Lo Que Dicen De El.

Una grieta

La universidad seguía exactamente igual.

Los mismos edificios.

Los mismos pasillos.

Las mismas clases.

Y, sin embargo, para Lily todo había cambiado.

Cada vez que cruzaba el campus sentía las miradas.

No eran para ella.

Eran para Ethan.

Para la historia que todos parecían conocer.

O creer conocer.

Aquella mañana salió de la biblioteca con varios libros entre los brazos.

Estaba tan concentrada repasando mentalmente una fecha para un examen que no prestó atención a las voces que llegaban desde el pasillo.

Hasta que escuchó un nombre.

—...la chica que denunció a Ethan.

Lily se detuvo en seco.

No quería escuchar.

Pero tampoco pudo seguir caminando.

—Pobre...

—No sé...

—Yo escuché otra cosa.

—Shh... baja la voz.

Lily permaneció inmóvil.

Una de las chicas volvió a hablar.

—¿No era ella la que salía con...?

—¡Callate!

Las dos giraron al mismo tiempo.

Al ver a Lily, el color desapareció de sus rostros.

—Hola... —dijo una de ellas con una sonrisa incómoda.

Lily respondió con un gesto amable.

Pero antes de que pudiera preguntar algo, ambas se alejaron apresuradamente.

Como si no quisieran continuar aquella conversación.

Lily las observó marcharse.

Algo no terminaba de encajar.

Esa tarde encontró a Ethan en una pequeña cafetería cerca del campus.

Ya no podían verse dentro de la universidad con la misma tranquilidad de antes.

Así que aquel lugar se había convertido en su refugio.

—Llegas tarde —dijo Ethan al verla entrar.

—Dos minutos.

—Para ti son dos minutos.

Para mí fueron una eternidad.

Lily sonrió y se sentó frente a él.

Durante unos minutos hablaron de cualquier cosa.

Del examen que ella había rendido.

De una película que querían ver cuando todo aquello terminara.

Hasta que Lily dejó la taza sobre la mesa.

—Hoy escuché algo.

Ethan dejó de sonreír.

—¿Sobre qué?

—Sobre la chica que te denunció.

Él bajó la mirada.

—Lily...

—Escuché a dos chicas hablando.

Parecía que sabían algo.

Algo que no quisieron decir cuando me vieron.

Ethan permaneció en silencio.

—No quiero que investigues.

Ella frunció el ceño.

—¿Por qué?

—Porque ya estás cargando demasiado por mi culpa.

—No digas eso.

—Es la verdad.

Lily negó con la cabeza.

—No.

Estoy aquí porque quiero estar.

Porque te amo.

Y porque sé quién eres.

Ethan tomó su mano.

—Precisamente por eso.

No quiero que esto también te lastime.

Lily acarició suavemente sus dedos.

—Entonces deja que decida yo.

Él suspiró.

Sabía que discutir con Lily cuando estaba convencida de algo era prácticamente imposible.

—Prométeme que tendrás cuidado.

—Te lo prometo.

Al despedirse, Ethan la abrazó unos segundos más de lo habitual.

—No hagas locuras.

—No hago locuras.

Él levantó una ceja.

—¿En serio?

—Bueno... casi nunca.

Ethan soltó una risa.

Una risa pequeña.

Pero suficiente para que Lily sintiera que, aunque fuera por un instante, había conseguido aliviar un poco el peso que llevaba sobre los hombros.

Aquella noche, mientras ordenaba sus apuntes, las palabras que había escuchado en el pasillo volvieron una y otra vez a su cabeza.

"¿No era ella la que salía con...?"

La frase había quedado incompleta.

Pero era suficiente.

¿Por qué habían cambiado de tema tan rápido?

¿Por qué parecían tan incómodas al verla?

Lily abrió su computadora.

Miró la pantalla durante unos segundos.

Y tomó una decisión.

No iba a hacerlo para demostrar que tenía razón.

Ni para convencer al mundo.

Lo haría por Ethan.

Porque si existía una sola posibilidad de descubrir la verdad...

Pensaba encontrarla.

Aunque tuviera que empezar desde el principio.




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