Lo Que Dicen De El.

La verdad empieza a salir...

Lily había intentado concentrarse en sus apuntes toda la mañana.

No pudo.

Las palabras que había escuchado el día anterior seguían dando vueltas en su cabeza.

"¿No era ella la que salía con...?"

Aquella frase había quedado incompleta.

Pero era suficiente para despertarle una duda.

Al terminar la última clase decidió pasar por la biblioteca antes de volver a casa.

Necesitaba un libro para preparar un trabajo.

Mientras recorría uno de los pasillos menos transitados, escuchó dos voces provenientes de una sala de estudio cuya puerta había quedado entreabierta.

No prestó atención.

Hasta que escuchó un nombre.

—...Ethan.

Su corazón dio un vuelco.

Sin querer, se quedó inmóvil.

Reconoció una de las voces.

Era Sofía.

La chica que lo había denunciado.

La otra pertenecía a un joven.

Lily tardó unos segundos en identificarla.

Era Daniel.

Uno de los compañeros del equipo de Ethan.

—No puedo seguir con esto —dijo Sofía con la voz quebrada.

—Ya es tarde para arrepentirte.

—Nunca pensé que llegaría tan lejos.

—Pues llegó.

Hubo un largo silencio.

Lily sintió que el corazón le latía con fuerza.

—Él me rechazó, Daniel... y todo se salió de control.

Daniel golpeó la mesa con el puño.

—¡No! Todo se salió de control cuando empezaste a mentir.

Sofía comenzó a llorar.

—Tenía miedo.

—¿Miedo de qué?

—De que supieras que fui yo quien buscó a Ethan.

Daniel permaneció en silencio.

—Cuando él me dijo que no... sentí tanta vergüenza...

Lily cerró los ojos.

Le costaba creer lo que estaba escuchando.

—Después apareciste tú... me preguntaste por qué había salido llorando del gimnasio... y no supe cómo decirte la verdad.

Daniel respiró hondo.

—Entonces inventaste otra.

—Pensé que todo iba a terminar ese mismo día.

—Y ahora Ethan perdió el equipo.

Perdió la universidad.

Perdió su vida.

Las lágrimas de Sofía se hicieron más intensas.

—Lo sé.

—¿Lo sabes?

Porque no lo parece.

Lily sintió un nudo en el estómago.

Quería entrar.

Quería gritar.

Quería decirles que Ethan llevaba semanas destruyéndose por una mentira.

Pero permaneció inmóvil.

Respirando con dificultad.

De pronto escuchó el ruido de una silla moviéndose.

Se apartó de la puerta antes de que alguien pudiera verla.

Esperó unos segundos.

Y cuando el pasillo volvió a quedar vacío, salió del edificio con el corazón desbocado.

Temblando, buscó el nombre de Ethan en su teléfono.

Su dedo quedó suspendido sobre la pantalla.

Quería llamarlo.

Quería contarle todo.

Pero se detuvo.

No tenía pruebas.

Solo había escuchado una conversación.

Respiró hondo.

Guardó el teléfono.

Y tomó una decisión.

No iba a darle una esperanza que pudiera romperse.

Primero encontraría la forma de demostrar la verdad.

Y cuando lo hiciera...

Nadie volvería a dudar de Ethan Hall.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.