inventó todo.”

Elena sintió que el silencio entre ambos se hacía más pesado.

—¿Qué significa eso?

Adrián negó lentamente con la cabeza.

—No lo sé.

Camila envió un último mensaje.

“Los rumores empezaron porque alguien le dijo a Mateo que tú y yo habíamos estado juntos. Y esa persona…”

El mensaje quedó incompleto.

Adrián esperó.

Nada.

—¿Camila? —escribió.

No respondió.

Elena miró la pantalla.

—¿Quién?

Adrián volvió a escribir.

“¿Quién se lo dijo?”

Esta vez apareció el indicador de que Camila estaba escribiendo.

Desapareció.

Volvió a aparecer.

Y finalmente llegó el mensaje.

“Alguien que tú conocías.”

Adrián se quedó mirando aquellas palabras.

—Eso no significa nada —dijo Elena.

—Puede significar muchas cosas.

—¿Quién conocías tú en ese momento?

Adrián comenzó a pensar.

Nombres.

Personas.

Compañeros.

Amigos que había perdido de vista.

Pero ninguno parecía tener sentido.

—No lo sé.

Elena lo observó.

—Entonces tendremos que averiguarlo.

Adrián soltó una pequeña sonrisa.

—¿“Tendremos”?

—Sí.

—Pensé que querías mantenerte lejos de todo esto.

—Quiero mantenerme lejos de los problemas. No de ti.

Él la miró durante unos segundos.

—A veces haces que sea muy difícil no enamorarme más de ti.

Elena sonrió.

—Ese problema es tuyo.

—Definitivamente.

Caminaron juntos hasta la salida. Durante unos minutos ninguno mencionó el tema.

Pero cuando Elena pensó que todo había terminado por ese día, su teléfono vibró.

Era un mensaje del mismo número desconocido.

Esta vez no había una frase misteriosa.

Solo una fotografía.

Elena abrió la imagen.

Era antigua.

Aparecía Adrián, mucho más joven, junto a varios compañeros.

Ella amplió la fotografía.

Había alguien detrás de ellos.

Un muchacho que no conocía.

Debajo de la imagen había un nombre.

Mateo.

Elena sintió que el corazón le daba un pequeño vuelco.

Pero lo verdaderamente extraño no era que Mateo apareciera en la fotografía.

Era la fecha.

La imagen había sido tomada varios meses antes de que Adrián conociera a Camila.

Elena levantó la mirada.

—Adrián.

Él se acercó.

—¿Qué pasa?

Ella le mostró la fotografía.

Adrián dejó de sonreír.

—Yo conozco esa foto.

—¿Quién es él?

Adrián observó al muchacho durante varios segundos.

—Mateo.

—¿Y por qué alguien nos está enviando esto?

Adrián no respondió.

Porque acababa de recordar algo.

Algo que llevaba años sin pensar.

Mateo no había sido solamente amigo de Camila.

Había sido amigo suyo.

Y habían dejado de hablar mucho antes de que comenzaran los rumores.

Adrián miró nuevamente la fotografía.

—Hay algo que no entiendo.

—¿Qué?

—Yo creía que Mateo se había ido de la ciudad.

El teléfono de Elena vibró una vez más.

Otro mensaje.

“Él nunca se fue.”

Adrián y Elena se miraron.

Y, por primera vez, comprendieron que quizá el problema nunca había sido descubrir qué había pasado entre Adrián y Camila.

El verdadero problema era descubrir por qué alguien había esperado tanto tiempo para volver a hablar de ello.




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