Lo que el destino no quiso olvidar

capitulo 1- cuando el pasado volvió a mirarme

Madrid no dormía.
Las luces de la Gran Vía se reflejaban en los charcos de lluvia, dibujando un mosaico de neón que parecía moverse con cada paso de Ariana Cruz. La ciudad respiraba bajo un manto húmedo, y ella sentía que cada latido suyo se confundía con el rugido de los coches y el murmullo lejano de los bares abiertos. Caminaba deprisa, intentando convencerse de que no estaba huyendo. Pero lo hacía. Desde hacía meses, huía de recuerdos, de promesas, de él.

El aire nocturno le rozaba la cara, húmedo y frío, llenando sus pulmones de un aroma metálico a lluvia mezclado con el café recién hecho de las cafeterías que todavía quedaban abiertas. Todo seguía igual, pero ella había cambiado. O eso quería creer.

Un semáforo rojo la obligó a detenerse. Y ahí estaba.

A unos metros, apoyado contra su moto, con la chaqueta oscura que parecía absorber la luz de la calle, Liam Duarte la observaba. No con sorpresa, no con alegría. Con esa calma peligrosa que siempre la había desarmado.
El tipo que le enseñó a no creer en los "para siempre" y, al mismo tiempo, el único que le hizo desearlos.

Ariana se quedó inmóvil. Quiso cruzar la calle, pero su cuerpo no la obedecía. Cada respiración se volvía irregular, como si el tiempo se burlara de ella, arrastrándola otra vez al punto donde todo había comenzado a romperse.

Liam levantó la vista y la miró. Sus ojos no necesitaban palabras: la intensidad contenida en ellos bastaba para revivir cada herida, cada recuerdo que intentaba enterrar. El cigarrillo se consumía entre sus dedos, y cuando habló, su voz fue un golpe suave y certero:

-Sigues sin saber mentir con los ojos.

Ariana tragó saliva, intentando recomponerse.
-Y tú sigues creyendo que puedes leerme -respondió, con la voz más firme de lo que sentía.

Él sonrió. Una sonrisa lenta, arrogante, que sabía exactamente cómo doler y cómo atraer. Cada gesto suyo le removía recuerdos que había intentado olvidar: el primer beso robado en la terraza de un café, las risas compartidas en noches que parecían eternas, las discusiones que terminaron en silencios imposibles de soportar.

-No necesito leerte -dijo-. Te conozco.

Ariana soltó una risa vacía, más para protegerse que por diversión.
-Entonces olvídame. Ya no soy la misma.

Liam apagó el cigarrillo en el suelo y dio un paso hacia ella. Solo uno, pero bastó para que el aire cambiara. Su perfume, su presencia, la manera en que la miraba... todo era una provocación.

-No parece que quieras que te olvide -susurró.

Esa frase le dolió más de lo que estaba dispuesta a admitir. No porque tuviera razón, sino porque no la tenía del todo. A veces, olvidar duele más que recordar. Ariana recordó aquella vez que él le había prometido "siempre", y cómo el "siempre" se había roto sin explicación alguna.

El semáforo volvió a ponerse en verde, y las personas empezaron a cruzar entre ellos, rompiendo ese instante que parecía suspendido en el aire. Ariana dio un paso atrás, buscando refugio en el movimiento de la ciudad. Cada sonido, cada luz, parecía querer arrastrarla a un lugar seguro, lejos de él, lejos de todo lo que aún la ataba.

-No busques lo que ya perdiste, Liam. No aquí. No ahora.

Él la observó, con la misma calma peligrosa de siempre.
-¿Y si el destino no me dejó olvidarlo?

La pregunta la golpeó como una confesión. Porque por un segundo, tan solo uno, ella también creyó que tal vez el destino no había querido olvidar. Que, de alguna forma cruel y extraña, los seguía empujando el uno hacia el otro. Recordó las noches en las que soñaba con él, aunque había prometido no hacerlo más, y cómo esas imágenes se mezclaban con la realidad de aquella mirada que todavía parecía conocerla mejor que nadie.

Ariana se giró sin responder. El ruido del tráfico la envolvió, pero su mente seguía allí, atascada en esa mirada que conocía demasiado bien. Mientras caminaba entre la multitud, sintió que cada paso la alejaba de él, pero no de los recuerdos. Y mientras su corazón luchaba por calmarse, se prometió una vez más no volver.

Aunque sabía que, cuando se trata del destino, nadie elige realmente.

Y entonces, en la esquina de un café que estaba por cerrar, notó un detalle que la hizo detenerse: la moto de Liam todavía estaba allí, silenciosa, como esperando. Como si la ciudad misma se burlara de ella, recordándole que algunas historias no terminan donde uno quisiera.

Ariana respiró hondo, dejando que la lluvia lavara su cara, mientras intentaba convencerse de que podía escapar... aunque algo en su interior sabía que esa noche, en algún lugar, Liam Duarte ya la había encontrado otra vez.

Gracias por leer hasta aquí 🥺💛
¿Qué harías tú si el pasado regresara justo cuando empezabas a sanar?
Dímelo en los comentarios, te leo siempre 🥰
- LyraFrostz ✍️we



#106 en Joven Adulto
#310 en Thriller
#143 en Misterio

En el texto hay: romace, destino, drama

Editado: 24.04.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.