Lo Que Dicen De El.

De vuelta a casa.

El camino de regreso se sintió más liviano.

Hacía semanas que Ethan no experimentaba esa sensación.

La investigación había terminado.

La verdad había salido a la luz.

Su nombre había sido limpiado.

Sabía que algunas personas seguirían mirándolo con desconfianza. Que habría quienes nunca cambiarían de opinión. Pero ya no tenía miedo.

Había recuperado algo mucho más importante que su lugar en el equipo.

Había recuperado su paz.

Al estacionar frente a su casa respiró hondo.

—Hogar, dulce hogar... —murmuró para sí.

Abrió la puerta y frunció el ceño.

Todo estaba completamente oscuro.

—¿Mamá?

No obtuvo respuesta.

Dejó las llaves sobre el mueble de la entrada y avanzó unos pasos.

Entonces...

—¡SORPRESA!

Las luces se encendieron de golpe.

Ethan dio un pequeño salto hacia atrás mientras las carcajadas llenaban el living.

Globos azules y blancos decoraban la casa.

Había comida por todas partes.

Sus padres estaban allí.

Mason levantaba una botella de gaseosa como si fuera un trofeo.

Y varios de sus compañeros del equipo comenzaron a aplaudir.

Su madre fue la primera en abrazarlo.

—Bienvenido a casa, hijo.

Ethan cerró los ojos un instante mientras la abrazaba.

—Gracias, mamá.

Su padre le dio una palmada en la espalda.

—Estamos orgullosos de ti.

Aquellas palabras significaban más de lo que cualquiera podía imaginar.

Las horas pasaron entre música, anécdotas y bromas.

Por primera vez en mucho tiempo nadie hablaba de denuncias, investigaciones o rumores.

Solo eran amigos compartiendo una noche juntos.

Mason se acercó con una hamburguesa en una mano y una bebida en la otra.

—Te extrañábamos, Hall.

—Yo también los extrañé.

—Aunque debo admitir algo.

—¿Qué?

—Estabas mucho más lindo despeinado.

Ethan soltó una carcajada.

—No cambias más.

—Ni pienso hacerlo.

Los dos chocaron los puños.

En ese momento otro compañero se acercó con una sonrisa pícara.

—Carajo, Ethan... al final la chica nerd sí que te salvó el culo.

Las risas alrededor fueron apagándose.

Ethan dejó el vaso sobre la mesa y lo miró fijamente.

—No.

El muchacho frunció el ceño.

—¿No qué?

—No vuelvas a llamarla así.

Su tono no era agresivo.

Pero sí firme.

—Se llama Lily.

Es mi novia.

Y merece el mismo respeto que cualquiera de nosotros.

El chico bajó la mirada.

—Perdón... no lo dije con mala intención.

Ethan relajó la expresión.

—Lo sé.

Solo quería que lo supieras.

Mason sonrió orgulloso.

—Bueno... entonces brindemos por Lily.

Todos levantaron sus vasos.

—¡Por Lily!

Desde un rincón del living, dos chicas que durante meses habían intentado llamar la atención de Ethan intercambiaron una mirada resignada.

—Creo que perdimos la batalla.

—Hace rato.

—Nunca lo había visto hablar así de alguien.

—Yo tampoco.

Sin hacer escándalo, tomaron sus abrigos y abandonaron la fiesta.

Ethan ni siquiera lo notó.

Su mente estaba demasiado ocupada pensando en otra persona.

La noche siguió avanzando.

Entre brindis y risas, Ethan aceptó una copa...

Y luego otra.

Y otra más.

—Creo que ya fue suficiente —dijo Mason, quitándole el vaso.

—Estoy perfectamente.

—No puedes ni pronunciar "perfectamente".

—Perfec...

Hizo una pausa.

—...tamente.

Mason soltó una carcajada.

—Sí, definitivamente ya fue suficiente.

Ethan sacó el teléfono del bolsillo.

—Voy a escribirle a Lily.

—Uh, esto va a estar bueno...

Lily estaba terminando de ordenar unos apuntes cuando el celular vibró.

Sonrió al ver el nombre de Ethan.

Abrió el chat.

Ethan: Hola, mujer más hermosa del universo.

Ella soltó una pequeña risa.

Un segundo mensaje apareció enseguida.

Ethan: No... del universo no.

Ethan: De todas las galaxias.

Otro más.

Ethan: Gracias por creer en mí.

Ethan: Gracias por quedarte.

Ethan: Gracias por existir.

Lily se mordió el labio para contener la sonrisa.

Pero Ethan todavía no había terminado.

Ethan: Cuando seamos viejitos voy a seguir llevándote desayuno.

Ethan: Aunque sea con bastón.

Ella ya no pudo evitar reírse.

Escribió rápidamente.

Lily: Ethan...

Lily: ¿Estás ebrio?

La respuesta llegó apenas unos segundos después.

Ethan: Psss...

Ethan: Claro que no.

Ethan: Estoy perfectamente bien.

Ethan: Perfec... perfectamente.

Lily negó con la cabeza, divertida.

Podía imaginar exactamente la escena.

Mason intentando quitarle el teléfono.

Los demás riéndose.

Y Ethan completamente convencido de que estaba escribiendo los mensajes más románticos de la historia.

Le respondió con una sonrisa.

Lily: Descansa, campeón.

Lily: Lo necesitas. ❤️

Ethan leyó el mensaje dos veces.

Luego tres.

Sonrió como un niño.

Apoyó el teléfono sobre el pecho y cerró los ojos.

Mason pasó junto a él y lo observó divertido.

—¿Qué te dijo?

Ethan sonrió sin abrir los ojos.

—Que soy su campeón.

Mason negó con la cabeza entre risas.

—No sé exactamente qué decía el mensaje... pero sí sé una cosa.

—¿Cuál?

—Estás completamente enamorado.

Ethan abrió un ojo.

Pensó unos segundos.

Y, con una sonrisa tranquila, respondió:

—Sí.

Y, por primera vez, aquella palabra no le dio miedo.




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