Lily permaneció inmóvil unos segundos más.
El silencio se volvió insoportable.
Finalmente cerró la computadora.
—Creo que deberíamos dejarlo por hoy.
Ethan levantó la vista.
—¿Qué?
—Debo irme.
Comenzó a guardar los apuntes dentro de su bolso sin mirarlo.
—¿Por qué?
—Porque sí.
—Esa no es una respuesta.
—Es la única que tengo.
Ethan la observó mientras juntaba los libros.
Parecía nerviosa.
Y aquello era extraño.
Lily nunca parecía nerviosa.
—¿Te enfadaste?
—No.
—Entonces qué pasa.
—Nada.
—Lily.
Ella suspiró.
—Debo irme, Ethan.
Tomó el último libro y caminó hacia la puerta.
Ethan se levantó inmediatamente.
—Oye.
Lily apoyó una mano en el picaporte.
—¿Qué?
—Dije que eres linda cuando te enojas.
Ella cerró los ojos un segundo.
—Sí.
—¿Eso es tan malo?
—No.
—Entonces no entiendo por qué estás huyendo.
Lily soltó una pequeña risa nerviosa.
—Porque sigues ebrio.
—No estoy ebrio.
—Claro que sí.
—Estoy cansado.
—Y con resaca.
—Tal vez.
—Exacto.
Lily volvió a tomar aire.
—Seguimos hablando otro día.
—No.
Ella levantó la vista.
—¿No?
—No quiero hablar otro día.
—Ethan...
—Lo que dije es verdad.
El corazón de Lily comenzó a latir con fuerza.
—No deberías decir cosas que luego puedas lamentar.
—No voy a lamentarlo.
—No lo sabes.
—Sí lo sé.
Lily tragó saliva.
Porque por primera vez Ethan no estaba sonriendo.
No estaba bromeando.
No estaba intentando hacerla reír.
Simplemente la estaba mirando.
Y aquello la puso más nerviosa que cualquier otra cosa.
—Ethan...
—Es verdad.
Dio un paso hacia ella.
—Me gustas.
Otro paso.
—Mucho.
Lily terminó apoyando la espalda contra la puerta.
Los libros seguían apretados contra su pecho.
Y de repente olvidó por completo qué pensaba decir.
—Debería irme —susurró.
Pero ni siquiera ella sonó convencida.
Ethan soltó una pequeña risa.
—Llevas cinco minutos diciendo eso.
Y estaba demasiado cerca.
Lo suficiente para que Lily pudiera sentir cómo su corazón se aceleraba.
—Ethan...
—¿Sí?
—No estás siendo justo.
—Probablemente.
Y entonces ninguno habló.
Porque ya no había nada más que decir.
Lily levantó la vista.
Ethan bajó la suya.
Y la distancia entre ambos desapareció lentamente.
El beso fue suave.
Vacilante al principio.
Como si ninguno terminara de creer que estaba ocurriendo.
Pero solo duró un segundo.
Porque cuando Lily respondió, Ethan olvidó por completo la resaca, el trabajo y todo lo demás.
Y por primera vez desde que la conocía...
Nada le pareció más importante que ella.