Lo Que Dicen De El.

No hay nada de qué preocuparse

No hay nada de qué preocuparse

La mañana había comenzado tranquila.

Lily estaba sentada en uno de los bancos del patio de la universidad, repasando unos apuntes mientras esperaba a Ethan.

Había aprovechado unos minutos libres entre clases para adelantar trabajo cuando escuchó una voz conocida.

—¿Lily?

Levantó la mirada.

—¿Elliot?

Él sonrió.

Habían compartido algunas materias tiempo atrás. Nunca habían sido grandes amigos, pero siempre se habían llevado bien.

—Hace bastante que no hablamos.

—Sí. ¿Cómo estás?

Elliot hizo una mueca.

—Complicado.

Lily cerró el cuaderno.

—¿Qué pasó?

—Estoy bastante mal con las materias.

—¿Tan mal?

—Si no levanto las notas, pueden sacarme del programa.

Lily frunció el ceño.

—Eso es serio.

—Lo sé.

Elliot sacó una carpeta de su mochila.

—Me acordé de que tú eras muy buena estudiando y... quería preguntarte si podrías ayudarme.

Lily miró los apuntes.

—Son varias materias.

—Sí.

—Podemos organizar un plan de estudio.

Elliot sonrió aliviado.

—¿De verdad?

—Claro. Pero tienes que comprometerte.

—Lo haré.

—Entonces está bien.

En ese momento escucharon una voz detrás de ellos.

—Buenos días.

Lily levantó la mirada y sonrió.

—Ethan.

Él se acercó y le dio un beso en la frente.

—Hola, hermosa.

Después miró al muchacho que estaba sentado frente a ella.

—Hola.

—Hola. Soy Elliot.

—Ethan.

Se estrecharon la mano.

—¿Todo bien?

—Sí —respondió Elliot—. Estaba pidiéndole ayuda a Lily con unas materias.

Ethan asintió.

—Ah, perfecto.

Miró los apuntes.

—¿Muchas?

—Demasiadas —respondió Elliot.

Ethan soltó una pequeña risa.

—Entonces te deseo suerte.

—La voy a necesitar.

Lily cerró su carpeta.

—Justamente estábamos organizando cuándo estudiar.

—Perfecto —dijo Ethan—. Después me cuentas.

Le dio otro pequeño beso a Lily.

—Tengo que irme al entrenamiento.

—Nos vemos después.

—Te amo.

—Yo también.

Ethan se despidió de ambos y se marchó tranquilamente.

Lily lo observó alejarse.

Elliot sonrió.

—Se nota que te quiere mucho.

Ella sonrió.

—Sí.

Unas horas después, Ethan estaba en los vestuarios con sus compañeros.

Mason fue el primero en hablar.

—Así que...

Ethan levantó la mirada.

—¿Así que qué?

—Nada.

Mason sonrió.

—Solo quería saber quién era el chico con Lily esta mañana.

Ethan siguió guardando sus cosas.

—Elliot.

—¿Elliot?

—Sí.

Otro de sus compañeros se acercó.

—¿Y qué quería?

—Ayuda para estudiar.

Los dos se miraron.

Mason sonrió lentamente.

—Ah.

—¿Qué?

—Nada.

—Los conozco.

Ethan cerró su bolso.

—Digan lo que tengan que decir.

Mason soltó una carcajada.

—Te están reemplazando, hermano.

Ethan lo miró completamente serio durante unos segundos.

Después comenzó a reír.

—¿En serio?

—Sí.

—¿Por un tipo que necesita que Lily le explique las materias?

—Exactamente.

—Qué terrible.

Mason le dio un golpe amistoso en el hombro.

—¿No estás celoso?

Ethan negó con la cabeza.

—No.

—¿Nada?

—Confío en Lily.

Los demás se quedaron callados un instante.

Mason levantó las manos.

—Bueno, bueno. El señor madurez.

—No es madurez.

Ethan se encogió de hombros.

—Es sentido común.

—¿Y si Elliot se enamora de ella?

Ethan sonrió.

—Eso ya no depende de mí.

—¿Y no te molestaría?

—Claro que no me encantaría.

Todos rieron.

—Pero Lily sabe lo que quiere.

Ethan tomó su mochila.

—Y me eligió a mí.

Mason lo señaló.

—Mirá cómo habla el enamorado.

—Cállate.

Al terminar el entrenamiento, Ethan encontró a Lily esperándolo afuera.

Ella tenía varios libros bajo el brazo.

—Hola.

—Hola.

Ethan se acercó y la abrazó.

—¿Cómo estuvo el estudio?

—Bien.

Elliot entendió bastante hoy.

—Me alegro.

Lily lo miró sorprendida.

—¿No vas a preguntar nada?

—¿Qué debería preguntar?

—No sé...

Ella sonrió.

—Pensé que tus amigos te iban a molestar.

Ethan soltó una carcajada.

—Ya lo hicieron.

—¿Y?

—Me dijeron que me estabas reemplazando.

Lily abrió los ojos.

—¿Qué?

—Exactamente.

Ella comenzó a reír.

—Son unos idiotas.

—Sí.

—¿Y tú qué les dijiste?

Ethan tomó su mano.

—Que confío en ti.

La sonrisa de Lily se volvió más suave.

—Te amo.

—Yo también.

Caminaron juntos hacia el estacionamiento.

Después de unos segundos, Ethan agregó:

—Aunque hay una cosa que sí me preocupa.

Lily lo miró.

—¿Qué?

—Que estudies con Elliot y después él termine sacando mejores notas que yo.

Ella soltó una carcajada.

—Eso sí sería un problema.

—Gravísimo.

—No te preocupes.

Le dio un beso en la mejilla.

—Tú seguirás siendo mi alumno favorito.

Ethan sonrió.

—Eso quería escuchar.

Y siguieron caminando juntos, mientras detrás de ellos quedaban las bromas de sus amigos y aquel pequeño episodio que, lejos de convertirse en un problema, terminó demostrando cuánto había cambiado Ethan.

Ya no necesitaba controlar a Lily para sentirse seguro.

Simplemente confiaba en ella.

Y eso era mucho más fuerte que cualquier ataque de celos.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.