Lo que el destino no quiso olvidar

Capítulo 8 - Lo que el silencio no dijo

El reloj marcaba las dos de la madrugada.

Ariana no podía dormir.

El mar seguía golpeando con fuerza contra la costa, y cada ola sonaba como una confesión que no quería escuchar.

Se giró en la cama, suspiró y cerró los ojos.

Pero lo vio de nuevo.

Esa mirada.

Esa forma de decir su nombre como si fuera un secreto.

Se levantó, sin pensarlo demasiado, y salió al balcón.

La brisa nocturna le enredó el cabello, y el cielo sobre Málaga parecía infinito.

Encendió una pequeña luz, tomó su libreta y escribió una frase:

> "Hay personas que regresan, no porque el destino lo quiera, sino porque el alma no sabe soltarlas."

Apenas terminó de escribirla, alguien llamó a la puerta.

Tres golpes suaves.

No podía ser.

Ariana se quedó inmóvil unos segundos.

El corazón le latía en la garganta.

Caminó lentamente hasta la puerta, la abrió... y ahí estaba él.

Liam.

Sin corbata, con la camisa desabotonada hasta el cuello, el cabello despeinado.

Sus ojos la buscaron como si no la hubiera dejado de mirar nunca.

—Perdón —dijo él, con voz baja—. No quería despertarte.

—No estaba dormida —respondió ella, tratando de sonar firme.

El silencio se hizo pesado.

El sonido del mar entraba por el pasillo, mezclado con la respiración contenida de ambos.

—No puedo fingir que no me importas —dijo él finalmente—. Lo intenté, pero no puedo.

Ariana bajó la mirada.

—Liam... esto no está bien.

—¿Y lo que siento tampoco lo está? —preguntó, acercándose un poco.

Ella dio un paso atrás, pero no lo suficiente.

—Lo que sientes llega tarde.

—No —respondió él—. Llega justo cuando debía.

Ariana lo miró, intentando buscar en sus ojos una razón para huir. Pero solo encontró verdad.

Peligrosa, innegable, doliente.

—No puedes aparecer otra vez y desordenarme la vida —susurró.

—No vine a desordenarte —dijo él, con un hilo de voz—. Vine a quedarme si me dejas.

El aire se volvió espeso, imposible de respirar.

Ella quiso responder, pero su garganta no le obedeció.

Solo lo miró.

Y por primera vez en años, no dijo nada.

Liam dio un paso más.

Su cercanía la envolvió como una tormenta silenciosa.

Podía oír su respiración, sentir su calor.

Y cuando él levantó una mano y la rozó apenas en la mejilla, Ariana no se apartó.

El tiempo pareció detenerse.

La lluvia empezó a caer, fina, tenue, como si el cielo también temiera romper el momento.

Liam bajó la mirada y murmuró:

—Sigo sin saber cómo olvidarte.

Y Ariana, con el alma temblando, respondió apenas audible:

—Yo tampoco.

No hubo beso.

Solo un silencio largo, intenso, necesario.

Ese tipo de silencio que dice más que cualquier palabra.

Cuando él se fue, la dejó con el corazón ardiendo y la certeza de que el destino no había terminado con ellos.

Ariana cerró la puerta despacio, apoyó la frente en la madera y sonrió con tristeza.

Porque a veces no se trata de volver a amar,

sino de aceptar que nunca se dejó de hacerlo.

💕 ¿Qué creen que pasará entre Ariana y Liam después de esto? Los leo en los comentarios.

⭐ Si este reencuentro entre Ariana y Liam te dejó con el corazón temblando, vota y cuéntame qué parte más te hizo sentir. 💫



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En el texto hay: romace, destino, drama

Editado: 24.04.2026

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