Lo que el destino nunca contó

Capítulo 11: Antes de nosotros

Ariana sintió que las manos le empezaban a temblar.

—No… —susurró.

Volvió a mirar la fotografía.

Una vez.

Dos veces.

Tres.

Pero nada cambiaba.

Ahí estaban.

Su padre.

El padre de Liam.

La mamá de Valeria.

Y él.

Jóvenes.

Mucho más jóvenes.

Pero eran ellos.

Y lo peor…

esa fecha.

Ariana sintió que el aire desaparecía lentamente.

—No puede ser…

—¿Qué pasa? —preguntó Liam, levantándose rápido.

Ella no respondió.

Simplemente le entregó el celular.

Y vio exactamente el momento en el que algo cambió en su expresión.

—¿De dónde salió esto? —preguntó él.

—No lo sé.

—¿Quién lo mandó?

—Número desconocido.

Liam volvió a mirar la imagen.

Demasiado serio.

Demasiado callado.

Eso nunca era buena señal.

—Liam.

Él levantó la mirada lentamente.

—Esto significa que se conocían desde mucho antes.

—Eso ya lo sabemos.

—No.

Él señaló la fotografía.

—Mírala bien.

Ariana frunció el ceño.

—¿Qué tengo que ver?

—Mira quién tomó la foto.

Ella volvió a acercar la imagen.

Y entonces lo vio.

En una esquina.

Pequeño.

Casi invisible.

Una firma.

Una inicial.

Una letra.

"M"

—¿Quién es M? —preguntó.

Liam no respondió enseguida.

Y eso hizo que el miedo volviera.

—Liam.

—No estoy seguro.

—Liam.

Él tragó saliva.

—Mi papá tenía un amigo.

Ariana sintió el pecho tensarse.

—¿Qué amigo?

—No hablaba mucho de él.

—¿Nombre?

—Mateo.

Silencio.

—Mateo qué.

—No lo recuerdo.

—Liam.

—Te estoy diciendo la verdad.

Ariana volvió a mirar la fotografía.

Mateo.

La letra M.

Una fotografía enviada por un número desconocido.

Todo empezaba a sentirse demasiado calculado.

Como si alguien…

quisiera que ella descubriera la verdad.

Pero poco a poco.

Como un juego.

Y eso le dio miedo.

Miedo real.

—Voy a llamar a mi papá.

—Ariana…

—No.

Tomó el teléfono.

Marcó.

Una vez.

No respondió.

Volvió a llamar.

Nada.

Una tercera.

Buzón.

—No.

Marcó otra vez.

Y otra.

Y otra.

Nada.

—Ariana…

—Nunca hace esto.

Liam la observó.

—¿Tu mamá?

Ella marcó rápido.

Contestó casi de inmediato.

—¿Ariana?

—¿Dónde está papá?

Silencio.

Pequeño.

Pero suficiente.

—Salió.

—¿A dónde?

—No sé.

—Mamá.

—Ariana…

—¿Dónde está?

—No puedo hablar ahora.

La llamada terminó.

Y Ariana sintió algo horrible.

Algo que llevaba días creciendo.

Y que ahora…

se volvía imposible de ignorar.

Todos estaban ocultando algo.

Todos.

—Nos vamos —dijo Liam.

—¿A dónde?

—A casa de Valeria.

—¿Qué?

—Ella sabe más.

—No.

—Sí.

Ariana respiró profundo.

Porque sabía que tenía razón.

Y eso dolía.

Treinta minutos después…

Valeria abrió la puerta.

Y apenas vio sus caras…

lo entendió.

—¿Qué pasó?

Ariana levantó el celular.

—Explícame esto.

Valeria tomó el teléfono.

Y por primera vez…

palideció.

—No…

—¿Qué no? —preguntó Ariana.

—¿Quién te mandó esto?

—No cambies el tema.

—Ariana…

—¡Valeria!

El silencio cayó.

Pesado.

Incómodo.

Peligroso.

—Habla.

Valeria bajó lentamente la mirada.

Y Ariana ya estaba cansada.

Cansada de eso.

De las pausas.

De las medias respuestas.

De que todos supieran algo menos ella.

—Mi mamá conocía a tu papá.

—Eso ya lo sé.

—Y al papá de Liam.

—Eso también.

—Y…

Se detuvo.

Demasiado.

—Y qué.

Silencio.

—Y a Mateo.

El corazón de Ariana golpeó fuerte.

—¿Quién es Mateo?

Valeria levantó lentamente la mirada.

—La persona que empezó todo.

El mundo pareció detenerse.

—¿Qué significa eso?

—Hace años… ellos tenían un proyecto.

—¿Qué proyecto?

—No lo sé completo.

—¡Valeria!

—Estoy diciendo lo que sé.

Lágrimas empezaban a acumularse en los ojos de Valeria.

Y eso hizo que Ariana se quedara quieta.

Porque Valeria también tenía miedo.

—Mi mamá nunca quería hablar de eso —dijo bajito—. Pero una vez escuché una discusión.

—¿Qué discusión?

—Decían que Mateo había desaparecido.

Silencio.

—¿Desaparecido?

—Sí.

—¿Cómo que desaparecido?

—No sé.

—¿Y nadie lo buscó?

—Claro que sí.

—Entonces…

Valeria tragó saliva.

—Nunca lo encontraron.

El aire desapareció.

Liam se quedó inmóvil.

Ariana sintió frío.

Mucho frío.

—¿Y qué tiene que ver conmigo? —preguntó.

Valeria levantó lentamente la mirada.

Y lo que dijo después…

hizo que Ariana dejara de respirar.

—Porque antes de desaparecer…

Mateo dejó algo.

Silencio.

—¿Qué dejó?

—Información.

—¿Información de qué?

—De ellos.

—¿Ellos quiénes?

—Tu familia.

El padre de Liam.

Mi mamá.

Y…

Él.

Todo volvió a romperse.

Otra vez.

—No…

—Ariana…

—No.

Retrocedió un paso.

Después otro.

—No.

Porque ya no era una historia de amor rota.

No era una investigación.

No eran secretos familiares.

Era algo mucho más grande.

Y ella…

estaba justo en el centro.

Esa noche…

cuando Ariana volvió a casa…

encontró algo debajo de su puerta.

Un sobre.

Viejo.

Sin nombre.

Sin remitente.

Sus manos empezaron a temblar.

—No…

Lo abrió lentamente.



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En el texto hay: drama, amor, misterio

Editado: 26.05.2026

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