Lily apenas pudo salir del campus.
Las manos le temblaban tanto que estuvo a punto de dejar caer el teléfono.
Buscó el nombre de Ethan.
Contestó al segundo tono.
—¿Lily?
Ella respiraba con dificultad.
—Ethan...
Él reconoció inmediatamente que algo ocurría.
—¿Qué pasó? ¿Estás bien?
—Sí...
Hizo una pausa para recuperar el aire.
—La encontré.
Del otro lado de la línea hubo silencio.
—¿A quién?
—A Sofía.
Hablé con ella.
Ethan se incorporó de golpe del sofá.
—¿Qué hiciste?
—La enfrenté.
Le dije que sabía la verdad.
Que había escuchado la conversación con Daniel.
Y...
La voz de Lily se quebró.
—Y me dijo que va a decir la verdad.
Durante varios segundos ninguno de los dos habló.
Ethan fue el primero en romper el silencio.
—¿Estás segura?
—Sí.
Lloró todo el tiempo.
Dice que no puede seguir viviendo con esta mentira.
Ethan cerró los ojos.
No sabía si sentir alivio o miedo.
Después de tantas decepciones, le costaba ilusionarse.
—No quiero hacerme falsas esperanzas.
—Lo sé.
Pero esta vez la vi, Ethan.
Vi el arrepentimiento en sus ojos.
Creo que va a hacerlo.
Dos días después, la universidad volvió a citarlos.
Ethan caminó por el pasillo con el corazón acelerado.
Lily iba a su lado.
Sin decir una palabra.
Antes de entrar, tomó su mano.
—Pase lo que pase...
No estás solo.
Ethan apretó suavemente sus dedos.
—Gracias por no dejar de creer en mí.
Minutos después, Sofía entró en la sala.
Tenía el rostro pálido.
Las manos temblaban.
Y evitó mirar a Ethan.
El comité le pidió que tomara asiento.
Uno de los miembros habló con voz serena.
—Sofía, esta declaración puede modificar el curso de la investigación. ¿Desea agregar algo a lo que manifestó anteriormente?
Ella tragó saliva.
Abrió la boca.
Pero ninguna palabra salió.
El silencio se hizo eterno.
Lily observó a Ethan.
Él mantenía la vista fija en el suelo.
Como si ya no esperara nada.
Sofía respiró profundamente.
Y, por fin, levantó la mirada.
Sus ojos se encontraron con los de Ethan.
Él no mostró enojo.
Solo un inmenso cansancio.
Aquello terminó de romperla.
Las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas.
—Yo...
Su voz tembló.
Volvió a intentarlo.
—Yo...
Se cubrió la boca con una mano.
No podía seguir.
El presidente del comité habló con calma.
—Tómese el tiempo que necesite.
Sofía asintió.
Respiró una vez más.
Y entonces encontró el valor.
—Yo mentí.
La sala quedó completamente en silencio.
—Ethan nunca me acosó.
Nunca abusó de mí.
Nunca hizo nada de lo que dije.
Las lágrimas ya no la dejaban hablar con claridad.
—Él me rechazó.
Y yo...
Yo tuve miedo de decir la verdad.
Una mentira llevó a otra.
Y cuando quise detener todo...
Ya era demasiado tarde.
Se llevó ambas manos al rostro.
—Lo siento.
Lo siento mucho.
El silencio volvió a apoderarse de la sala.
Lily buscó la mano de Ethan.
Él permanecía inmóvil.
Con los ojos llenos de lágrimas.
No porque sintiera satisfacción.
Sino porque, después de tantas semanas luchando por demostrar quién era...
La verdad, al fin, había encontrado su voz.