Lo que el destino nunca contó

Capítulo 3: Lo que empieza a doler

Ariana no volvió a casa de inmediato.

Después de salir del café, caminó sin rumbo fijo, como si necesitara darle espacio a su mente para ordenar todo lo que estaba pasando... aunque en el fondo sabía que no iba a lograrlo.

Nada tenía orden.

Nada encajaba.

Las palabras seguían repitiéndose en su cabeza, mezclándose unas con otras hasta perder sentido.

"Tu padre habló conmigo."
"No me fui por decisión propia."
"Ten cuidado con lo que preguntes..."

Ariana apretó los ojos con fuerza.

—No —murmuró—. Esto no puede estar pasando.

Pero estaba pasando.

Y lo peor no era la confusión...
era la duda.

Porque una parte de ella —una pequeña, incómoda, imposible de ignorar— empezaba a considerar que tal vez él no estaba mintiendo.

Y eso lo cambiaba todo.

Su celular vibró otra vez.

Por un segundo, su corazón se aceleró pensando que era él.

Pero no.

Era Liam.

Ariana se quedó mirando el nombre en la pantalla durante varios segundos.

No había hablado con él desde antes del encuentro.
No le había contado nada.

Y ahora... no sabía cómo hacerlo.

Dejó sonar el teléfono.

Una vez.
Dos.
Tres.

Se detuvo.

Suspiró.

Y contestó.

—¿Hola?

—Ariana —su voz sonó inmediata, tensa—. ¿Dónde estás?

Ella dudó.

—Estoy... fuera.

—Eso ya lo sé —respondió él—. ¿Estás bien?

La pregunta le dolió más de lo que esperaba.

Porque no lo estaba.

Y no sabía cómo explicarlo.

—Sí —mintió.

Silencio.

Liam no le creyó.

—Voy a pasar por ti —dijo.

—No hace falta.

—Ariana...

—Liam, de verdad. Estoy bien.

Otra pausa.

Más pesada.

—No suenas bien —insistió él, más bajo—. ¿Pasó algo?

Ariana cerró los ojos.

Ahí estaba.

El momento que había querido evitar.

—Lo vi —dijo finalmente.

El silencio al otro lado de la línea fue inmediato.

Denso.

—¿A quién? —preguntó él, aunque ya sabía la respuesta.

—A él.

La reacción de Liam no fue explosiva.

Fue peor.

Fue contenida.

—¿Dónde estás? —repitió.

Ariana dudó.

Pero esta vez... no discutió.

Le dijo la ubicación.

Diez minutos después, Liam estaba frente a ella.

Ariana no lo había visto llegar. Solo sintió su presencia antes de verlo, como siempre pasaba con él.

Cuando levantó la mirada, ahí estaba.

Serio.
Tenso.
Demasiado atento.

—¿Estás bien? —preguntó de nuevo.

Ariana asintió, aunque su expresión decía otra cosa.

—Sí.

Liam no respondió de inmediato. La observó con cuidado, como si estuviera intentando leer todo lo que ella no estaba diciendo.

—No me mientas —dijo finalmente.

Ariana bajó la mirada.

—No sé cómo explicarlo.

—Entonces intenta —respondió él, acercándose un poco más.

Ella respiró hondo.

—Dice que no se fue por decisión propia.

Liam no reaccionó al instante.

Pero algo en su mirada cambió.

—¿Y tú le crees?

Ariana dudó.

—No lo sé.

Y eso fue suficiente.

Liam apartó la mirada un segundo, pasando una mano por su cabello con frustración contenida.

—Claro —murmuró.

Ariana frunció el ceño.

—¿Qué significa eso?

—Significa que volvió y en menos de una conversación ya te hizo dudar de todo.

—No es tan simple.

—Sí lo es —respondió él—. Se fue. Sin explicaciones. Sin darte nada. Y ahora vuelve con una historia conveniente.

Ariana sintió el golpe de sus palabras.

—No es conveniente —dijo—. Es confuso.

—Para ti —replicó Liam—. Para él es perfecto.

El tono le dolió.

—No lo conoces.

Liam la miró directo a los ojos.

—Lo suficiente para saber que alguien que desaparece así no merece otra oportunidad.

El silencio cayó entre ellos.

Ariana apretó los labios.

—No estoy hablando de volver con él.

—Entonces ¿de qué estás hablando?

Ella dudó.

—De entender.

Liam exhaló lentamente, como si estuviera intentando controlar algo más grande.

—¿Y vale la pena?

Ariana levantó la mirada.

—Sí.

La respuesta fue inmediata.

Honesta.

Y eso fue lo que más dolió.

Liam lo sintió.

Se notó.

Porque algo en su postura cambió.

—Entiendo —dijo, pero su voz no sonó como si realmente lo hiciera.

Ariana dio un paso hacia él.

—No es lo que crees.

—¿Y qué es lo que creo?

—Que esto cambia lo que siento por ti.

Liam la observó en silencio.

—¿Lo cambia?

La pregunta la dejó sin aire.

—No —respondió rápidamente—. Pero...

Se detuvo.

—Pero ¿qué?

Ariana bajó la mirada.

—Pero necesito saber la verdad.

El silencio se hizo más profundo.

Liam asintió lentamente.

—Y si la verdad es algo que no te gusta... ¿qué pasa entonces?

Ariana no respondió.

Porque no sabía.

Y él lo notó.

—Eso es lo que me preocupa —dijo Liam—. No él. No el pasado. Tú.

Ariana levantó la mirada, sorprendida.

—¿Yo?

—Sí —respondió—. Porque estás entrando en algo que te desestabiliza... y no sé si voy a poder ayudarte si decides perderte ahí.

Las palabras le dolieron.

—No voy a perderme.

—Eso dices ahora.

Ariana sintió el pecho apretarse.

—No me subestimes.

—No lo hago —dijo él—. Te conozco.

El silencio volvió.

Pero esta vez no era incómodo.

Era frágil.

—Solo... —continuó Liam, más suave—. Solo no dejes que te haga dudar de lo que ya construimos.

Ariana lo miró.

Y por primera vez en todo el día...

algo dentro de ella se calmó un poco.

Pero no lo suficiente.

Porque la duda seguía ahí.

Creciendo.

—No quiero perder esto —dijo ella en voz baja.

Liam la observó.

—Entonces no lo pongas en riesgo.



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En el texto hay: drama, amor, misterio

Editado: 24.04.2026

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