Lo que el destino nunca contó

Capítulo 6: Lo que duele también sana

Ariana no supo en qué momento empezó a temblar.

Tal vez fue cuando salió de la casa de su padre.
Tal vez cuando dejó de escuchar su voz.
O tal vez cuando entendió que ya no había vuelta atrás.

Caminó sin mirar atrás, con la sensación de que si se detenía… todo la alcanzaría de golpe.

Y no estaba lista.

O eso creía.

Su celular vibró otra vez.

“Voy a verte.” —Liam.

Ariana se detuvo.

Respiró hondo.

Por primera vez en todo el día… no quiso estar sola.

—Está bien… —susurró.

Liam llegó más rápido de lo que esperaba.

Ariana lo vio acercarse desde el otro lado de la calle, con el paso firme, la mirada fija en ella, como si nada más importara en ese momento.

Y eso…

eso le dolió.

Porque en medio de todo el caos, él seguía siendo un punto seguro.

Uno que ahora… también podía romperse.

—Ariana —dijo en cuanto estuvo frente a ella—. ¿Qué pasó?

Ella intentó hablar.

Pero no pudo.

Las palabras no salieron.

Y eso fue suficiente para que Liam entendiera que esto era más grande de lo que pensaba.

Sin decir nada más, dio un paso adelante… y la abrazó.

Ariana no se resistió.

Tampoco lo pensó.

Simplemente se dejó.

Y en ese momento… todo el peso que llevaba dentro se hizo evidente.

—Hablé con mi papá —murmuró contra su pecho.

Sintió cómo el cuerpo de Liam se tensaba.

—¿Y?

Ariana cerró los ojos.

—Es verdad.

El silencio cayó entre ellos.

—Él habló con él —continuó—. Le pidió que se alejara.

Liam no respondió de inmediato.

—¿Y tú cómo te sientes con eso? —preguntó al fin.

Ariana se apartó lentamente.

Lo miró.

Y por primera vez… no tuvo una respuesta clara.

—No lo sé.

Y eso era lo más honesto que tenía.

—Estoy… enojada —dijo—. Confundida. Siento que todo lo que viví… no fue real.

Liam negó suavemente.

—Lo que sentiste sí fue real.

Ariana lo miró.

—¿Y si no? —susurró—. ¿Y si todo fue manipulado desde el inicio?

Las palabras quedaron en el aire.

Pesadas.

Peligrosas.

—Eso no cambia lo que tú sentías —dijo Liam—. Ni lo que eres ahora.

Ariana bajó la mirada.

—Pero cambia todo lo demás.

El silencio se instaló entre ellos.

Frágil.

—¿Te dijo por qué lo hizo? —preguntó Liam.

—No.

—Entonces sigue siendo lo mismo.

Ariana frunció el ceño.

—No es lo mismo.

—Sí lo es —respondió él—. Solo tienes más piezas… pero no la verdad completa.

Ariana respiró hondo.

—Voy a averiguarla.

La respuesta fue firme.

Y Liam lo notó.

—Claro que lo vas a hacer —dijo, con una leve amargura.

Ariana levantó la mirada.

—No es por él.

—¿Entonces por qué es?

Ella dudó.

Y esa duda… fue suficiente.

Liam apartó la mirada.

—Porque todavía importa.

—Porque necesito cerrar esto —corrigió ella.

—No suena igual.

El tono le dolió.

—No es lo mismo —repitió—. No estoy intentando volver al pasado.

—Pero estás dejando que vuelva a ti.

El silencio volvió.

Más tenso.

—¿Qué quieres que haga, Liam? —preguntó ella—. ¿Que ignore todo esto? ¿Que siga como si nada?

—Quiero que no te pierdas en algo que ya terminó.

Ariana negó con la cabeza.

—No terminó.

Y esa vez… no dudó.

Liam la miró fijamente.

—¿Lo estás escuchando?

—Estoy escuchando la verdad —respondió—. Aunque todavía no la tenga completa.

El aire se volvió más frío.

—Y si la verdad te aleja de mí —dijo él—, ¿también la vas a elegir?

La pregunta fue directa.

Dolorosa.

Ariana sintió el corazón apretarse.

—No quiero que esto nos afecte.

—Pero ya lo está haciendo.

Silencio.

—No tienes que competir con el pasado —dijo ella.

Liam soltó una risa leve, sin humor.

—No estoy compitiendo.

La miró.

—Estoy intentando no perder.

Las palabras la golpearon.

Porque eran reales.

Demasiado.

Ariana bajó la mirada.

Y en ese momento…

algo volvió a su mente.

Una frase.

Un recuerdo.

Un comentario que había leído cuando todo parecía más simple.

Cerró los ojos un segundo.

Y lo entendió.

“Hay que enfrentar, aunque duela… para sanar el alma.”

En ese entonces no lo había tomado en serio.

Ahora…

era lo único que tenía sentido.

Respiró hondo.

Y cuando volvió a hablar, su voz ya no temblaba.

—No voy a huir —dijo.

Liam la observó.

—Nunca lo hiciste.

Ariana negó suavemente.

—Sí lo hice. Durante años.

Lo miró directo a los ojos.

—Pero ya no.

El silencio fue distinto.

Más claro.

Más firme.

—Esto va a doler —continuó—. Lo sé. Pero necesito enfrentarlo.

Liam no respondió de inmediato.

—¿Y yo? —preguntó al fin.

Ariana sintió el golpe de la pregunta.

—Tú no eres el problema.

—Pero estoy en medio.

Y tenía razón.

Ariana tragó saliva.

—No quiero perderte.

Liam sostuvo su mirada.

—Entonces no me dejes afuera.

El aire cambió.

—No lo haré —dijo ella.

Y esta vez… lo dijo en serio.

El silencio se suavizó un poco.

Pero no desapareció.

Porque ambos sabían…

que lo que venía no iba a ser fácil.

Esa noche, Ariana no volvió a huir.

Se sentó en su habitación, con la nota frente a ella, las fotos, los recuerdos…

y por primera vez…

no apartó la mirada.

—Si va a doler… que duela —susurró.

Tomó su celular.

Abrió el chat.

Y escribió:

“Necesito que me digas toda la verdad. Sin esconder nada.”

Miró el mensaje unos segundos.

Y lo envió.

Su corazón latía con fuerza.

Pero no de miedo.

De decisión.

Porque esta vez…



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En el texto hay: drama, amor, misterio

Editado: 11.05.2026

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