Lo Que Dicen De El.

La conversación.

Lily estuvo nerviosa durante todo el camino.

No porque temiera ver a sus padres.

Los adoraba.

Siempre lo había hecho.

Pero aquella conversación era importante.

Mucho más importante de lo que parecía.

Porque por primera vez iba a hablarles de alguien que realmente significaba algo para ella.

Alguien que no era un simple amigo.

Ni una aventura pasajera.

Ni una historia sin futuro.

Iba a hablarles de Ethan.

Y eso la asustaba un poco.

Su madre abrió la puerta con una sonrisa.

—¡Lily!

Antes de que pudiera responder, ya la estaba abrazando.

—Mamá.

—Hace semanas que no vienes.

—He estado ocupada.

—Eso dicen todos los hijos antes de abandonar a sus padres.

Lily soltó una carcajada.

Y por un momento olvidó sus nervios.

Hasta que vio aparecer a su padre desde la cocina.

—Hola, pequeña.

—Hola, papá.

El abrazo de él fue más breve.

Pero igual de cálido.

Y eso hizo que los nervios regresaran de golpe.

Porque ahora sí estaban los dos allí.

La conversación comenzó con temas normales.

La universidad.

Las clases.

Los exámenes.

La vida cotidiana.

Hasta que su madre dejó la taza de café sobre la mesa.

—Bien.

Lily tragó saliva.

—¿Bien qué?

—¿Quién es?

Lily parpadeó.

—¿Quién es quién?

—La persona que te tiene sonriendo cada vez que miras el teléfono.

Su padre levantó la vista del periódico.

—Ah.

Entonces yo también quiero saber.

Lily sintió que sus mejillas se calentaban.

Muchísimo.

—Hay alguien.

Su madre sonrió inmediatamente.

—Lo sabía.

—Mamá.

—¿Qué? Soy tu madre. Es mi trabajo saber estas cosas.

Durante la siguiente media hora les habló de Ethan.

Les contó cómo se conocieron.

Cómo comenzaron a estudiar juntos.

Cómo se hicieron amigos.

Cómo se enamoraron.

Y cómo él había estado a su lado en los momentos importantes.

Su madre escuchó todo con una sonrisa.

Su padre también.

Aunque más silencioso.

Más atento.

Más observador.

Y Lily sabía exactamente lo que significaba eso.

Estaba evaluando.

Pensando.

Intentando entender quién era Ethan.

Finalmente llegó el tema que había estado evitando.

El más difícil.

—Hay algo más.

Su madre frunció ligeramente el ceño.

—¿Qué ocurre?

Lily respiró hondo.

Y les contó.

La acusación.

La suspensión.

Los rumores.

Todo.

La cocina quedó en silencio.

Un silencio incómodo.

Pesado.

Su madre fue la primera en hablar.

—¿Y tú qué piensas?

—Que es inocente.

La respuesta salió inmediatamente.

Sin dudar.

Sin vacilar.

—¿Estás segura?

—Sí.

Porque lo conozco.

Su padre apoyó lentamente la taza sobre la mesa.

—¿Y él qué dice?

—Que no hizo nada.

—Entiendo.

Lily sintió una pequeña punzada de frustración.

—Papá...

—¿Qué?

—No me estás creyendo.

—No dije eso.

—Pero lo estás pensando.

Su padre suspiró.

Y por un momento pareció buscar las palabras correctas.

—No conozco a Ethan.

Lily permaneció en silencio.

—No digo que sea culpable.

No digo que sea inocente.

Simplemente digo que quiero que tengas cuidado.

Aquellas palabras dolieron más de lo que esperaba.

Porque ella quería que todos vieran al Ethan que ella conocía.

No al Ethan de los rumores.

No al Ethan de los titulares.

No al Ethan de las conversaciones ajenas.

Al verdadero.

—Papá, él no es la persona que están describiendo.

—Tal vez.

—No, no tal vez.

Lo sé.

Su padre la observó durante unos segundos.

Y finalmente asintió.

—Entonces espero que tengas razón.

Lily bajó la mirada.

Porque por primera vez comprendió algo.

La gente no odiaba a Ethan.

Ni siquiera la mayoría de ellos.

Simplemente dudaban.

Y a veces las dudas podían ser igual de dolorosas.

Aquella noche, cuando regresó a su departamento, encontró varios mensajes de Ethan.

¿Cómo salió todo?

¿Sobreviviste?

¿Necesito empezar una nueva identidad?

Lily sonrió a pesar del cansancio.

Y respondió inmediatamente.

Sobreviví.

Mi madre ya te adora sin conocerte.

Mi padre todavía no está convencido.

La respuesta llegó casi al instante.

Justo como imaginaba.

Lily frunció el ceño.

¿Eso no te molesta?

Pasaron varios segundos.

Luego apareció un nuevo mensaje.

No.

Si yo fuera padre, también tendría dudas.

Solo espero tener la oportunidad de demostrarle quién soy.

Lily se quedó mirando la pantalla.

Y una vez más recordó por qué lo amaba.

Porque incluso cuando el mundo era injusto con él...

Ethan seguía intentando comprender a los demás.

Y eso era algo que muy pocas personas eran capaces de hacer.




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