Lo que el destino nunca contó

Capítulo 2: La verdad a medias

Ariana no dejó de caminar.

Lo hizo rápido al principio, casi como si escapar físicamente pudiera ayudarla a huir de lo que acababa de escuchar. Pero no funcionó. No importaba cuánto avanzara, las palabras seguían ahí, pegadas a su mente, repitiéndose con una claridad insoportable.

"Tu padre habló conmigo."

Sentía el corazón desacompasado, como si no supiera en qué creer.

—No tiene sentido... —murmuró para sí misma.

Pero incluso mientras lo decía, algo dentro de ella no estaba tan seguro.

Se detuvo en seco en medio de la acera. La gente pasaba a su lado, ajena a todo lo que se estaba rompiendo dentro de ella. Un carro tocó la bocina a lo lejos, alguien rió... la vida seguía.

Pero la suya no.

Cerró los ojos.

Y entonces, sin querer, los recuerdos empezaron a aparecer.

No los grandes. No los obvios.

Los pequeños.

Ese día en que su padre le preguntó más de la cuenta sobre él.
La forma en que su actitud cambió de repente.
Esa conversación que nunca terminó de entender.
Ese silencio... extraño... incómodo... distinto.

Ariana abrió los ojos de golpe.

—No...

Negó con la cabeza, intentando sacarlo de su mente.

No podía ser.

No quería que fuera.

Sacó su celular con manos temblorosas. No pensó demasiado. Solo marcó.

El tono sonó una vez.
Dos.
Tres.

—¿Ariana? —respondió la voz al otro lado.

Era Valeria.

Solo escucharla hizo que algo dentro de ella se aflojara.

—Necesito verte —dijo Ariana, sin rodeos.

Hubo un pequeño silencio.

—¿Qué pasó?

—No por teléfono.

Valeria no insistió.

—Estoy en el café de siempre. Ven.

El lugar estaba casi vacío cuando Ariana llegó.

Valeria estaba sentada en una mesa junto a la ventana, con una taza de café en las manos y esa expresión tranquila que siempre tenía... incluso cuando todo se complicaba.

Pero cuando vio a Ariana, su rostro cambió.

Se levantó de inmediato.

—¿Qué pasó?

Ariana no respondió enseguida. Se dejó caer en la silla frente a ella, pasando una mano por su cabello, intentando ordenar algo que no tenía orden.

—Lo vi —dijo finalmente.

Valeria se quedó quieta.

—¿A él?

Ariana asintió.

El silencio entre ellas se volvió más serio.

—¿Y?

Ariana soltó una risa sin humor.

—Ojalá fuera tan simple como un "y".

Valeria se sentó despacio.

—Entonces no lo es.

Ariana levantó la mirada.

—Dice que no se fue por decisión propia.

Valeria no reaccionó de inmediato. Solo la observó.

—¿Le crees?

Ariana dudó.

—No lo sé.

Y eso era lo que más le dolía.

Porque quería decir que no.
Quería estar segura.

Pero no lo estaba.

—¿Qué más dijo? —preguntó Valeria.

Ariana apretó los labios.

—Que mi papá habló con él.

Esta vez sí hubo reacción.

Muy leve.

Muy rápida.

Pero Ariana la vio.

Y eso bastó.

—¿Tú sabías algo? —preguntó de inmediato.

Valeria negó.

—No —respondió—. Pero... —se detuvo.

Ariana frunció el ceño.

—¿Pero qué?

Valeria bajó la mirada un segundo.

—Siempre me pareció raro cómo terminó todo.

El corazón de Ariana se tensó.

—¿Raro cómo?

—Fue demasiado... limpio —dijo Valeria—. Como si alguien hubiera cortado todo de golpe.

Ariana sintió un escalofrío.

Porque era exactamente así.

No hubo pelea real.
No hubo explicación clara.
Solo... un final.

—Dice que mi papá lo obligó a alejarse —continuó Ariana.

Valeria la miró fijamente.

—¿Y te dijo por qué?

—No.

—Entonces es una verdad incompleta.

Ariana apoyó los codos en la mesa, llevándose las manos a la cara.

—Todo es incompleto —murmuró—. Todo.

El café llegó, pero ninguna de las dos lo tocó.

El silencio se instaló entre ellas, pesado, lleno de cosas que no sabían cómo nombrar.

—¿Vas a volver a verlo? —preguntó Valeria al fin.

Ariana no respondió de inmediato.

Miró por la ventana. La gente seguía pasando, ajena.

—No quiero —dijo finalmente—. Pero necesito respuestas.

Valeria asintió lentamente.

—Entonces tienes que estar preparada para lo que venga.

Ariana la miró.

—¿Y si no me gusta lo que descubra?

Valeria sostuvo su mirada.

—Entonces decides qué hacer con eso.

Ariana tragó saliva.

No era una respuesta fácil.

Pero era real.

Su celular vibró en la mesa.

Ambas miraron la pantalla.

Un mensaje.

De él.

Ariana dudó un segundo antes de abrirlo.

"No te dije todo.
Pero tampoco te mentí.
Ten cuidado con lo que preguntes... puede que no te guste la respuesta."

El corazón de Ariana se aceleró.

—¿Qué dice? —preguntó Valeria.

Ariana levantó la mirada lentamente.

—Que tenga cuidado.

Valeria frunció el ceño.

—Eso suena más a advertencia que a preocupación.

—Lo es —dijo Ariana.

El silencio volvió.

Pero esta vez era distinto.

Más pesado.

Más oscuro.

Ariana tomó aire.

—Esto ya no es solo sobre nosotros.

Valeria la observó.

—No.

Ariana bajó la mirada al celular.

—Es sobre algo que alguien no quiere que sepa.

Y en ese momento lo entendió.

No se trataba solo de una historia de amor mal terminada.

Se trataba de una historia que alguien había decidido escribir por ella.

Y eso...

eso era mucho más peligroso.



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En el texto hay: drama, amor, misterio

Editado: 24.04.2026

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