Lo que el destino nunca contó

Capítulo 14: El lugar donde todo comenzó

Ariana no volvió a dormir.

La llamada seguía resonando en su cabeza.

"Deja de buscar."

Tres palabras.

Tres simples palabras que deberían haberla asustado lo suficiente como para detenerse.

Pero ocurrió exactamente lo contrario.

Ahora estaba más decidida que nunca.

Porque si alguien quería que dejara de investigar...

era porque estaba encontrando algo importante.

Y eso significaba que Mateo también había estado cerca de la verdad.

Demasiado cerca.

A las siete de la mañana, Ariana ya estaba lista.

Liam llegó poco después.

Apenas abrió la puerta, él notó las ojeras bajo sus ojos.

—No dormiste.

—Tú tampoco.

—Tienes razón.

Por primera vez en días, una pequeña sonrisa apareció entre ellos.

Duró apenas unos segundos.

La realidad volvió enseguida.

—¿Estás segura de esto? —preguntó Liam.

Ariana tomó las llaves.

—No.

—Buen comienzo.

—Pero voy a hacerlo igual.

Liam soltó un suspiro.

—Eso ya lo imaginaba.

El trayecto fue largo.

La antigua empresa estaba en las afueras de la ciudad, en una zona donde los edificios modernos se mezclaban con construcciones viejas que parecían olvidadas por el tiempo.

Ariana observaba por la ventana.

Su corazón latía demasiado rápido.

No sabía exactamente qué esperaba encontrar.

Tal vez nada.

Tal vez todo.

Cuando llegaron, ambos se quedaron inmóviles.

El edificio seguía allí.

Más deteriorado.

Más silencioso.

Pero seguía en pie.

La misma estructura de la fotografía.

La misma entrada.

El mismo símbolo metálico que había visto en los documentos.

Ariana sintió un escalofrío.

—Es aquí.

Liam asintió lentamente.

—Sí.

El lugar parecía abandonado.

Las ventanas estaban cubiertas de polvo.

La pintura comenzaba a desprenderse de algunas paredes.

Y el silencio era inquietante.

Demasiado.

—¿Seguro que sigue funcionando? —preguntó Liam.

—Según los registros, sí.

Caminaron hacia la entrada principal.

Una recepcionista los observó desde detrás de un escritorio.

—Buenos días.

Ariana intentó sonar tranquila.

—Buenos días.

—¿Puedo ayudarlos?

Ariana intercambió una mirada rápida con Liam.

—Estamos buscando información histórica de la empresa.

La mujer arqueó una ceja.

—¿Información histórica?

—Sí.

—¿Por qué motivo?

Ariana improvisó.

—Investigación universitaria.

La recepcionista pareció dudar.

Pero finalmente señaló un pasillo.

—Archivo central. Segundo piso.

Diez minutos después estaban frente a una sala llena de archivadores.

Miles de carpetas.

Décadas de información.

—Esto puede tardar semanas —murmuró Liam.

—Entonces empezaremos por Mateo.

Pasó casi una hora.

Buscando.

Revisando.

Leyendo.

Hasta que Ariana encontró algo.

Una carpeta gris.

Vieja.

Gastada.

Con una etiqueta.

M. Herrera

El corazón comenzó a golpearle el pecho.

—Liam.

Él levantó la vista.

—¿Qué encontraste?

Ariana mostró la carpeta.

Y por primera vez en todo el día...

ambos sintieron miedo.

La abrió lentamente.

Había informes.

Notas.

Registros internos.

Y luego...

una hoja doblada.

Escondida entre documentos oficiales.

Como si alguien hubiera querido ocultarla.

Ariana la tomó con cuidado.

La desplegó.

Y empezó a leer.

"Si alguien encuentra esto, significa que ya es demasiado tarde."

El corazón se le detuvo.

Liam se acercó.

—¿Qué dice?

Ariana siguió leyendo.

"Descubrí movimientos financieros que no aparecen en los registros oficiales. Hay personas involucradas que nunca imaginé."

Silencio.

"Si me pasa algo, no fue un accidente."

Las manos de Ariana comenzaron a temblar.

—Dios mío...

Liam estaba igual de impactado.

—Sigue leyendo.

Ariana tragó saliva.

Y continuó.

"Intenté hablar con ellos. Intenté hacer lo correcto. Pero ya saben que lo sé."

El aire parecía más pesado.

Más difícil de respirar.

Y entonces llegó la última línea.

La línea que cambió todo.

"La persona que más confío me traicionó."

Ariana bajó lentamente la hoja.

El silencio entre ellos fue absoluto.

—¿Quién? —preguntó Liam.

—No lo dice.

—Tiene que haber más.

Ariana revisó rápidamente la carpeta.

Más hojas.

Más registros.

Y entonces encontró una fotografía.

Una diferente.

Más pequeña.

Más antigua.

La observó.

Y sintió un escalofrío recorrerle todo el cuerpo.

Porque Mateo aparecía sonriendo junto a tres personas.

Su padre.

El padre de Liam.

Y alguien más.

Alguien que Ariana conocía.

Demasiado bien.

—No...

Liam se acercó.

Miró la fotografía.

Y palideció.

—Eso no puede ser.

Ariana sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies.

Porque la tercera persona de la fotografía era...

Valeria.

O al menos alguien idéntica a ella.

Más joven.

Pero inconfundible.

—No es Valeria —susurró Liam.

—Lo sé.

—Entonces...

Ariana observó la imagen.

Y comprendió.

—Es su madre.

El silencio cayó como una bomba.

Porque por primera vez...

la familia de Valeria aparecía directamente conectada con Mateo.

Directamente conectada con todo.

Y eso significaba que Valeria probablemente sabía mucho más de lo que había contado.

Muchísimo más.

Cuando salieron del archivo, Ariana sentía que apenas podía respirar.

La carpeta seguía en sus manos.



#595 en Joven Adulto
#1013 en Thriller
#439 en Misterio

En el texto hay: drama, amor, misterio

Editado: 16.06.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.