Lo Que Dicen De El.

El arrepentimiento.

—¿Te arrepentiste?

La pregunta quedó suspendida entre ellos.

Lily sintió un nudo en el estómago.

Porque la respuesta era no.

Y ese era precisamente el problema.

—No.

Ethan la observó.

—Entonces no entiendo.

Ella soltó una pequeña risa nerviosa.

—Claro que no entiendes.

—Explícamelo.

Lily bajó la mirada.

Durante dos semanas había evitado aquella conversación.

Y ahora ya no tenía dónde esconderse.

—No te estaba evitando.

—Lily.

—Bueno... tal vez un poco.

—Muchísimo.

—Está bien. Muchísimo.

Ethan cruzó los brazos.

—¿Por qué?

Ella tardó unos segundos en responder.

—Porque tú eres Ethan Hall.

—¿Y eso qué significa?

—¿Hablas en serio?

—Sí.

Lily soltó una risa incrédula.

—Todo el campus te conoce.

—Eso no responde mi pregunta.

—Eres la estrella del equipo.

—Y tú eres Lily.

—No es lo mismo.

—¿Por qué no?

—Porque no.

Ethan negó con la cabeza.

—Genio, estás hablando en acertijos.

Lily tomó aire.

—Porque tú perteneces a un mundo completamente diferente al mío.

El gesto divertido de Ethan desapareció.

—¿Qué?

—Tu vida es sencilla.

—Mi vida es cualquier cosa menos sencilla.

—Sabes a qué me refiero.

Ella señaló vagamente hacia él.

—Tienes amigos por todas partes. Todo el mundo te conoce. Todo el mundo quiere hablar contigo.

—Eso no significa nada.

—Para ti no.

Lily bajó la vista.

—Yo trabajo después de clases para pagar la universidad.

El silencio se instaló entre ambos.

—Mi vida es estudiar, trabajar, volver a estudiar y tratar de que todo salga bien.

—¿Y?

—Y mi mundo es estructurado, Ethan.

Levantó la mirada.

—Me gustan los planes.

—Lo sé.

—Me gusta saber qué va a pasar mañana.

—Lo sé.

—Y tú...

Su voz se volvió más suave.

—Tú eres todo lo contrario.

Ethan permaneció inmóvil.

—Sales de fiesta sin pensar en las consecuencias.

—Eso fue una vez.

—Fue una vez mientras te conocía.

Aquello le arrancó una sonrisa involuntaria.

Pero desapareció rápidamente.

—No entiendes.

—Entonces ayúdame a entender.

Lily tragó saliva.

—Me besaste.

—Sí.

—Y después me fui a casa pensando que tarde o temprano ibas a darte cuenta de que aquello había sido un error.

Ethan parpadeó.

—¿Un error?

—Sí.

—¿Besarte?

—Sí.

—Genio...

—Porque yo no soy una de esas chicas que siempre están a tu alrededor.

—Nunca quise a esas chicas.

—Pero las tienes.

—No las quiero.

—No importa.

—Sí importa.

Lily negó con la cabeza.

—No lo entiendes.

—Entonces explícamelo.

Ella apretó los dedos alrededor de una carpeta.

Y finalmente dijo la verdad.

me encanto el beso y en igual forma me asusta todo esto.

Ethan se quedó inmóvil.

Su voz apenas fue un susurro.

Por primera vez desde que había entrado al local, Ethan no tuvo ninguna respuesta ingeniosa.

Porque acababa de descubrir que Lily no había huido de él.

Había huido de lo que sentía por él.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.